“Mi pasado me ha impulsado a seguir adelante”: reinserción social a través del deporte y el trabajo

Luz Rangel y Karla Casillas · 23 de julio de 2025

“Mi pasado me ha impulsado a seguir adelante”: reinserción social a través del deporte y el trabajo

La reinserción social es un derecho de las personas que salen de prisión. Se trata del proceso de restituir las libertades que les corresponden a quienes cumplieron una sanción penal, lograron una absolución u obtuvieron algún beneficio preliberacional.

Fernando Rivas y Maricela Rodríguez son dos ejemplos: mientras él da clases de box, ella emprendió un negocio de chocolatería. Sus historias muestran que la reinserción implica más que una segunda oportunidad o que una persona no vuelva a cometer un delito. 

A pesar de que 53.9% de la población privada de la libertad considera que el haber estado en un centro penitenciario afectará sus posibilidades de reintegrarse al ámbito laboral, según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2021, Fer y Mary ahora viven del deporte o el taller que aprendieron estando en prisión.

Fer, la libertad del deporte y de las clases de box

En prisión, Fernando Rivas rompió su cobija para hacerse unos guantes de box y, con los retazos que sobraron, pudo vendarse las manos para entrenar. Así ganó un torneo y un parche del Consejo Mundial del Boxeo que cosió a la sudadera que trae puesta, ya en libertad, mientras da clases a personas afiliadas al Instituto de Reinserción Social (IRS).

“Cualquiera puede dar clases, pero no cualquiera, sí, lo digo orgullosamente, viene desde donde yo vengo: de querer entrenar con lo que tengas y, si no tienes equipo, inventarlo”, menciona en entrevista con Animal Político. 

Fue en 2016 cuando Fer, como le gusta que le llamen, ganó el Torneo Guadalupano. Cada 12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe, las autoridades del centro de reclusión donde la última vez estuvo cuatro años ponían un ring en el auditorio para que quienes estaban privados de su libertad compitieran con boxeadores amateur de gimnasios de fuera.

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”: historias de reinserción social a través del deporte y el trabajo
Fernando Rivas, instructor de box. Fotografía: David Baños.

 

“Lo que da fuerza es la porra”, recuerda la adrenalina en el cuadrilátero. Por eso, intenta motivar al grupo que entrena cada jueves en el Deportivo Velódromo. “¡Vamos! ¡En acción todos!”, anima antes de poner música. 

Tras el calentamiento, mientras unos saltan la cuerda, otros le pegan al costal. Después es momento de “hacer sombra”, un ejercicio en el que simulan una pelea pero sin oponente y los golpes se lanzan al aire. Luego Fer se pone las manoplas de box para que practiquen secuencias de puñetazos.  

Ser instructor de box era uno de sus sueños. En prisión se volvió tan apasionado del deporte que algunos de sus compañeros le pedían que los entrenara. Y, cuando quedó en libertad en 2019, dio clases en un parque para subsistir.

“Yo no tenía un lugar seguro a donde ir. Y aquí era lo que yo tanto buscaba: un apoyo. Porque yo andaba así como de ¿qué hago, a dónde voy? No tengo ni credencial, donde busco trabajo no me aceptan”, platica. 

Fer llegó de forma voluntaria al IRS en búsqueda de apoyo ante el desempleo. Hizo uso del banco de ropa, un servicio para personas egresadas del sistema penitenciario que necesiten prendas para vestirse, y recibió un kit de artículos básicos de higiene personal, alimentación y una tarjeta de transporte. 

“Sentí una tranquilidad y pensé en ese momento: ¿y si algún día trabajara yo aquí? Y se hizo realidad. Yo nunca vine a pedir trabajo, pero todo se fue dando a través del tiempo”, cuenta el empleado administrativo del área de deporte.

Conforme fue estabilizándose, continuó su preparación con certificaciones teórico-prácticas en deporte. Incluso dio clases de box gratis a personas internas de una clínica de adicciones durante aproximadamente un año porque en algún momento de su vida tuvo problemas con el consumo de alcohol.

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”, reconoce a sus 51 años de edad. 

Ahora que renta un lugar para vivir y que ha podido comprarse algunas cosas, como la motocicleta en la que carga su equipo de box, quiere recuperar a su familia.  “Cuando yo salí dije: no les molestes, ya cuando estés en el mejor ya los buscas”, comenta.

En una pelea, un entrenador puede tirar la toalla al centro de la lona para indicar que el boxeador se dio por vencido. Fer nunca ha tirado la toalla pese a haber estado “contra las cuerdas” más de una vez, por eso, para el IRS es un ejemplo de reinserción.

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”: historias de reinserción social a través del deporte y el trabajo
Fernando Rivas, imparte clase de box. Fotografía: David Baños.

¿Cómo ser parte del IRS?

El IRS forma parte de la Secretaría de Gobierno capitalina. Como su nombre lo indica, apoya a las personas liberadas del sistema de justicia penal de la Ciudad de México en el proceso de reinserción a través de programas sociales gubernamentales y no gubernamentales. 

En entrevista con Animal Político, Cinthia Guadarrama, directora general, enlista las tres formas mediante las cuales las personas egresadas del sistema penitenciario pueden llegar al IRS. La primera es por disposición de un juez o jueza al pedir el beneficio preliberacional de libertad condicionada.

“Quiere decir que su sentencia que le falta la va a concluir en libertad. Ese beneficio lo tramita de forma independiente e individual la persona por medio de su abogado o abogada y se lo solicita al juez o jueza directamente”, explica Guadarrama.

El IRS tiene cinco ejes rectores: educación, trabajo, salud, deporte y cultura. Hay casos en los que la o el juez indica priorizar alguno, según sea el caso de la persona preliberada. 

