"Mi Valedor": una revista demuestra el poder del arte en la reinserción social

Redacción Animal Político · 24 de julio de 2025

"Mi Valedor": una revista demuestra el poder del arte en la reinserción social

Javier, de 52 años, conoció a la revista ‘Mi Valedor’ en el año 2021, cuando trabajaba como vendedor en una feria de libros en la alcaldía Iztapalapa. Entre otras cosas, le llamó la atención que daban oportunidad de publicar artículos o fotografías a personas en situación de calle, con discapacidad, población carcelaria, migrantes y adultos mayores, por lo que pidió informes para participar y una semana después se integró al proyecto.

Sociólogo de profesión, Javier cuenta que en ese momento no imaginaba que dos años después de integrarse como “valedor” por su condición de discapacidad, terminaría en situación de calle; sin embargo, como parte del proyecto, pudo beneficiarse de los apoyos médicos, psicológicos, de búsqueda de trabajo y de un nuevo espacio para vivir, lo que le ha permitido salir adelante.

“Aunque como sociólogo he estudiado el fenómeno social de la pobreza, vivirlo es complicado en este México surrealista”, cuenta mientras dibuja sobre una hoja de papel con gises pastel, en un estudio de arte ubicado en la colonia Centro de la Ciudad de México.

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Foto: Silvana Flores

 

Pese a las dificultades que ha experimentado, Javier comenta que gracias a Mi Valedor “he encontrado amigos y amigas muy valiosos que para mí son como una nueva familia” con la que incluso ha podido sanar dolores a través del arte, “que antes sólo lo veía como observador, pero con los talleres que empezaron a dar hace tres años fue una apertura para mí”.

Por lo menos un jueves al mes, Javier acude a los talleres de arte que se imparten como parte del proyecto Mi Valedor, y aunque al inicio dice que fue duro participar en las actividades “porque mi mamá tenía una papelería que mis hermanas saquearon, y era un dolor ver colores, lápices y gomas, hoy veo que hay gente muy creativa, como don Erasmo, que no sabe leer, pero qué dibujos hace, o Filemón, que en una hora puede hacer muchos dibujos”.

“Venir aquí a ver lo que cada quien dibuja me ha ido retroalimentando estos dos años, y si vengo me concentro, trato de estar las dos horas que dura el taller y hacer lo que los maestros o maestras nos piden, aunque como soy freiriano considero que nadie educa a nadie, todos nos educamos entre todos“, detalla.

A la fecha, Javier dibuja y pinta poco en los talleres, pero puede presumir que ha publicado tres artículos en la revista, “en honor a mi mamá que en paz descanse; lo único que pienso es que si lo hubiera visto le habría dado gusto”.

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La importancia del arte en los procesos de reinserción social

Arturo Soto, director del área social del proyecto, explica que “Mi Valedor empezó siendo una revista de la red internacional de periódicos callejeros que funcionaba bajo un esquema en el que los beneficiarios compraban la revista a un precio subsidiado y la revendían en las calles para poder generar un ingreso”, y posteriormente el modelo de trabajo cambió a raíz de la pandemia, hacia una venta que pasó de las calles a espacios culturales como museos y ferias de libros.

“Y fue un éxito, pues vender en una feria de libros se volvía una experiencia que no sólo garantizaba mayores ventas, sino que además se vuelve más digna, se vuelve un espacio que detona otras dinámicas de convivencia con otros agentes culturales que son muy importantes en los procesos de reinserción social“, lo que a su vez les permitió ampliar su línea de productos a bolsas, pines, stickers, playeras y fanzines.

Además, surgió la iniciativa de un taller de arte “porque había una necesidad de expresión por parte de los compañeros valedores, que no sólo tiene que ver con esta parte, sino también con esta potencia que tiene el arte para ser escuchado, y es lo que ha movido este programa de inclusión artística que tenemos en Mi Valedor”, además de que de él resultan piezas que llegan a presentarse en exposiciones colectivas.

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Foto: Silvana Flores

 

De acuerdo con Arturo, los talleres no tienen como objetivo trabajar las expresiones artísticas con técnicas definidas y con un concepto estricto de la estética, sino ser espacios de acompañamiento donde se trabaja el autoestima “porque ven su obra, ven que su voz y su mirada importan, y eso, cuando llevas tanto tiempo en la exclusión, viviendo en la calle o fuera de tu país, fuera de tus espacios seguros, es algo muy potente”.

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Cristina Pérez, coordinadora de esta área en Mi Valedor, explica que la idea de crearlos surgió porque se preguntó cómo podía aportar al proyecto más allá de la búsqueda de financiamientos, “y como aficionada al arte, desde niña me encanta ir a museos y encuentro en la pintura y la escultura un refugio emocional muy poderoso y un lugar de conexión humana que va más allá de lo que se puede decir con palabras, y pues les propuse que estableciéramos un taller permanente de arte”.

