Claudia Sheinbaum conmemora el #8M en un campo militar rodeada de las Fuerzas Armadas

Nayeli Roldán · 9 de marzo de 2026

Claudia Sheinbaum conmemora el #8M en un campo militar rodeada de las Fuerzas Armadas

La primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum, conmemoró el Día Internacional de la Mujer con las Fuerzas Armadas. Llegó al Campo Marte, donde se llevó a cabo la ceremonia de protocolo militar, vestida de color morado, el tono que simboliza la lucha por la igualdad y la justicia en la lucha feminista.

Flanqueada por los secretarios de la Defensa, Ricardo Trevilla, y de la Marina, Raymundo Pedro Morales, la mandataria se rodeó de 3 mil 326 mujeres integrantes del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional que, en impecables formaciones sobre el césped, iban montadas a caballo, sosteniendo instrumentos musicales, portando armas largas o sobre vehículos militares.

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Foto: Dalila Sarabia

Nunca antes esta fecha se había conmemorado en un campo militar. En gobiernos anteriores, la costumbre fue recibir a mujeres de distintas profesiones o activismos en Los Pinos, Palacio Nacional o el Castillo de Chapultepec. Esta vez la primera comandanta suprema de las Fuerzas Armadas decidió hacer un reconocimiento a las mujeres de los distintos cuerpos de seguridad en instalaciones castrenses.

Detrás de ella, en el presidium, como homenaje a las heroínas de la historia de México, una fila de mujeres ataviadas, ya sea con un penacho, un hábito o un vestido largo, personificaron a Isabel Moctezuma, Sor Juana Inés de la Cruz o Josefa Ortiz, respondían con un saludo a la alusión a sus nombres por parte de los maestros de ceremonia.

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La última en ser mencionada fue doña Rosario Ibarra, interpretada por una joven con el pelo pintado de gris y maquillada con rayas oscuras en la cara, simulando arrugas, que al escuchar su nombre se levantó tímidamente y con un semblante serio.

Era difícil reconocer en aquella personificación a la bravía mujer descrita al micrófono como “activista incansable”, fundadora del Comité Eureka, enfocado en la búsqueda de personas desaparecidas en el periodo conocido como “la guerra sucia”, incluido su hijo Jesús Piedra Ibarra, y la primera candidata a la Presidencia de la República en 1982.

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Foto: Cuartoscuro

Llamaba la atención también que se reconociera su nombre y causa, en un campo militar, en un país que registra más de 130 mil personas desaparecidas y cuando la presidenta Claudia Sheinbaum no ha recibido a los colectivos de madres buscadoras en los 17 meses que lleva al frente del Ejecutivo.

Incluso, durante décadas, doña Rosario encabezó protestas afuera del Campo Militar Número Uno para exigir la presentación con vida de personas desaparecidas. En los ochenta, el movimiento que encabezaba había recuperado a 148 de los desaparecidos, que “nos dijeron que habían visto en estas mismas instalaciones con vida a otros compañeros que siguen desaparecidos, por eso seguimos insistiendo”, declaró la activista a Proceso en un acto en 2006.

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En una conferencia de prensa de 2024, la propia presidenta Sheinbaum se autonombró “hija del 68” por su madre Annie Pardo, quien visitaba a amigos detenidos en la represión estudiantil de 1968 perpetrada por el Ejército y el grupo paramilitar “Batallón Olimpia”.

Más recientemente, las familias de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, han señalado reiteradamente la participación de militares en el caso y durante sus investigaciones, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), señaló en uno de sus informes que el Ejército había ocultado información al respecto.

Adicionalmente, sólo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, las Fuerzas Armadas acumularon 4 mil 800 quejas por presuntas violaciones a derechos humanos, de acuerdo con un análisis de la organización Causa en Común. Paralelamente, en su gobierno, a las Fuerzas Armadas se les asignó la construcción de las principales obras de infraestructura y se les entregó la administración de aeropuertos, carreteras y aduanas. El exmandatario les llamaba “pueblo uniformado”.

