Eréndira Aquino · 27 de agosto de 2026
México ha avanzado en la institucionalización de la agenda de cuidados, pero no en el acceso a servicios. A un año de la adopción del Compromiso de Tlatelolco por parte del Gobierno de México —instrumento regional que reafirma el reconocimiento de los cuidados como un derecho humano, un trabajo y una condición para la igualdad de género—, el acceso a servicios es desigual e insuficiente, de acuerdo con 10 organizaciones de la sociedad civil, agrupadas en un consorcio especializado en la materia.
Al concluir el 4.º Encuentro Nacional El Futuro de los Cuidados en México, las organizaciones advirtieron que los recursos actuales son insuficientes para construir un sistema universal y que se requiere incrementar de manera progresiva la inversión para ampliar la cobertura, mejorar la calidad de los servicios y profesionalizar al personal.
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Carlos Andrés Pérez, integrante del consorcio, enfatizó la importancia de llevar, además de políticas públicas, la conversación al espacio público: “hacer que el derecho al cuidado sea un derecho popular que se alcance a partir de una pedagogía popular y feminista”.

En conferencia de prensa, Lourdes Jiménez Brito, investigadora de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), indicó que, tras los diálogos del encuentro, se determinó como prioridad para la consolidación del sistema de cuidados la ampliación de presupuesto e infraestructura pública en la materia, así como la articulación institucional, la armonización del marco normativo y la mejora de condiciones laborales para quienes cuidan de forma remunerada y no remunerada.
El consorcio reconoció los avances que representan las distintas iniciativas actualmente impulsadas por el gobierno federal, entre ellas los Centros de Educación y Cuidado Infantil del IMSS, las acciones del DIF, la Pensión Mujeres Bienestar y otros programas relacionados; sin embargo, advirtió que la diversidad de acciones debe acompañarse de una estrategia que permita articularlas y trazar un plan para la implementación progresiva de las acciones.
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Entre los retos legislativos, mencionaron la reforma constitucional pendiente para reconocer el derecho al cuidado en el artículo 4°, que sigue pendiente de ser aprobada por el Senado; también plantearon que se debe reformar la política de las licencias de paternidad, ratificar los convenios 156 y 183 de la OIT, en materia de las prestaciones para trabajadores con responsabilidades de cuidado y la ampliación en prestaciones de maternidad.
Asimismo, remarcaron que a nivel federal no existe un mandato legal que designe una secretaría ejecutiva con el liderazgo y rectoría del sistema de cuidados, ni una transversalización de la perspectiva en el diseño, programación, presupuestación, implementación y evaluación de las políticas públicas.
En materia presupuestal, indicaron que el Anexo 31, que establece los recursos para cuidados, no es obligatorio por ley. Tampoco hay una hoja de ruta que defina con claridad qué se requiere y cómo se construirá el sistema de manera progresiva.

“La OIT ha estimado que para el 2023 aproximadamente se van a crear en el mundo 189 millones de empleos en este sector. Es uno de los futuros del trabajo y tenemos que trabajar con urgencia para hacer que este sector tenga condiciones de trabajo decente”, sostuvieron los especialistas del consorcio.
Como ejemplo de los retos en el país, los especialistas señalaron que, pese al reconocimiento del trabajo del hogar, sólo 2 de cada 100 personas que se desempeñan en esta labor tienen acceso a seguridad social, y siete de cada 10 no tienen otra prestación más allá de su salario, “situación de emergencia que tenemos que ver porque vamos hacia el futuro de en donde muchas personas se van a emplear en el sector de los cuidados”.
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Remarcaron que, además de que son mujeres quienes cuidan más que los hombres, son las más pobres quienes realizan estas labores por más horas. Esto, a su vez, las lleva a tener menos tiempo para el trabajo remunerado, el estudio y el resto de las actividades como descansos, traslados, recreación, etc.
Por ello, enfatizaron que la perspectiva de cuidados requiere, además, transformar las normas sociales y culturales que han asignado históricamente los cuidados de manera injusta y desproporcionada a las mujeres e impulsar una mayor corresponsabilidad de los hombres, las familias, el Estado, el sector privado y la sociedad.
Las organizaciones que forman el consorcio —la Alianza Global por los Cuidados, la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y Tiempo Propio de las Mujeres, la CISS, la Cooperación Técnica Alemana en México, la Fundación Friedrich Ebert, el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, ONU Mujeres, Oxfam México, The Hunger Project México y UNICEF México— reiteraron su disposición para aportar capacidades técnicas, evidencia y redes de colaboración en el proceso de consolidación del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados.