Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su sobrina: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos

Marcela Nochebuena · 6 de noviembre de 2025

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su sobrina: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos

Ana María Maldonado busca a su hijo Carlos Palomares desde hace 15 años, cuando desapareció en la alcaldía Benito Juárez, un 22 de septiembre. Hoy lo sigue rastreando en los terrenos más complicados del Ajusco, aunque las piernas ya no le den para ingresar a las áreas más pedregosas y desniveladas del terreno.

Mary, un par de décadas menor que Ana María, busca a su mamá desde hace un año. La larga experiencia de Ana María —que incluye una huelga de hambre, múltiples protestas y un plantón en el Zócalo— se complementa con la energía, las ideas y la rabia a flor de piel de Mary. Las piernas de esta última, a su vez, llevan el motivo de búsqueda de Ana María a las superficies más complejas del Ajusco.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

María del Refugio, el nombre completo de Mary, busca a su mamá Guadalupe Ruiz González, que desapareció el 30 de septiembre del 2024 en el Metro Acatitla, en la Ciudad de México. En la búsqueda generalizada del Ajusco, describe, el propósito es hallar a más de 250 desaparecidos. Muchas personas, como ella, se unen aunque no sea su punto principal de búsqueda, porque no cuentan con un patrón específico en sus casos.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

“A cualquier búsqueda que hay, me uno. Hoy busco aquí, a lo mejor en otro lado otra compañera está buscando y puede encontrar a mi mamá. En mi caso hubo mucha negligencia para encontrar a mi mamá, en fiscalía no hubo parámetros de búsqueda, dejaron que pasara mucho tiempo de lo que fue las cámaras, para tener una continuidad de donde se perdió”, cuenta Mary.

Entre el 21 y 24 de octubre, y este 4 y 7 de noviembre, familias independientes y de diversos colectivos de la Ciudad de México se trasladan al sur de la capital desde las 7 de la mañana para encontrar en cada nueva jornada un poco de esperanza. Sin embargo, ningún hallazgo la ha renovado hasta ahora.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

Luis Gómez, el comisionado de búsqueda de la Ciudad de México, que inicia el cuarto mes en su encargo, lo describe como un escenario arduo, por lo que, al igual que en días anteriores, las y los asistentes se distribuirán en cuatro células de búsqueda para la exploración exhaustiva de los polígonos.

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Aclara que para la primera línea de avance será la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corena) la que apoye a abrir camino a la búsqueda minimizando al máximo el impacto ambiental. Los terrenos están dentro de un parque ecológico nacional que se abre de 9 a 5.

“¿Por qué les buscamos? Porque les amamos. ¿Hasta cuándo? Hasta encontrarles. ¿Por qué les buscamos? Porque solo nosotros los encontramos”, es el grito de salida de las familias antes de que a las 10 de la mañana se declare como inaugurada la sexta jornada.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

Ana María detalla que para su caso, se trata de un punto de interés porque existe un indicio de una testigo que ha dicho que el responsable de la desaparición de su hijo la llevaba al Ajusco de paseo. “Este tipo de búsquedas a mí me está interesando mucho porque estamos intentando encontrar a todos; yo siempre pedí a las fiscalías que fueran al Ajusco, que hicieran una búsqueda individual de mi hijo, y nunca se había hecho”, comenta.

Estas acciones le dan tanta esperanza como las próximas exhumaciones que habrá en el Panteón de Dolores después del 18 de noviembre, según han sido informadas las familias, y que ella también pidió alguna vez a los ministerios públicos en los 15 años de búsqueda que le han cobrado factura a su salud, específicamente por una lesión fuerte en las rodillas, lo que le impide entrar al terreno más complejo, pero sin dejar de estar pendiente todo el tiempo de los hallazgos. “Siento una gran frustración, tristeza, porque yo esto lo esperaba, lo pedía”, reitera.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco quedan 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Israel Fuguemann

Al final, las pisadas de Mary y Ana María dejarán atrás más de 45 mil metros cuadrados de terreno verde descartado, un área con zonas en las cuales se torna particularmente difícil el hallazgo de cuerpos, e incluso lo parecería su disposición: lo cerrado de la maleza apenas deja espacio para rastrillar; la fauna, como víboras, arañas y panales de abejas, acecha cerca, y el territorio está en custodia federal.

Detrás de Corena y de la secretaría de Obras, avanzan las familias y las personas solidarias, los equipos de búsqueda de la comisión local y de Seguridad Ciudadana, y el apoyo de la alcaldía Tlalpan, además de las brigadas de cuidado y personal de las comisiones de derechos humanos.

Las células siguen rutas diferentes donde se puede cortar solo una parte de la maleza. Los rastrillos entran con dificultad, pero la voluntad no ceja. Después de agotar un área, no hay camino definido, pero las pisadas van encontrando uno por encima de las piedras.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

Luego de avanzar otro tramo, apenas se voltea la vista se impone la vastedad del área verde; la zona de búsqueda que se está cubriendo queda mínima ante los amplios terrenos que llegan hasta donde la vista alcanza, y donde solo un par de techos se dejan ver a lo lejos como signos de una incipiente, o casi nula, urbanidad.

