Javier Bárcenas (@Xavs_) · 26 de julio de 2015

[contextly_sidebar id=”RJBY4FNrD1vpky7d1FgqyMK0idhUBb5j”]En pocos años cualquier persona podrá sentarse detrás del volante y aprender a conducir sin miedo a lastimarse o lastimar a otros en caso de un percance, y ni siquiera necesitará tener un auto. Esto es parte de lo que ofrece la realidad virtual, que recientemente se ha vuelto mucho más ‘real’ y accesible para todos.
La idea de tener un visor que responde al movimiento de la cabeza y que muestra imágenes con las que el usuario puede interactuar y así ‘transferir’ su presencia a un lugar distinto, por ejemplo, un viaje al espacio, es lo que admira y entusiasma tanto a desarrolladores de software y hardware como a guionistas, fotógrafos y, desde luego, al consumidor. En este video se explica mejor en qué consiste la realidad virtual, y a continuación la demostración de un uso práctico:
https://vine.co/v/eg7aKau6YLJ
Las historias que se desarrollen para un visor de realidad virtual son cruciales para el desarrollo de esta plataforma. Mientras que uno de los usos más ‘naturales’ para esta tecnología reside en los videojuegos, también hay oportunidades de hacerla crecer en el área del cine y la educación.
Por ejemplo, en el último festival de cine de Sundance, la compañía Oculus anunció el proyecto de una película de realidad virtual donde la audiencia es el protagonista e incluso puede elegir su camino para modificar el sentido de la historia.
Como señala Roberto Romero, director de tecnología en la empresa española Future Lighthouse, el hecho de que se cree una historia bien cuidada y lista para presentarse de forma masiva es vital para que la tecnología de realidad virtual siga su camino.
Esto brinda posibilidades de crear desde corto y largometrajes, hasta contenidos audiovisuales para promocionar productos, viajes o experiencias.
https://vine.co/v/egpKhQO3H5H
También en la educación hay posibilidades amplísimas. “Si quieres explicarle a los niños los juicios de Núremberg se puede volver muy complicado, pero si les brindas a ellos la posibilidad de ‘vivir’ ese momento en la historia a través de la realidad virtual, es algo que se les quedará grabado por siempre”, dice Romero, cuya empresa crea contenido para la tecnología en cuestión.
Desde la perspectiva de Romero, en México los desarrollos de realidad virtual siguen en una fase inicial con respecto a Europa o EU, pero en este país, como en todo el mundo, el crecimiento de esta tendencia es veloz y abrupto.
Algunas empresas mexicanas están aprovechando uno de los usos comerciales de la realidad virtual: habilitar a compañías para que puedan promover su marca a través de simulaciones o videos interactivos hechos especialmente para cada negocio.
Ese es el caso de Apex, basada en San Luis Potosí. Esta compañía desarrolla simuladores de carreras de Fórmula 1 con pantallas que brindan la visión de un piloto en competencia; su más reciente proyecto involucra el uso de Oculus Rift, un visor de realidad virtual a través del que pueden hacer aún más emocionante la experiencia de manejo.

Apex promueve su tecnología que combina el hardware con software de simulación de competencias en el que se involucra a los clientes para situar su marca dentro de la animación, tanto en los autos como en el entorno del autódromo, así pueden colocar módulos de manejo donde el público acude y, además, de conducir, ve la marca impresa en todos los rincones.
En Campus Party apareció un proyecto entre las mesas de ‘campuseros’ que llamó la atención de muchos: visores de realidad virtual hechos de foami. El precio de este producto, llamado ‘Pizza Virtual’, es de 350 pesos, pero en el evento los vendieron por 200 pesos para darlos a conocer.
Tungsten Studios, empresa iniciada por el ingeniero Sinuhé Coronel y tres más de sus amigos – un científico en computación, un comunicólogo y un cineasta 3D – está detrás de este proyecto. Ellos viven en la Ciudad de México y se dedican a crear video y experiencias de realidad virtual.
El diseño, de Pizza Virtual, de acuerdo con Coronel, está registrado, y no es el único que existe. En 2014, Google lanzó un visor de cartón que las personas pueden hacer por sí mismos; desde entonces se ha demostrado que la realidad virtual, aunque con algunas carencias, es accesible para todos.

Este tipo de visor permite insertar un teléfono celular para que funcione como la pantalla y ‘cerebro’ de esta experiencia. Según las personas detrás del modelo de foami, su diseño es novedoso pues es más resistente y cómodo.
El trabajo de Tungsten México ya tiene trayectoria. “Nosotros ya hemos surtido pedidos de 10 mil piezas, pero en la versión de cartón”, afirma Coronel. En ese caso se usó el visor para una campaña publicitaria, y la misión de Sinuhé y su equipo es seguir surtiendo este tipo de pedidos, pero no solo eso, pues también desarrollan apps y experiencias en video para esta plataforma.