La Hora de Dios y la rebeldía del pueblo maya que cambió el horario de verano

Haidé Serrano · 29 de octubre de 2026

La Hora de Dios y la rebeldía del pueblo maya que cambió el horario de verano

Felipe Carrillo Puerto.- El horario rebelde, también conocido como la “Hora de Dios”, fue un movimiento de desobediencia civil iniciado en abril de 1998 en este municipio de Quintana Roo, en donde la comunidad maya rechazó durante 17 años ajustar sus relojes al horario de verano propuesto por el Gobierno federal. La resistencia mantuvo intactas las manecillas del reloj monumental de la ciudad hasta que en 2015 se aprobó el Huso Horario del Sureste (UTC-5 fijo).

“Recuerdo mucho el símbolo de la mano así (levantada), diciendo que no al huso horario impuesto por los “yanquis”, no al huso horario impuesto por el turismo, no al huso horario impuesto por intereses extranjeros”, recuerda la doctora en Teoría e Investigación del Comportamiento Deira Patricia Jiménez Balam, quien narró para Animal Político Quintana Roo sus vivencias como testigo directa de esa resistencia civil.

En abril de 1996, un decreto del Gobierno federal instauró el cambio de horario en México con la idea de que así se optimizaría la energía eléctrica. Sin embargo, la medida generó una inmediata oposición en Felipe Carrillo Puerto, en el centro de Quintana Roo.

La población consideró que el ajuste no brindaba ningún beneficio tangible, incrementaba el costo de las tarifas eléctricas y atentaba contra las costumbres locales. 

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Como parte de la rebeldía, el reloj monumental de la plaza pública no cambió el huso horario en 17 años. Foto: Especial.
Como parte de la rebeldía, el reloj monumental de la plaza pública no cambió el huso horario en 17 años. Foto: Especial.

Una voz contra el horario

Bajo el liderazgo de Pablo Aguilar Tamayo y la organización Alianza Ciudadana, la sociedad organizada inició protestas en febrero de 1998.

“Y, particularmente, en la zona maya siempre ha estado como en protesta sobre lo que se impone desde el norte del estado, pues el norte gira en torno a intereses particulares del turismo, mientras que en la zona maya donde nosotros radicamos es un espacio que sigue siendo muy olvidado. Entonces siempre ha habido, no sé si llamarle carácter o personalidad del centro, que siempre ha sido caracterizado por esta rebeldía, el decir que no a cualquier cosa que vengan a imponernos. Entonces, sí, recuerdo mucho el parque de (Felipe) Carrillo Puerto lleno de gente con las mantas y pancartas que había hecho mi papá y otros artistas del momento en lo que fueron los noventas”, recuerda Jiménez Balam, quien es catedrática y recientemente reconocida con la Medalla al Mérito María Petrona Uicab.

El 22 de abril de 1998, cerca de cinco mil ciudadanos marcharon exigiendo el respeto a su soberanía local en el establecimiento de un horario. Ante ese rechazo generalizado, las autoridades locales y la ciudadanía pactaron no modificar los relojes en las escuelas ni en las dependencias municipales.

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Tras las protestas, autoridades y habitantes acordaron no cambiar el horario en todo el municipio. Foto: Especial.
Tras las protestas, autoridades y habitantes acordaron no cambiar el horario en todo el municipio. Foto: Especial.

Es la “Hora de Dios”

En las comunidades de la Zona Maya, el horario tradicional pasó a llamarse la “Hora de Dios” o la “Hora Maya”, refirió a Animal Político Quintana Roo Sebastián Uc Yam, quien es dueño y locutor de una radiodifusora local en lengua maya La Estrella Maya que Habla. “Las familias argumentaban que sus jornadas diarias estaban reguladas por la luz del sol, por Dios, y las labores comunitarias”.

La difusión en La Estrella Maya que Habla permitió que la población reforzara su decisión de no acatar las órdenes que no eran del pueblo, comentó la científica maya Jimenez Balam..

“Se le llamó la Hora de Dios por medio de la radio, porque señalaban que nuestros horarios estaban en función de las actividades comunitarias. Y no podía imponerse un horario que viniera de fuera. Entonces, cuando decían que era la Hora de Dios, era como que la hora que naturalmente nosotros teníamos para desarrollar nuestras actividades, y que en las comunidades así nos pongan el horario que ellos quisieran, íbamos a mantener nuestro ritmo, y no por ello nos íbamos a despertar más temprano para hacer actividades, ¿no? Entonces, la radio siempre decía, nuestro horario es la Hora Maya, la Hora de Dios, la hora, la hora que se nos da por el astro, por el sol, y no necesariamente por una designación o por un acomodo en función de intereses económicos o turísticos. Y sobre todo el maestro Sebastián Uc Yam, quien lo externaba en su radiodifusora, hacía mucho énfasis en eso. Y él decía, nuestra es la Hora de Dios, la hora que nuestros antepasados establecieron, y nosotros no por ello vamos a despertar más tarde o más temprano, ¿no?”, relató Jiménez Balam.

