Víctor casi termina en fosa común por morir en situación de calle, pero su acta y CURP lo salvaron

Redacción Animal Político · 4 de noviembre de 2024

Víctor casi termina en fosa común por morir en situación de calle, pero su acta y CURP lo salvaron

Teresa, de 41 años, lleva consigo la foto de Víctor, “el flaco”, entre un montón de papeles que ha tenido que recabar en la Fiscalía de la Ciudad de México para tramitar la recuperación de su cuerpo.

Nerviosa, comenta que nunca había entrado en una agencia del Ministerio Público ni al Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO), pero tras la muerte de Víctor, un joven en situación de calle que consideraba parte de su familia, tuvo que acudir ante estas instituciones para que le permitieran darle sepultura y que no terminara en la fosa común.

“Con mi familia tenemos un puesto de desayunos en Pino Suárez, trabajamos de las 5 de la mañana al medio día, y ahí lo conocimos. Él se fue acercando poco a poco, y de repente le ofrecíamos un café. Así fue como surgió la amistad y a él le nació decirme “mami”, porque nos teníamos mucho cariño”, cuenta Teresa.

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Por casi seis años, Teresa convivió con él y llegaron a tener tanta confianza que le pidió que lo apoyara a tramitar su acta de nacimiento y CURP, y una vez que obtuvo los documentos, éstos quedaron bajo el resguardo de su “mami”. Esta situación fue la que, tras el fallecimiento de Víctor, permitió que pudieran reclamar su cuerpo aún cuando no eran familia consanguínea.

Debido a que en los primeros días después de su fallecimiento Víctor no fue reclamado por familiares, su cuerpo fue enviado a un hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), para ser usado en prácticas médicas. Sin embargo, gracias a Teresa, fue rescatado de terminar en la fosa común y ahora se encuentra sepultado en el panteón de San Lorenzo Tezonco.

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Teresa recuperó con apoyo de la organización El Caracol el cuerpo de Víctor, un joven en situación de calle al que acogió como su hijo. Foto: Eréndira Aquino

 

El caso del “flaco”, un joven que vivió en situación de calle en CDMX

Víctor llegó a la zona de Pino Suárez cuando tenía 18 años. De acuerdo con lo que le contó a Teresa, antes de dedicarse a hacer mandados para los comerciantes de ese tianguis era “vagonero”, como se conoce a los vendedores del metro.

De su infancia, el “flaco”, como se hacía llamar por sus conocidos, sólo llegó a mencionar que era huérfano y que venía de una familia en la que sufrió violencia, y fue por eso que decidió salir de su casa. Para el momento en el que falleció, a los 25 años, ya no se encontraba viviendo en las calles, pues había conseguido pagar un cuarto para quedarse en las noches.

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“Él se hacía cargo de guardar las cosas en la bodega, o si en las mañanas me hacía falta algo para los desayunos me ayudaba a conseguirlo, y así con otros puestos, era como ganaba algo de dinero. Le teníamos mucho cariño porque convivimos como familia, siempre trataba de hacerme la vida fácil y me cuidaba. Me duele mucho su partida, porque era parte de mi vida, era mi hijo”, recuerda.

Es por eso que, cuando se enteró que Víctor había fallecido, hizo todo lo posible por recuperar su cuerpo, aunque de inicio se lo habían negado debido a que no son familiares. Con apoyo de la asociación civil El Caracol, que trabaja a favor de las poblaciones callejeras de la Ciudad de México, consiguieron realizar los trámites necesarios para que pudieran darle un final digno.

“De repente dejamos de verlo y empecé a preguntar en los otros puestos si habían visto a mi chamaco, porque a veces sólo nos decían que andaba de un lado para otro, hasta que un día mientras estaba acomodando ropa en mi casa me marcaron para avisarme que había fallecido, que se había sentido mal y pidió que lo llevaran al hospital, pero sólo estuvo dos días”, lamenta Teresa.

Una vez que tuvo conocimiento del fallecimiento, Teresa se presentó al área de trabajo social del hospital y ahí le informaron que el cuerpo de Víctor había sido trasladado al Ministerio Público, en donde le pidieron meter escritos para poder solicitar la entrega del finado. Para entonces, por autorización del INCIFO, ya había sido enviado a un hospital para su uso en prácticas de estudiantes de medicina.

“Me sentí atada de manos, pero estaba convencida de que no lo iba a dejar ahí, porque iba a terminar en la fosa común, y él tenía que estar conmigo, porque al final de cuentas es mi hijo… y ahí empezamos la lucha”.

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“Una compañera me dijo que si conocía a la asociación del Caracol, pero para ser honesta yo no creí que alguien quisiera ayudarme sin pedirme algo a cambio, y sí, hubo personas que nos apoyaron, porque nosotros no teníamos idea de lo que necesitábamos hacer, el nombre de los trámites o a dónde acudir, y ellos fueron nuestra guía. Gracias a los documentos de identidad que nos dejó Víctor tuvimos la autorización de que nos dieran el cuerpo”, relata.

