Manu Ureste · 15 de septiembre de 2026
“Era una niña muy inteligente, muy educada, muy graciosa, muy simpática. Era muy buena estudiante”.
Así recuerda Francisco Faz a Claudia Tacoronte Aguilera, la estudiante española de 21 años asesinada el sábado en Cuautla, Morelos, apenas un mes después de llegar a México para realizar una estancia académica en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
Faz, actualmente jefe de estudios del Instituto Pedro Antonio Riquelme de Abanilla, un municipio de Murcia, en el sureste de España, contó en entrevista con Animal Político que Claudia estudió en ese centro entre 2017 y 2019, cuando cursaba primero y segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), equivalentes a los primeros años de secundaria en México.

Claudia era originaria de las Islas Canarias, pero durante aquella etapa vivió temporalmente en Murcia y se matriculó en el instituto de Abanilla.
Faz le impartió Ciencias, particularmente Física y Química.
Han pasado varios años y por las aulas del instituto han pasado desde entonces cientos de alumnos. Por eso, cuando vio por primera vez la noticia del asesinato de una estudiante española en México, no relacionó inmediatamente el nombre con aquella adolescente que había sido su alumna.
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Fue una compañera del centro quien le hizo la pregunta que le devolvió el recuerdo: ¿no te acuerdas de que esta chica estudió aquí?
“Entonces ya empiezas a ponerle cara”, relata.
Los profesores buscaron en los archivos del instituto hasta encontrar fotografías de Claudia de aquella época. Y comenzaron a hacer memoria.
“Digamos que llamaba la atención porque tenía un acento que no era el acento murciano. Al proceder de las Islas Canarias tenía un acento bastante llamativo”, recuerda Faz.
Pero no es solo el acento lo que permanece en la memoria del profesor.
“Era muy educada, muy graciosa, muy simpática, muy inteligente. Era muy buena estudiante. Se llevaba bien con los compañeros y con los profesores”.
Una vez que los docentes confirmaron que la joven asesinada en México era aquella alumna que había pasado dos cursos por sus aulas, el impacto de la noticia cambió.
“Estamos muy tristes e impactados”, lamenta Faz en la entrevista telefónica.
“Una persona que te ha pasado por allí y, además, con el buen recuerdo que todo el mundo tiene de ella, que haya tenido un final tan trágico, que por supuesto no se merece nadie, y menos una persona joven que quería crecer, quería enriquecer su currículo educativo en otro país… y que de repente se encuentre con esto, pues es muy triste”.
El profesor asegura que entre quienes coincidieron con Claudia durante su paso por Abanilla prevalece el mismo recuerdo.
“Su paso por el instituto solamente dejó un buen sabor de boca”.
El Instituto Pedro Antonio Riquelme realizó además un pequeño homenaje en su memoria al término de la jornada escolar: profesores y alumnos guardaron un minuto de silencio al que, según Faz, se sumaron autoridades locales.
La escena se ha repetido, con distintas formas, en varios de los lugares por los que pasó Claudia durante sus años de formación.
En México, compañeros de Claudia en el Instituto de Ciencias de la Educación de la UAEM colocaron ayer lunes una silla vacía con su fotografía, flores y veladoras.
Junto a ella podía leerse un mensaje: “Claudia no se olvida”, según documentó la agencia EFE durante el homenaje celebrado en el Campus Chamilpa, en Cuernavaca.

“Además de la tristeza hoy también sentimos indignación. No podemos acostumbrarnos a que estas historias se repitan”, expresó una de sus compañeras al leer un mensaje colectivo.
La protesta por el asesinato de Claudia se suma a varios meses de movilizaciones dentro de la UAEM por los homicidios de otras estudiantes. Cuatro alumnas vinculadas a esa universidad han sido asesinadas en los últimos siete meses: Kimberly Ramos, Karol Toledo, Michelle Itzayana Fuentes y ahora Claudia Tacoronte.
Para este martes, estudiantes, colectivas y miembros de la comunidad universitaria convocaron además a una marcha desde Ciudad Universitaria hasta el centro de Cuernavaca para exigir justicia por Claudia.
En España también se han realizado minutos de silencio y concentraciones en universidades como las de Granada y Las Palmas de Gran Canaria.
La Universidad de Granada, donde Claudia cursaba el último año del grado de Educación Infantil, decidió además suspender las próximas estancias de estudiantes que tenían previsto viajar a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Claudia había llegado a México aproximadamente un mes antes de su asesinato como parte de un programa de intercambio.
La noche del sábado 12 de septiembre participaba en la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal, celebrada en Cuautla, cuando fue atacada con un arma blanca en las inmediaciones de la Casa de la Cultura.
Las primeras versiones apuntaron a un posible intento de robo, pero la Fiscalía de Morelos mantiene abiertas otras líneas de investigación.
El fiscal estatal, Fernando Blumenkron, ha señalado que no se descarta “otro móvil” y que existen indicios que todavía se encuentran bajo investigación.
La Fiscalía investiga la muerte bajo protocolo de feminicidio y hasta el momento no ha informado públicamente de la detención del supuesto agresor.
Imágenes de cámaras de la zona difundidas por medios muestran a un hombre, señalado como presunto responsable, alejándose corriendo con una mochila después del ataque.
Mientras continúa la investigación en México, la muerte de Claudia sigue reconstruyéndose también a través de quienes la conocieron mucho antes de que llegara a Morelos.
Para Francisco Faz, el recuerdo se remonta a una adolescente canaria que pasó dos cursos por un pequeño instituto de Murcia.
“Siempre, si haces memoria, te acuerdas de los alumnos”, dice.
Y cuando los profesores de Abanilla hicieron memoria, asegura, todos coincidieron en algo: de Claudia solo conservaban buenos recuerdos.