El símbolo más visible de esta resistencia fue el reloj monumental del parque central de Felipe Carrillo Puerto. Durante casi dos décadas, las manecillas de este monumento jamás se adelantaron ni se atrasaron al iniciar o concluir el horario de verano.

Las emisoras de radio locales desempeñaron un papel decisivo en la difusión de este movimiento social. Sebastián Uc Yam señaló que lo sigue haciendo hasta la fecha. “Me sigo refiriendo al horario así, como la Hora de Dios, todos los días, porque es única hora que existe”.

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Muchos mayas vieron en la rebeldía de la Hora de Dios un parecido a la férrea defensa maya en la Guerra de Las Castas. Foto: Especial.
Muchos mayas vieron en la rebeldía de la Hora de Dios un parecido a la férrea defensa maya en la Guerra de Las Castas. Foto: Especial.

Resistencia ancestral

Historiadores y antropólogos coinciden en que la resistencia es una manifestación de la memoria histórica del pueblo macehual. Felipe Carrillo Puerto ocupa el territorio de la antigua Noh Kah Santa Cruz Balam Nah, capital sagrada de los rebeldes durante la Guerra de Castas (1847-1901).

Paloma Escalante Gonzalbo refiere en su artículo “¿Ha enmudecido la Cruz Parlante? ¿La Guerra de Castas ha terminado?” que, a diferencia de otras zonas de Quintana Roo, Felipe Carrillo Puerto fue una ciudad fundada por los mayas y no por los colonizadores. 

“La hostilidad, sin embargo, ha permanecido hacia el Gobierno mexicano y hacia los de afuera, en buena medida, y la cultura propia, la lengua, la vida ritual y los mismos cargos militares mantienen la cohesión y el sentimiento de cultura rebelde de derecho a la autonomía. Se habla español en la escuela, pero no en las casas. Los cargos se mantienen, el recelo hacia lo de afuera también”.

“Ninguna disposición del Gobierno federal se acata sin cuestionamiento y sin oposición; la actitud, incluso frente a lo que se acepta, es de desafío: ‘Será si nosotros así lo decidimos y cómo nosotros dispongamos’ (entrevista realizada por mí en la comunidad de Señor, con mujeres que hablaban español, en agosto de 2019). Podemos ver esa actitud en la “Hora Rebelde”, que no admite el cambio de horario impuesto desde el centro, o la negativa a hablar en español a los fuereños en sus pueblos.” 

Por ello, el rechazo al cambio de horario se asumió como una continuidad de la defensa del territorio y de la libre determinación cultural. Durante años, el tránsito por la carretera federal hacia Carrillo Puerto se convirtió jocosamente en un “viaje en el tiempo” para los viajeros que cruzaban el municipio.

Incluso, alcaldes de Felipe Carrillo Puerto ratificaron la vigencia de la “Hora Rebelde” por decisión soberana. Sin embargo, la discrepancia horaria con el resto de las actividades bancarias y de transporte nacional generaba desfases operativos.

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Aunque esta vez no hubo armas, los habitantes de maya se opusieron a que el Gobierno federal les impusiera una orden que alteraba su tradiciones. Foto: Especial.
Aunque esta vez no hubo armas, los habitantes de maya se opusieron a que el Gobierno federal les impusiera una orden que alteraba su tradiciones. Foto: Especial.

Un solo tiempo en QRoo

La solución institucional llegó a principios de 2015, cuando el Congreso de la Unión aprobó la creación del Huso Horario del Sureste (UTC-5) para todo el estado de Quintana Roo. Impulsada originalmente por sectores empresariales de Cancún y la Riviera Maya, la norma fijó un horario permanente durante todo el año, eliminando los cambios estacionales.

De este modo, la legislación estatal terminó por adoptar la estabilidad horaria que la Zona Maya había defendido en los hechos desde 1998. Finalmente, en 2022 el Gobierno federal derogó el horario de verano en la mayor parte del país, manteniendo a Quintana Roo una hora adelantada respecto al centro de México.

Aunque el marco legal modificó la dinámica de los husos horarios, el horario rebelde permanece en la memoria colectiva de Quintana Roo como un hito de desobediencia civil pacifista. Representa uno de los pocos movimientos ciudadanos contemporáneos que logró frenar una política pública federal.

Hoy en día, las comunidades mayas del centro del estado continúan preservando sus prácticas ceremoniales, su lengua y sus órganos tradicionales de Gobierno comunitario. La historia del reloj que se negó a cambiar sus horas sigue siendo un referente del orgullo e identidad macehual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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