Silva-Herzog Márquez a la Academia Mexicana de la Lengua, en 10 frases

Karen Julibeth (@julib3th) · 12 de septiembre de 2014

Silva-Herzog Márquez a la Academia Mexicana de la Lengua, en 10 frases
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Foto: @literaturainba. Sesión solemne de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua de Jesús Silva-Herzog Márquez.

Ayer, 11 de septiembre, el ensayista Jesús Silva-Herzog Márquez ingresó oficialmente a la Academia Mexicana de la Lengua (AML), ocupando la silla XIX, la misma que su abuelo el economista e historiador Jesús Silva Herzog.

[contextly_sidebar id=”ZVgYpKKTk2cYreOLDy4fiCcFJ8aBtVB2″]Silva-Herzog Márquez recuerda que la vista de su abuelo no le dejó leer su discurso dedicado a la crítica social en El Quijote, fue su padre quien lo hizo, el 17 octubre 1956.

Ahora el orgulloso nieto dictó un texto dedicado a dos escritores mexicanos: el filósofo Alfonso Reyes y el poeta Octavio Paz. A continuación, te presentamos el discurso en 10 frases:

1.- La palabra no es solamente la voz que entretiene y comunica, el vocablo que transmite información, deseos, recuerdos, órdenes. La palabra es nuestra casa. El lenguaje es una habitación que nos esculpe. Residencia. La palabra moldea en su voz nuestra experiencia.

2.- No hay tiranía que no reconozca el inmenso poder de nombrar y que no trate, en consecuencia, de imponer un lenguaje… El súbdito demuestra su rendición, repitiendo las palabras muertas del poder.

3.- Dos escritores mexicanos (Reyes y Paz) han levantado con palabras otra arquitectura común, vivificando nuestro lenguaje nos ofrecen otra república, no me refiero a la república de las letras, a la sociedad de los escritores, a la magia de los intelectuales, el pequeño universo de la letra impresa.

4.- Creo que en las páginas, en los poemas, en las notas, en los ensayos de Alfonso Reyes y de Octavio Paz hay un modelo de convivencia, una estancia para el encuentro y la divergencia, una casa del entendimiento y un lugar para la controversia.

5.- Paz y Reyes no se empeñaron solamente en su obra, estaban convencidos de que esa obra literaria se insertaba en otra de carácter público; no es lo mismo escribir en un país que se da por hecho —dice Gabriel Zaid— en una cultura habitable sin lugar a duda, que escribir sintiendo la urgencia de crearlo o recrearlo todo.

6.- Tiene razón Zaid, Reyes y Paz están sellados por un denso sentido de responsabilidad nacional. Lo que se escriba puede hacer de México un país más habitable.

7.- Muchas cosas los acercaban a pesar de la diferencia de edades; escritores refugiados en la diplomacia, descendientes de hombres incendiados por la pasión política, escribieron poesía y ensayo buscando, cada uno a su modo, poner al país en diálogo con el mundo y proyectar a México de su mapa.

8.- No son solamente dos acentos literarios, dos intensidades, dos concepciones del papel del intelectual en la vida pública. Se trata de una controversia sobre la naturaleza misma de la ciudad, un desacuerdo implícito sobre la textura que la palabra debe tener en la plaza; palabra tersa o punzante, escritura conciliadora o belicosa, crema que alivia o ácido que corroe.

9.- La pluma de Alfonso Reyes se alegra en excursiones, no en alegatos, no pretende imponer una idea, lucir lecturas, dar lecciones, se maravilla de la inteligencia de un comprador de jamón. encuentra en su organismo pistas para una filosofía, comparte su trato con los libros.

10.- Si hay un mensaje en la obra de Reyes es éste: Seamos, como estas líneas, conversación.

El ahora miembro de la AML, leyó un fragmento del poema de Borges a Alfonso Reyes:

Reyes, la indescifrable providencia
Que administra lo pródigo y lo parco
Nos dio a los unos el sector o el arco,
Pero a ti la total circunferencia.

Aquí puedes leer el poema completo.