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Iniciativa de El Caracol para que personas en situación de calle hable de sus duelos. Foto: especial

 

Debido a que la mayoría de las veces las personas en situación de calle no tienen relación con su familia y no cuentan con documentos de identidad, al fallecer son catalogados como no reconocidos y sus cuerpos son enviados a hospitales y escuelas de medicina para ser usados en prácticas, o van directo a la fosa común.

En los últimos meses, El Caracol ha apoyado en la recuperación de dos cuerpos de personas en situación de calle, entre ellos el de Víctor. Otras no han tenido la misma suerte, y aunque han sido reclamadas por personas que les conocían, o por la asociación, sus restos están en la fosa común del Panteón Civil de Dolores, como es el caso de Hermelinda, Eleuterio y Belén.

Los actos de memoria para dignificar las vidas de las poblaciones callejeras

Desde hace veintiún años, El Caracol realiza una campaña anual para documentar las muertes de personas integrantes de poblaciones callejeras en la Ciudad de México. Luis Enrique Hernández, director de la asociación, explica que este ejercicio se realiza porque implica “la posibilidad de no dejar morir la memoria de las personas que vivieron en la calle y que fallecieron en calidad de desconocidos, quienes generalmente terminan en una fosa común“.

“Además de ser un acto de memoria, la campaña “Chiras Pelas” es una forma de visibilizar que el que estas personas estuvieran en la calle y murieran en esa condición es una responsabilidad de las distintas autoridades que tienen que ver con atención a las personas que quedan en una completa vulnerabilidad de sus derechos por encontrarse en esta situación”, agrega Hernández.

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Entre noviembre de 2022 y septiembre de 2023, 962 personas en situación de calle murieron en el país, la mayoría de ellas (158) en la Ciudad de México, según la información registrada por El Caracol.

En la capital del país, las principales causas de fallecimientos de personas en situación de calle fueron las agresiones por parte de particulares (20), los incidentes de tránsito (19), consumo de sustancias (17), riñas entre personas de poblaciones callejeras (13), hipotermia (10) y suicidios (10).

El tanatólogo Oswaldo Loera explica que, en el caso de las poblaciones callejeras, es necesario que se reconozca el tema de la muerte social, “un concepto que alude no a la muerte biológica, sino en términos de identidad, de pertenencia a la colectividad o la comunidad”.

“Para muchas personas, las poblaciones callejeras no existen, pareciera que no se les cuenta como vidas humanas, y el trabajo que realiza El Caracol va en el sentido inverso, en poder dignificar sus vidas y recobrar su condición humana. Por ello -explica Loera-, este año la campaña de Chiras Pelas tiene como eje el poder recordar a todas ellas, historizar sus vidas y permitirse hacer el duelo, algo que no siempre pasa porque los cuerpos son llevados a la fosa común, lo que complica la posibilidad de asimilar e integrar la pérdida”, puntualiza.

Además de realizar el registro de las muertes en calle de este año y llevar a la gente en situación de calle información sobre riesgos y autocuidado, la campaña Chiras Pelas 2024 incluyó una actividad llamada “Un cafecito para recordar bonito”, que consiste en invitar a las personas de poblaciones callejeras a sentarse en una mesa donde se sirve café y pan de muerto, y mientras comen, hablan de quienes han fallecido.

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Foto: especial

 

En otros espacios, donde hubo alguna muerte reciente de una persona en situación de calle, El Caracol llevó atención psicológica para brindar contención.

“Este año el eje de la campaña fue el duelo, y hemos visto que la banda sí requiere de este tipo de espacios, porque independientemente de que cada quien tiene sus creencias espirituales, todos tienen en la memoria al menos a un compa de calle o a alguien de su familia que falleció, y tienen la necesidad de dialogar sobre este tema”, destaca Luis Enrique.

Una ofrenda para los muertos de la fosa común

Además de las actividades de la campaña Chiras Pelas, por segundo año este Día de Muertos la asociación participó en la ofrenda para las personas fallecidas en calidad de desconocidas que terminaron en la fosa común del Panteón Civil de Dolores.

“La fosa común es un lugar inhóspito al que nadie quiere llegar, todo mundo quiere ser bien recordado, y en estos casos, cuando terminan en un lugar así, sin nombre, es algo muy triste. Por eso participamos en este acto para aportar elementos de dignidad de estas personas, muchas de ellas todavía en calidad de desconocidas, pero que en algunos casos ya se están identificando sus cuerpos a través de la Comisión Nacional de Búsqueda”, explica el director del Caracol.

Para todas ellas, se instaló la ofrenda, así como un memorial que quedó en la entrada de la fosa común de manera permanente, en el que se menciona a las personas que vivían en la calle y que se encuentran en este panteón, “como un recordatorio a todas las autoridades de que tienen un gran pendiente con las personas que mueren en calidad de desconocidas”.

“Es importante visibilizar a estas personas, lo que significaron en nuestras vidas, porque el gran aprendizaje que nos deja la población de calle es que no tenemos que dejar de luchar por el derecho a la vida digna“, subraya Hernández.