Dulce Ramos · 15 de marzo de 2011

Ésta es la posición oficial de Roberto Hernández en torno a la orden de la juez Blanca Lobo de “camuflar” al testigo Víctor Daniel Reyes Bravo para que el documental se pueda seguir exhibiendo:
1. Ayer difundimos la noticia de que la juez Blanca Lobo decidió no suspender la exhibición del filme Presunto Culpable. Nos equivocamos, y pedimos perdón por la información errada que transmitimos. Entonces únicamente habíamos sido notificados que Blanca Lobo no había suspendido definitivamente al filme. Sin embargo, más tarde nos enteramos que en realidad impuso condiciones imposibles de cumplir y que son incompatibles con que continúe la exhibición del filme.
2. La juez “ordena” que “camuflemos” al testigo y hasta alterar el sonido de la cinta para ocultar la identidad del quejoso como medida “cautelar” mientras se decide el amparo. Esta solución implica mutilar una obra artística, informativa y académica de forma permanente. La orden, aclaramos, no consiste ni siquiera en “difuminar” el rostro del testigo como erróneamente se ha transmitido. La orden dice literalmente que hay que “camuflarlo” (esto es, disfrazarlo de algo que no es).
3. La mutilación de la obra sería PERMANENTE, no PROVISIONAL o CAUTELAR. El material de 35mm de celuloide no es tentativamente modificable, cual las palabras que se borran o reescriben a placer en un procesador de texto. Una vez “camuflado” el testigo, “camuflado” quedará por siempre. Tampoco puede alterarse el sonido de la película sin arruinarla. Y en caso de que el quejoso pierda el juicio, el cambio no puede revertirse. Ninguna de estas modificaciones puede hacerse sin detener por completo la exhibición de la cinta. En efecto, disfrazada, esta es una negativa a que continúe la película en cines. En los hechos y por sus consecuencias, Blanca Lobo nuevamente censura al filme.
4. La justicia que tenemos necesita ser expuesta, sin camuflaje, maquillaje ni censura, para que la luz del sol la limpie y la cure. La juez Blanca Lobo pretende tapar esa luz y cobijar nuevamente en la sombra lo que ya se ve en todas partes, por internet, en las calles de la ciudad de México, en las cárceles, por todo el mundo. Su medida “cautelar” no sólo añade vergüenza a la situación del sistema de justicia mexicano. Además, es notoriamente ineficaz para tutelar las supuestas violaciones a la “vida privada” del testigo. La decisión es incongruente con lo que la propia Blanca Lobo hizo el viernes pasado en su juzgado. El 11 de marzo, en la audiencia pública de este juicio de amparo, la juez permitió a decenas de periodistas videograbar el encuentro. Ese día, sin que fuere necesario el consentimiento de ninguno de los litigantes ni testigos, decenas de medios editaron y transmitieron imágenes sin que ningún participante tuviera que ser “camuflado” para la transmisión de esas imágenes. ¿Deberán en el futuro todos los periódicos, todas las televisoras, todos los cineastas, enfrentar el riesgo de tener que retractar imágenes ya difundidas para “camuflarlas”?
5. La cinta no viola, ni podría violar el derecho del testigo a su “vida privada.” Cualquier mexicano que hubiera asistido a ese juicio hubiera podido ver este testigo, conocer su nombre y su cara, sin camuflaje alguno. El testigo no fue filmado en su cama, o en su casa, ni tampoco fue filmado siendo menor de edad. Fue filmado abiertamente, con pleno conocimiento suyo y de las autoridades. Fue filmado durante un juicio público, establecido como tal por normas de máximo rango. La Constitución Mexicana y diversos tratados internacionales establecen que todos los mexicanos tenemos el derecho de ver, escuchar y entender lo que sucede en la audiencia pública de un juicio penal. Si no podemos ver, escuchar ni entender, no podemos evaluar la justicia. Gracias a Presunto Culpable, muchos han podido ejercer este derecho por vez primera en su vida. Ahora nos quieren quitar ese derecho.
6. Los mexicanos no debemos tolerar que la juez Lobo mutile la cinta, porque ello representa mutilar también el arsenal de derechos que tenemos para exhibir y entendernos de injusticias y para formular críticas a un sistema de “justicia” que urge reformar. Que la ilegalidad provenga del propio Poder Judicial al que la cinta critica, es un colmo que nadie debe aceptar. La juez nunca, ni los quejosos jamás, plantearon públicamente en esa audiencia la solución que la juez Blanca Lobo inventó y por tanto, quedamos imposibilitados para plantear a la juez estas consideraciones en la audiencia del 11 de marzo.
7. Recurriremos a todas las instancias necesarias para defender Presunto culpable y el derecho de todos los mexicanos a verla. Hasta donde sabemos, la distribuidora no ha sido notificada oficialmente de la “orden,” por lo que la exhibición de Presunto Culpable continúa.