Redacción Animal Político · 21 de enero de 2026
El rector de la Universidad Iberoamericana, Luis Arriaga Valenzuela, advirtió este miércoles que México vive un clima de creciente polarización política que obstaculiza los acuerdos fundamentales, exacerba los enfrentamientos tanto en espacios digitales como presenciales y deteriora los contrapesos institucionales.
En México existe, dijo, “un proceso de polarización política que dificulta los consensos básicos, la confrontación en espacios virtuales y presenciales, la descalificación de quien piensa distinto y el debilitamiento de los contrapesos institucionales”.
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El señalamiento formó parte del mensaje que ofreció durante su informe de actividades 2025, en el cuarto año de su rectorado, en el cual alertó sobre los riesgos que, dijo, amenazan a la democracia dentro y fuera del país.
Arriaga subrayó que las tensiones que observa en México forman parte de un fenómeno más amplio, pues existe un desgaste democrático tanto global como nacional.
Lo describió como un escenario marcado por “la erosión de la democracia y el reordenamiento global”, configurado por factores como las guerras, los vetos, los populismos y el uso deliberado de falsedades en la vida pública.
Al abordar esta tendencia mundial, sostuvo que “las guerras en curso devuelven al mundo una sintaxis antigua, la fuerza como argumento” y que esa lógica recorre distintos escenarios, señalando que “donde antes había acuerdos, hoy se levantan vetos”.

En este panorama, dijo, emergen gobiernos sustentados en narrativas polarizantes.
“En muchas naciones, movimientos polarizantes llegan al poder con la promesa de entregar resultados inmediatos a poblaciones cansadas de la desigualdad, la corrupción, la violencia, la vulneración de derechos o la inefectividad de los gobiernos”.
Arriaga insistió en que la Universidad Iberoamericana no puede mantenerse al margen del clima político del país. Frente a la polarización —de la cual advirtió que afecta tanto la conversación pública como los contrapesos institucionales— propuso el diálogo como herramienta central de la vida democrática.
Afirmó que la institución asume el diálogo como “una forma de intervención pública”, la cual no evade el conflicto, pero sí exige deliberación respetuosa. Lo definió como “una búsqueda colectiva y responsable de sentido que compromete tanto a la comunidad universitaria como a las sociedades democráticas”.
Como parte del mismo diagnóstico, el rector presentó los primeros resultados del Observatorio Ibero sobre el sistema de justicia, un proyecto diseñado para evaluar el impacto de la reforma judicial desde la experiencia de quienes acuden a los tribunales.
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Señaló que los hallazgos —construidos a partir de testimonios, investigación cualitativa y análisis periodístico— muestran una degradación estructural: “una radiografía inédita del deterioro judicial en México”.
El estudio identifica problemas en “los tiempos de resolución, las asimetrías de información y las condiciones reales de acceso a la justicia”, con énfasis en los efectos que estas fallas tienen para “las poblaciones históricamente más vulneradas”. Ante este panorama, sostuvo que el país tiene una tarea prioritaria: “reconstruir la justicia desde lo local”.