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Ahí, en uno de los puntos más altos, don José, un hombre de 75 años que busca hace casi 10 a su sobrina biológica, pero hija de crianza, y baja y sube de cualquier terreno más rápido que cualquiera de los demás asistentes, comienza a cantar la canción que le compuso alguna vez: “Te buscaré, por colinas y barrancas; descansaré, cuando dios nos diga basta; qué gran dolor, preguntaré si alguien miró a mi amor…”

 

Familiares, solidarios y funcionarios se detienen para escuchar las estrofas, como viéndolo en lo alto de un escenario natural, y don José sigue: “te buscaré, a través del mundo entero; te gritaré, con el corazón te quiero; qué gran dolor… señora, señora, ¿ha visto a mi amor?”; “no”, responde él mismo; “ay, diosito, nadie ha visto a mi amor”, sigue con una tonada más hablada que parece empezar a quebrarse.

En la sexta jornada de búsqueda en el Ajusco hubo lágrimas, frustración, nostalgia de los recuerdos que no son —como cuando Mary deja de comer porque piensa en su mamá y en que ella no está comiendo—, y también algunas risas cuando la reunión en torno de los alimentos relajó las horas más pesadas. Pero ningún hallazgo.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

Caminamos, limpiamos y buscamos: 45 mil metros cuadrados descartados 

“La conclusión de las actividades del segundo día de búsqueda aquí en el parque ecológico, también conocido como Ecoguardas, reiterando el conteo final, repasando con todas las autoridades: contamos con un total de 320 personas que participamos como el equipo de búsqueda del gobierno de la Ciudad de México y el federal, en acompañamiento y de la mano con las familias y solidarios”, se oye en el megáfono cerca de las 3 de la tarde.

Se recuerda que es un contexto complicado y un terreno demasiado riesgoso, pero esta vez no representó ningún incidente de gravedad, más que lesiones menores. Mañana se recorrerá una pequeña parte más para cubrir en su totalidad la zona de interés por los hallazgos ocurridos en meses anteriores; pero hasta ahora quedan descartados en el Ajusco 45 mil 258 metros cuadrados más, lo cubierto en esta búsqueda.

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Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

“Caminamos, limpiamos y buscamos entre la vegetación; hasta el momento, en el segundo día, seguimos sin un contexto de hallazgo forense, o un hallazgo relativo a alguna carpeta de investigación o que nos pudiera dar una pista de alguna de las personas que estamos buscando, pero en el buscar no solamente es encontrar cuerpos, restos humanos o indicios, sino también es ir descartando zonas, ir limpiando lugares donde tengamos la certeza de que no hay nada”, continúa el reporte final.

Mary, que antes ha relatado cómo su día a día es ir aprendiendo de las mismas compañeras, como Ana María, para encontrar a sus seres queridos, agradece a todas las personas solidarias, porque de otras ha recibido incluso discriminación social, pues juzgan las razones, sin conocerlas, de la desaparición de su mamá. Por separado, Ana María agradece que estas búsquedas sean generalizadas y contemplen a todas las personas probablemente desaparecidas en la zona.

En sexta jornada de búsqueda en el Ajusco, descartan 45 mil metros cuadrados sin hallazgos_4
Foto: Israel Fuguemann

“Venimos luchando contra la sociedad, venimos luchando contra las instituciones. A veces no somos bien escuchadas. A veces no tenemos esos elementos que deben apoyarnos, y yo lo único que le puedo decir a las personas que no han padecido esto, es que jamás pensé estar buscando a mi mamá. Uno piensa que nunca le va a pasar, y a veces ves un boletín de búsqueda y no lo compartes, no tienes empatía”, dice Mary invitando a las personas a ser solidarias y asistir en esa calidad a las búsquedas.

Lo mismo le pide a los funcionarios en el megáfono al concluir la búsqueda de este miércoles. “Que las personas que vengan, vengan con el corazón, a buscar. Los conflictos que vemos aquí llegan a nosotros también”, reclama sin señalar a nadie en particular.

Ana busca a su hijo; Mary, a su mamá; José, a su hija: en el Ajusco, 45 mil metros sin hallazgos
Foto: Diseño Animal Político

Estamos en la casa del jabonero: el que no cae resbala; pueden ser ustedes mañana. Quiero que se pongan en nuestros zapatos, aquí no hay competencias; cuando vengan, vengan con las ganas, con las ganas de escarbar, con las ganas de caminar. Nosotras no tenemos cansancio, lo que hacemos día a día es buscar, sobrepensamos qué hacer para encontrar a nuestros familiares”, les recuerda.

*Con información de Israel Fuguemann