Para ella, estos son “una gran excusa para el encuentro”, por lo que en conjunto con amistades que forman parte de colectivos de artistas expresionistas, “cuya escuela pictórica cree mucho en darle la vuelta a la academia” comenzaron con estos espacios en los que “nunca se trata de hacer obras que salgan perfecto, sino de hacer ejercicios donde cada uno encuentre su propia voz“.

Como parte del proyecto, los artistas no sólo aportan su trabajo como facilitadores de las clases, sino que también prestan el taller en el que se imparten. Así, los valedores tienen experiencias que se desenvuelven entre mesas y estantes llenos de distintos tipos de materiales, y que son amenizadas por la música que reproducen en una consola de DJ que se encuentra en el sitio, ubicado en el primer piso de una vecindad.

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Foto: Silvana Flores

 

“No soy una gran artista, pero me gustan este tipo de talleres”

“Ponchis” es una valedora de 33 años. Llegó al proyecto gracias a su expareja, y ahora se dedica a vender la revista en ferias de libro, y cada jueves saca su lado artístico en los talleres que imparten.

“Desde que conocí el proyecto me gustó, soy una de esas personas que si algo me gusta, me aferro a seguir yendo. Lo que más me gusta es pintar. No soy una gran artista, pero me gustan este tipo de talleres de arte, donde me han dicho que sí sé pintar, aunque yo siento que no… pero me gusta mucho, porque distrae mi mente y me ayuda a desestresarme cuando vengo enojada”, platica.

Adicional a la posibilidad de experimentar su lado artístico, Ponchis subraya que “otra de las cosas que me gusta mucho es la comprensión que dan los valedores, que no hay discriminación, no te hacen a un lado, y al contrario, te comprenden, te ayudan y te dan palabras de motivación”.

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Ante la pregunta de qué siente al ver sus dibujos como parte de los productos que expone y comercializa Mi Valedor, expresa con una sonrisa que “antes pensaba que no era una mujer capaz, y muchas veces recibí críticas como ‘no sirves para nada’, ‘ni siquiera trabajas’, pero al ver que sí puedo progresar me siento capaz, que puedo salir adelante, por mí y por mi hija”.

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Foto: Silvana Flores

 

En esta sesión, dibujó un retrato de su hija, así como un sueño en el que seguía dentro de prisión, donde pasó siete años, y se vió jugando basketball -actividad que más disfrutó en el tiempo que estuvo encarcelada-. A pesar de haber pintado un momento de su vida que fue complicado, gracias al taller de arte “veo las cosas de diferente manera, aquí saco mi frustración y mi tristeza“.

Brayan, de 30 años, lleva un año formando parte del proyecto como vendedor, y gracias a eso, apunta que “el día de hoy ya no me ven mugroso ni drogado, porque ha sido difícil salir de ese núcleo (de la vida en calle), pero ahora me siento muy feliz”.

Al hablar sobre cómo se siente al pintar y dibujar en los talleres de arte, Brayan afirma sentir “libertad, porque hoy soy libre, soy un exconvicto que estuvo cuatro años en el reclusorio y fue algo muy duro y muy feo, algo indeseable e inexplicable, pero ahora quiero una vida bonita y el dolor lo dejo al lado, porque ya sufrí bastante después de quedarme en la calle”, además de que es una actividad que le permite “expresar mis sentimientos, porque no soy muy susceptible a decirlos, pero en un dibujo, en un poema o una frase lo expreso todo”.

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Con los ojos lacrimosos, el joven muestra los dibujos que realizó: “Esto es un tipo de sueño, yo sueño con una casa, con un carro, con un perro y con un árbol hermoso. Mi segundo dibujo es un corazón un poquito lastimado, pero no me dejo derrotar, porque es algo que Mi Valedor enseña”.

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Brayan. Foto: Silvana Flores

 

“Más que un taller, es un compartir”

La artista Montse Palacios fue la maestra de esta sesión. Explica que fue invitada por Cristina Pérez para trabajar con los valedores, porque “ha visto que he dado talleres en otros lugares, y aparte yo ya conocía la revista desde hace algunos años, y me parece un gran proyecto”.

Al concluir la clase, la artista comparte que “me gustó mucho, porque más que un taller es un compartir, y trabajar con los valedores ha sido súper enriquecedor, me gusta las historias que me cuentan, me gusta la imaginación que tienen. La verdad hay muchos que tienen bastante talento y no tienen las restricciones que a veces da el dedicarse a las artes”.

Para Arturo Soto, “el modelo de Mi Valedor es un modelo vivo, que todo el tiempo se está reinventando, está entendiéndose, está adaptándose a nuevas formas de atender a nuevas poblaciones, de escuchar y hacer un espacio para ampliar las voces de esas personas”.

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Foto: Silvana Flores

 

Por ello, dos veces a la semana se reúnen en el taller de la calle Luis Moya para continuar con el programa de inclusión artística con los valedores y un cineclub con el que se genera debate con toda la comunidad de beneficiarios a los que acompañan para “incidir de manera anticipada para que se evite que lleguen a las calles”.

*Este reportaje es parte de la serie “Artivismo: o cómo el arte puede ser un agente de transformación social”, que presenta Animal Político.