Luis Castrillón · 19 de noviembre de 2011
Investigadores, escritores, funcionarios y exfuncionarios públicos, así como promotores culturales y diplomáticos de la región de Mesoamérica coincidieron en la necesidad de incorporar a las comunidades que originalmente son poseedoras del patrimonio cultural y natural de sus países a los programas de desarrollo turístico a fin de que sean verdaderamente beneficiarias de éstos.

Al igual que representantes de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), reconocieron cómo el desarrollo ligado a la explotación del patrimonio histórico, cultural y natural ha terminado por excluir a las comunidades asentadas en los sitios donde dichos valores nacionales se encuentran.
Reunidos en la capital de Yucatán los participantes en el Foro buscan aportar elementos que permitan la integración de un sistema de políticas públicas que vincule realmente a la cultura con el desarrollo social y económico, a través de la industria turística y estableciéndolos como ejes de integración nacional.
En forma paralela, la organización que corre por cuenta del Gobierno de Yucatán, promociona sus proyectos de desarrollo turístico basados en la difusión del patrimonio histórico Maya bajo el esquema de popularidad que el legado de esa cultura prehispánica ha adquirido internacionalmente con las mal llamadas “profecías mayas” del año 2012.
En el encuentro, el Patronato de los Servicios Culturales Yucatán –administrador de los paradores turísticos en las zonas arqueológicas en el estado- difunde la construcción del Gran Museo de la Cultura Maya, actualmente en construcción y cuya ejecución fue otorgada a la firma Promotora Cultural Yaxché, integrada entre otras por la empresa Infraestructura Hermes, que encabeza Carlos Hank Rohn, cercano al director del citado patronato, Jorge Esma Bazán.
El museo fue adjudicado a Promotora Yaxché a través de un contrato de Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS) a 20 años, como parte de los programas de desarrollo turístico del Programa Mundo Maya que fue anunciado en junio pasado por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Durante la sesión plenaria, cuya escenografía ostentaba la imagen que tendrá dicho museo, el investigador e historiador, Enrique Florezcano recordó que México es uno de los países con mayor riqueza patrimonial en el mundo, tanto natural, como cultural e histórica.
La contradicción, a decir del especialista es que mientras “en el papel” ese patrimonio le pertenece a todos los mexicanos, en los hechos no es así. Consideró que ello es resultado de una política pública que generó una identidad nacional impuesta y una hegemonía central que ha administrado los patrimonios culturales regionales sin la participación de las comunidades originalmente poseedoras de los mismos.
Florezcano expuso que si el objetivo es lograr un desarrollo más equitativo de la nación se requiere mejorar las condiciones de esas comunidades a través de acciones que reconozcan y promuevan las opciones de desarrollo que ellas mismas propongan y con respeto a su identidad, así como a los valores que las conforman y que les dan esa particularidad que el turismo cultural busca hoy explotar.
En la misma asamblea en la que se encontraban embajadores y representantes de países como Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, República Dominicana, Haití, Costa Rica, Nicaragua, Colombia, Ecuador, así como de Egipto, Chipre y la Autoridad Autónoma Palestina, el historiador enfatizó que de poco será útil, si lo que se busca es impulsar el desarrollo de un país, excluir a una parte de su sociedad, principalmente cuando ésta es la que mejor lo puede identificar de forma particular, a partir de una identidad definida.
Por su parte, el representante de la OEA en México, Antonio Araníbar Quiroga, destacó la necesidad de impulsar políticas y crear estrategias para fomentar el turismo no sólo como un negocio, sino también como vía de acercamiento y entendimiento entre las culturas de la región de Mesoamérica y otras partes del mundo.
Esta industria, consideró, debe ser un medio para dar a conocer la riqueza cultural de las naciones y promover el diálogo intercultural, al tiempo que permita promover que las comunidades puedan apropiarse de sus riquezas y obtener un aprovechamiento de éstas, con base en un desarrollo sustentable.
Expresó que la OEA enfatiza el llamado a los pueblos de la región a asumir el compromiso político y financiero de apostarle a la cultura, pero no solo desde la promoción de lo artístico o lo arquitectónico, actual o histórico, sino desde la raíz misma de las formas y visiones de las comunidades que integran la zona.
Araníbar Quiroga , reiteró que es necesario vigorizar la identidad de los pueblos latinoamericanos y a través de la promoción de la cultura, como una base real, crear sociedad más inclusivas y democráticas, con respeto a sus derechos culturales de la misma forma que a sus derechos humanos.
Para la directora de la Unesco en México, Katheryne Grigsby, el impulso a la cultura es un factor clave hoy día en el desarrollo y crecimiento de un país, sin embargo sigue desempeñando un papel secundario en los planes de desarrollo de las naciones de la región, haciéndola a un lado aun cuando puede tener una repercusión importante en la calidad de vida como vector de desarrollo.
Además, enfatizó, la cultura resulta hoy fundamental para alcanzar una sociedad más justa, equitativa e incluyente. Expresó que la inversión en esa área pude no sólo impulsar el diálogo entre las distintas expresiones de la sociedad o de los pueblos, sino además funcionar como una estrategia de prevención de la violencia y los conflictos.
Aseguró también que una cultura fortalecida se puede convertir en un valor turístico atractivo en el mercado mundial de ese sector y permitir por ende una mayor posibilidad de captación de recursos para el país que impulse ese tipo de turismo.
Sin embargo, reconoció que de la misma forma, la actividad turística basada en el patrimonio cultural y natural de una nación puede ser contraproducente si no se cuenta con una adecuada planeación para realizarlo de manera sustentable y aún menos aprovechable si no se permite a quienes habitan en las zonas que serán explotadas turísticamente, incorporarse desde la proyección, formar parte en el desarrollo, convertirse también en sus actores y finalmente recibir un beneficio que mejore sus condiciones de vida.
En el encuentro, que fue inaugurado la noche del día 17 pasado y que concluye el 19 de este mes, estuvieron presentes también exdirectores del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Víctor Sandoval y Juan José Bremer Martino, quien ofreció una conferencia magistral sobre los cambios que han ocurrido en el mundo globalizado.
Los asistentes discutirán también en mesas especiales temas como políticas culturales y desarrollo integral, cultura y educación, turismo cultural y alternativo, civilización y cultura maya, patrimonio cultural y natural, medio ambiente y biodiversidad, y relaciones culturales internacionales.