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Foto: Cuartoscuro

Mujeres que dan la vida

Este 8 de marzo de 2026, la mandataria dijo que decidió conmemorar el Día Internacional de la Mujer en el Campo Marte para reconocer a las integrantes de las Fuerzas Armadas. “Mujeres que además de dar la vida por su familia están dispuestas a dar la vida por la patria y por su pueblo”, afirmó.

“Quiero decirles, con toda claridad y admiración, México se siente orgulloso de ustedes. Su esfuerzo no pasa desapercibido, su trabajo es reconocido, su ejemplo nos inspira. Cada vez que portan ese uniforme le recuerdan al país que el amor a México se expresa en el servicio”, expresó en la ceremonia.

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Y ahí estaban ellas, detrás suyo: decenas de mujeres uniformadas del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Pero ninguna habló. El encargado de dar el discurso fue el secretario de Defensa, Ricardo Trevilla.

El general explicó que las mujeres comenzaron a integrarse al Ejército en 1934. Actualizó que hoy en día ya suman  42 mil 600 y que sólo en la actual administración se han enlistado 7 mil. “Se ha dado un paso firme hacia adelante al incorporar plenamente a las mujeres militares en todas las unidades operativas, donde ejercen el mando y conducen a sus tropas por igual”, aseguró.

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Foto: Cuartoscuro

Sin embargo, la violencia de género y la impunidad también están presentes en las filas de las fuerzas armadas, como documentó el trabajo periodístico “Violencia en los cuarteles” de El Universal. La investigación reveló que entre 2013 y 2014, la Fiscalía General de Justicia Militar abrió 525 investigaciones por violación, hostigamiento sexual, abuso y acoso sexual, pero los fiscales militares sólo han conseguido 17 sentencias condenatorias, apenas 3.2 %.

En la ceremonia, la primera oradora fue Citlalli Hernández. La primera titular de la Secretaría de las Mujeres,  dependencia creada en el actual gobierno, se refirió a las luchas “en silencio”, porque si bien cada vez hay más mujeres que ejercen el poder y ocupan lugares en la ciencia, la cultura o el deporte, hay otros ámbitos donde se han abierto espacios, pero sin reconocimiento, como las Fuerzas Armadas.

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“Durante décadas, los cuarteles, las bases aéreas, los operativos, las zonas de desastre y misiones de seguridad fueron espacios cerrados para las mujeres. Se pensaba quizás que la fuerza, la disciplina y la toma de decisiones bajo presión eran cosa de hombres. (…) Sin embargo, ahí mismo están ustedes, mujeres que controlan aeronaves, que controlan operativos, que forman parte de unidades médicas militares, que participan en labores de inteligencia”, dijo la secretaria.

En su discurso reconoció a la presidenta Sheinbaum. “Debemos sentirnos muy orgullosas de presenciar este momento de la vida pública en nuestro país. México, como ningún país, tiene al frente de los destinos de nuestra nación a una mujer que gobierna todos los días, que dedica cada minuto, talento, corazón y cabeza fría a garantizar más y mejores derechos para todas las personas”, afirmó.

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Foto: AFP

No obstante, Citlali Hernández omitió en su discurso la violencia feminicida que prevalece desde hace décadas en el país y sigue sumando víctimas. Una muestra reciente y palpable de ello son los feminicidios de Kimberly y Karol, estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, y de Ana Karen en el Estado de México, quien fue encontrada muerta después de pedir un mototaxi de aplicación.

La secretaria fue despedida con aplausos y gritos que provenían del otro lado de las bardas, porque al evento sólo pudieron ingresar los invitados seleccionados. No entró esa “porra” de apoyo y tampoco protesta alguna.

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En el presídium estuvo todo el gabinete. La mayoría de las mujeres vestidas de morado, como Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente; Luz Elena González, secretaria de Energía; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Acompañaron también a la presidenta la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la fiscal federal, Ernestina Godoy.

Igualmente, estuvieron presentes las presidentas de la Cámara de Senadores, Laura Itzel Castillo, y de Diputados, Kenia López Rabadán, así como el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz.

El evento concluyó poco después de una hora. La disciplina militar movió a cada asistente a la salida y las mujeres militares pudieron, por fin, romper filas después de cuatro horas bajo el sol.