¿Saquearon tiendas los normalistas de Ayotzinapa?

Paris Martínez | @paris_martinez · 26 de octubre de 2014

¿Saquearon tiendas los normalistas de Ayotzinapa?

 

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

[contextly_sidebar id=”vIhDH1SoYqh0GYoX2ENMXUY1vIGdBHaP”]Este sábado, alrededor de la 1:00 de la madrugada, la asamblea de estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa determinó que, a la salida del sol, partiría un contingente de estudiantes rumbo a la ciudad de Chilpancingo, para realizar una nueva jornada de acciones de protesta para reclamar la presentación con vida de sus 43 compañeros, detenidos y desaparecidos por la Policía de Iguala, hace justo un mes, el pasado 26 de septiembre.

La jornada de protestas de este sábado, tal como se acordó, iría dirigida a las tiendas departamentales de toda la capital de Guerrero, cuyos productos serían extraídos de forma pacífica, para regalarlos luego a la ciudadanía, esto, con el objetivo de que las mismas cadenas de autoservicio presionen por su lado a las autoridades, para la inmediata solución del conflicto social desencadenado por la desaparición de los 43 normalistas.

El plan trazado establecía que cada tienda sería tomada por los normalistas, alrededor de una centena, sin agredir a empleados o compradores. Para ello, el grupo mayoritario, conformado por estudiantes varones, se mantendría fuera de la tienda, mientras un grupo menor, integrado por normalistas mujeres, ingresaba a los establecimientos para tomar productos y llevarlos al exterior, donde sus compañeros los repartirían entre los transeúntes.

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

Y así se hizo en la primer tienda tomada, de la cadena Comercial Mexicana, cuyos productos fueron repartidos por los normalistas entre la gente que pasaba por la calle. Eran cerca de las 10:00 horas.

Sin embargo, cuando intentaron replicar la acción en la Bodega Aurrerá Sur, los estudiantes se toparon con la oposición de los empleados quienes, una vez que vieron su sucursal invandida, intentaron cerrar los accesos, primero haciendo descender la cortina, que fue arrancada parcialmente por los normalistas, y luego con hileras de carritos de compras, lo que derivó en que el contingente de normalistas varones ingresara al establecimiento y, ya sin orden alguno, saquearan el lugar.

La protesta “se salió de control”. Así lo definió uno de los participantes.

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

Entre los objetos extraídos por los estudiantes estaban al menos siete televisiones de 32 pulgadas, varios reproductores DVD, al menos dos equipos de sonido y una consola de Play Station 4, balones, gogles de natación, un alaciador de cabello, al menos un teléfono celular, al menos un par de bocinas para escritorio, varias mochilas, varias maletas y mucha ropa.

Ante el caos, los normalistas decidieron suspender la jornada de protestas y, aún cuando no habían entregado a la ciudadanía nada de lo extraído de esta segunda tienda, decidieron abordar los dos autobuses en los que habían llegado y partir de regreso a la Normal de Ayotzinapa.

Ahí, no obstante, los padres de los 43 desaparecidos, que se han enterado de lo ocurrido a través de las estaciones radiales de Chilpancingo, ya los esperaban en la puerta de acceso, donde los increparon severamente, impidiéndoles el paso.

Todo ello es presenciado por la prensa, de lejos, y con la prohibición de grabar la discusión, durante la cual una de las madres encabezó el reclamo del resto: “¡¿Por qué arriesgan a los muchachos?! ¡Por qué salen a delinquir?!”

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

Un joven de lentes oscuros, del cuarto y último año de la licenciatura de educación primaria, trata de explicar a los padres iracundos el plan que llevaban y cómo “se salió de control”, pero ninguna explicación satisface a los hombres y mujeres, mayores todos, quienes les exigen que devuelvan lo saqueado.

“¡La PGR acaba de acusarlos de estar manipulados por el crimen organizado y ustedes hacen esto!”, les espeta la madre de familia.
Es entonces que los jóvenes, aún en los autobuses, comienzan a descender y colocar todos los productos en la cajuela de una pick up, que se llena completamente con enseres.

Para garantizar que nadie conserve nada de lo tomado, un par de jóvenes es designado para testear los bolsillos y mochilas del resto, además de hacerles una revisión física.

Casi todo logra ser reunido, aunque algunas televisiones y reproductores de DVD ya no llevan su caja. Pero un teléfono celular no es devuelto. Su caja, vacía, es encontrada dentro de uno de los autobuses, cuyo interior también es revisado, para impedir que nada quedase dentro.

Los jóvenes aceptan que la mercancía sea devuelta, y sólo así los padres de familia les permiten ingresar a la Normal, junto con la pick up, que es estacionada en la cancha central de la escuela, y luego parte de los productos son colocados en una segunda pick up, colocada junto.

Una comisión queda encargada de custodiar las camionetas e impedir que nadie se acerque. Y cuando los normalistas detectan que algunos padres dan declaraciones a reporteros, se pide a la prensa abstenerse de hacer entrevistas, y un minuto después se convoca a los padres a sostener una asamblea junto con los estudiantes, a puerta cerrada.

En esa asamblea se descartó devolver los productos a las tiendas de autoservicio de las que fueron extraídos, aún aunque éste fue el reclamo de los padres de familia y, en cambio, se determina llevarlos al zócalo de Chilpancingo, para repartirlos entre la población.

El reparto se anunció para las 18:00 horas del mismo sábado, pero a la hora citada se anunció a la prensa que la acción fue cancelada, posponiéndola para este domingo.

Normalistas señalan a infiltrados por saqueo

Sin embargo, la mañana de este domingo, el Comité Estudiantil de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa afirmó en un comunicado que fueron “infiltrados” quienes saquearon en al menos cuatro tiendas de autoservicio la tarde de este sábado en la capital Chilpancingo.

Aseguraron también que luego de identificar a quienes sustrajeron las mercancías lograron recuperar la mayor parte de los artículos sustraídos y los devolverán a través de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Los estudiantes externaron su preocupación por la intervención de intereses de terceros que -afirmaron- “se empeñan en desviar la atención de  nuestra exigencia de presentación con vida de nuestros 43 compañeros, deslegitimar nuestra justa demanda y favorecer un marco de represión de las protestas que la normal rural Raúl Isidro Burgos, organizaciones sociales y el pueblo en general indignados por los crímenes de lesa humanidad cometidos nuestro agravio realizan a lo largo y ancho del País y el mundo. “