Redacción Animal Político · 4 de enero de 2024
Desde que se recuperó la comunicación con las zonas afectadas por el huracán Otis, Gerardo comenzó a localizar a personas con discapacidad y adultos mayores que resultaron damnificados en Acapulco y Coyuca de Benítez, para hacerles llegar los apoyos que recaudaron asociaciones civiles específicamente para estas poblaciones.
Gerardo vive en Tlapa, municipio de La Montaña de Guerrero y es coordinador de Vida Independiente en el estado -una asociación con presencia nacional que apoya a personas con discapacidad motriz a recuperar su autonomía-, por lo que comenzó a localizar a los damnificados con los datos que tenían de ellos en esta organización, así como con los contactos de otros grupos que cuentan con beneficiarios en el estado de Guerrero.
Hasta ahora, cuenta Gerardo, los productos no perecederos y los insumos médicos que se recaudaron con apoyo de la Alianza SIMA, Educación Especial Hoy, Findedis, el Instituto Vasco de Quiroga, el Movimiento de Personas con Discapacidad y el medio Yo También han llegado a más de 650 personas en las zonas que resultaron afectadas por el huracán.
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“Estamos yendo directamente a estos lugares de Guerrero a llevar los apoyos para personas con discapacidad, estamos apoyando en esta cuestión de ir y entregar de todo a zonas donde no ha llegado mucha ayuda, lo que son alimentos y medicamentos que están mandando las asociaciones que se unieron a la red”, explica en entrevista.
Su labor comenzó cuando le llamaron desde la Ciudad de México para saber si podía apoyar con la distribución de los donativos en Guerrero, “porque era difícil llegar allá, entonces me vine a quedar a Chilpancingo y desde ahí estuve viajando diario para apoyar a los compañeros con discapacidad, ya que yo también tengo discapacidad motriz”.

El primer día, las afectaciones en las calles que impedían el paso de automóviles dificultaron la búsqueda de personas con discapacidad afectadas, por lo que solo encontraron a un joven para entregarle el apoyo. Para el segundo día, Gerardo explica que desde Chilpancingo diseñó con otros compañeros una estrategia de contacto a quienes pudieron llamar por teléfono y supieron exactamente qué necesitaban y en dónde entregarles.
“La situación era complicada porque las personas que pueden moverse acaparaban todos los apoyos que llegaban, y para quienes viven con discapacidad se dificulta esta parte, sobre todo en el tema de los medicamentos que además son específicos para quienes necesitan tratamientos, o los que usan pañales, catéter y otros productos de higiene personal”, agrega Gerardo.
“Al principio, honestamente tuve miedo por toda la responsabilidad, y llegar allá fue difícil, me sorprendió el daño que causó Otis, en especial lo que estaban pasando las personas con discapacidad, pero esto me motivó muchísimo a echarle todos los kilos y a buscar maneras para poder hacer posible llegar los apoyos, y al final se logró”, celebra.
Dos meses después del paso de Otis, que dejó un saldo de al menos 47 decesos y 59 personas desaparecidas, Gerardo afirma que la situación ha comenzado a mejorar, con la entrega de despensas de la sociedad civil y del gobierno, así como con el comienzo del reparto de apoyos económicos de las autoridades para la reconstrucción.
Hace dos años y nueve meses, Alfredo adquirió la discapacidad motriz con la que vive actualmente, y hace cuatro meses consiguió que lo apoyaran con una silla de ruedas especial que le permite moverse por su cuenta y volver a manejar, con adaptaciones a su automóvil.
Estas facilidades de movilidad permitieron a Alfredo unirse a la iniciativa de apoyo a personas con discapacidad afectadas por Otis, después de que él mismo fue uno de los damnificados que viven con una discapacidad, originarios de Acapulco.
“Gracias a Dios solo tuve pérdidas materiales, igual que otras viviendas con afectaciones, aunque en algunos casos no quedó nada; en mi casa las hojas de los árboles y la basura estuvieron tapando las coladeras, por lo que la casa se nos inundó un poquito, mi familia tuvo que salir y destaparlas… en ese momento tuve impotencia de no poder hacer mucho, pero después del huracán conocí a Gerardo y me hizo parte de los apoyos”, recuerda Alfredo.
“Me quería sentir útil, no creí que me fueran a tomar en cuenta para apoyar, pero pues sí, me habló Gerardo y me dijo que vendría de nuevo y que si le podía echar la mano, comencé a manejar y pues me siento muy contento de saber que yo también tuve la oportunidad de ayudar a personas que lo necesitan, a personas vulnerables como nosotros”, agrega.

Alfredo destaca la importancia de este tipo de apoyos “porque están dando ayuda, pero para los adultos mayores o las personas con discapacidad es complicado estar formados por horas para recibir una despensa, es triste ver que no se les da prioridad”.
De acuerdo con el censo del 2020 elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Guerrero hay más de 669 mil personas con discapacidad, entre quienes 50.4% dicen tener dificultades para moverse, 42.6% para ver, 23.3% para escuchar y 16.9% para hablar o comunicarse.
Para asegurarse que los apoyos lleguen a personas con discapacidad y adultos mayores, Alfredo indica que se apoyaron de los Centros de Atención Múltiple (CAM) en los municipios de Acapulco y Coyuca, donde los damnificados fueron convocados a esperar la ayuda.
Aunque han transcurrido más de dos meses desde el paso de Otis, asociaciones civiles continúan recibiendo víveres y artículos médicos para beneficiar a esta población, que en algunos casos -principalmente en colonias de difícil acceso- continúan sin recibir ayuda.
Las donaciones pueden hacerse a través de la Fundación para la inclusión y desarrollo de personas con discapacidad, A.C. (Findedis), con quien pueden ponerse en contacto a través de sus redes sociales o en el correo [email protected].