La segunda forma de llegar al IRS es la derivación a través de la Dirección Ejecutiva de Control y Seguimiento de Sentenciados en Libertad, que pertenece al sistema penitenciario, que no necesariamente especifica cuál de los ejes rectores es la prioridad. La tercera es de forma voluntaria, como es el caso de Fer.

“Las personas que ya cumplieron su sentencia en cualquiera de los centros de reclusión pueden venir para acá. Si bien no tienen ninguna obligación con nosotros ni con el Estado, sí pueden tener acceso a los servicios que brinda el instituto”, agrega la directora general.

Cuando una persona se presenta ante el IRS, llega al área de primer contacto. Se le hace una entrevista para conocer de qué forma llega, si por juezas o jueces, por derivación o de manera voluntaria y se obtiene su perfil para elaborar un plan individualizado.

Muchas veces la ayuda consiste en recuperar su documentación en colaboración con otras instituciones con las cuales existe contacto permanente. Por ejemplo, el Registro Civil les proporciona las actas de nacimiento sin ningún costo y, como no todas las personas pueden tener su credencial de elector porque tienen parte de sus derechos políticos suspendidos, el IRS les entrega una cartilla postal que les sirve como identificación.

En 2024 hubo mil 44 afiliaciones, de las cuales 90.4% son hombres y 9.6% mujeres. Mientras que a finales de mayo de 2025, eran 2 mil 534 personas las que en total forman parte del IRS. 

Este 31 de julio, de nueve de la mañana a cinco de la tarde, el IRS instalará el Bazar Borrón y Vida Nueva, para adquirir productos como galletas, ensaladas, gelatinas, ropa, peluches, joyería, madera, cerámica y chocolatería elaborados por personas afiliadas y así apoyar el autoempleo y la reinserción social.

Puedes leer: ¿De que hablamos cuando hablamos de reinserción social?

Mary y el poder que le dio la chocolatería a su vida

En prisión, el taller que más le gustaba a Maricela Rodríguez era el de chocolatería. Al salir, fue el autoempleo que le permitió obtener recursos económicos y, ahora, fortalecerá su negocio de venta de trufas, enjambres, tortugas, bombones y frutas cubiertas con este ingrediente llamado Las delicias de Mary.

A partir de que recuperó su libertad, el 21 de noviembre de 2021, la chocolatería sustituyó al empleo que perdió en una secretaría del gobierno federal. Mary estuvo presa siete años por un delito que no cometió hasta que fue absuelta.   

“Aquí está un vivo ejemplo de que de la nada tuve que salir adelante y sí se puede”, sostiene  orgullosa, luego de participar en el taller de acompañamiento psicosocial: creer para emprender.

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”: historias de reinserción social a través del deporte y el trabajo
Maricela Rodríguez, emprendedora de chocolatería. Fotografía: Luz Rangel.

 

El taller es parte de la primera fase del subprograma “Empoderando Vidas: oportunidades para las personas egresadas del Sistema de Justicia Penal”, del IRS. Consiste en brindar herramientas y recursos para el emprendimiento de proyectos y así financiar su primer negocio, o fortalecer uno ya existente.

“Yo no tengo los recursos como para poner un negocio estable. Me comprarán el abasto porque eso es lo que yo necesito, o sea el material, los ingredientes, sobre todo, el chocolate”, dice Mary sobre el apoyo en especie que recibirá. 

Con base en datos recopilados por la Dirección General, 20.3% de las 2 mil 469 personas atendidas en 2024 tiene interés en poner un negocio o fortalecer el que ya tiene. Por lo que, beneficiar a 280 equivale a 11.3% de la población total del IRS y 55.8% de la población total que está interesada en emprender.

Mary es la única que se dedica de tiempo completo a la elaboración de los productos de chocolate o tamarindo. Algunas veces tiene pedidos espontáneos y otras le encargan charolas con anticipación, para fiestas como bodas, XV años y bautizos.

 

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”: historias de reinserción social a través del deporte y el trabajo
Productos de chocolatería y tamarindo. Fotografía: Facebook Las delicias de Mary.

 

Con un presupuesto de 7 millones de pesos, según las reglas de operación, el IRS financiará los emprendimientos o fortalecerá los negocios de 280 personas liberadas del Sistema de Justicia Penal de la Ciudad de México con un monto total que va desde los 5 mil  hasta los 25 mil pesos. 

Su hijo de 29 años y su hija de 33 años le ayudan a tomar las fotografías para publicarlas en la página de Facebook y a entregar algunos pedidos. Otras veces, los envía en servicios de auto o moto por aplicación. 

A Mary y al resto de las personas beneficiarias le esperan, además del acompañamiento psicosocial, un plan individualizado de reinserción social, asesoría financiera, plan de negocios, financiamiento económico, ejecución de plan de negocios, sostenibilidad del negocio y monitoreo y evaluación del apoyo económico asignado.  

“Es un programa muy humano porque nos enfocamos en las verdaderas necesidades que tienen las personas para poder llevar a cabo algún algún tipo de negocio y que genere un autoempleo”, asegura la directora del IRS, Cinthia Guadarrama, quien confiesa que Mary fue inspiración de este subprograma.

A la par de este negocio que emprendió, Mary es tallerista. Ahora es ella quien enseña chocolatería a las mujeres privadas de la libertad en el Estado de México. 

“Yo me siento muy satisfecha conmigo misma. Porque no es fácil salir y retomar tu vida por completo”, concluye Mary. 

“Valoro mucho todo mi pasado porque me ha impulsado a seguir adelante”: historias de reinserción social a través del deporte y el trabajo
Maricela Rodríguez imparte un taller de chocolatería. Fotografía: IRS

 

Para saber más: La reinserción social debe ser entendida como un derecho