Persisten amenazas contra Olga Wornat y su asistente, Edgar Monroy

Omar Granados (@ogranados1) · 17 de noviembre de 2011

Persisten amenazas contra Olga Wornat y su asistente, Edgar Monroy

Durante los primeros días de noviembre, la periodista argentina, Olga Wornat, recibió amenazas por medio de su correo electrónico y llamadas telefónicas. Además de esto, su teléfono está intervenido y han podido acceder a sus llamadas utilizando esta información en las amenazas. En esta misma situación, se encuentra su asistente, Edgar Monroy (@EAMonroyT).

Animal Político platicó con Monroy, quien relató que su delicada situación se agravó en los meses previos a la publicación del próximo libro de la periodista argentina que, se sabe, hablará críticamente sobre el actual gobierno federal y será publicado por editorial Planeta en enero de 2012.

“Tiene ya tiempo que nosotros notamos que algo no estaba bien, aproximadamente hace un poco más de un año nos dimos cuenta de que estaban escuchando nuestras conversaciones y nos dimos cuenta de esto porque se escuchaba un eco en todas las llamadas que teníamos”, relató Monroy.

Olga y Edgar dieron poca importancia a  esta invasión durante meses, sin embargo en los últimos días, mientras las amenazas arreciaban, ellos se preocuparon más y tomaron medidas. Para Monroy, todo comenzó con un correo electrónico “bastante decente”, en el que le pedían el material del nuevo libro que Wornat prepara sobre el sexenio de Felipe Calderón, así como información sobre las fuentes. A cambio de esta información, había una oferta monetaria que según el asistente ascenderían a un millón de pesos. Al no responder esta propuesta, Monroy empezó a recibir amenazas abiertas iniciando con una llamada en la que le pedían una repsuesta. Cuando Edgar dijo que no sabía de que se le hablaba, la respuesta fue agresiva “No te hagas pendejo”.

A partir de ahí y ya con el conocimiento de que era seguido y que sus teléfonos estaban intervenidos, Monroy pensó más seriamente la idea de denunciar esta situación. Lo que fue determinante para la denuncia fue una tarde que salía de su casa y al cruzar la calle una camioneta blanca estuvo a punto de atropellarlo, pero él alcanzó a quitarse del camino. Más tarde ese mismo día, un correo electrónico le comunicaba el itineriario, demostrando que lo habían estado siguiendo durante el día, diciéndole el lugar y la hora de sus actividades con frases como “acabas de regresar del médico”. En el correo electrónico mencionaron también el incidente de la camioneta.

Entre otras amenazas, Wornat también recibió una amenaza contra su hija, de quien incluso los delincuentes averiguaron misteriosamente su dirección, y teléfono celular en el extranjero, y de quien le mencionaron información privada que ella sólo había revelado por teléfono, así como su correo electrónico. A partir de esto, fue que Wornat reveló las amenazas con Carmen Aristegui.

Aquí, la entrevista de Olga Wornat con Aristegui, del 4 de noviembre:

Wornat no había mencionado la identidad de sus asistente anteriormente, es hasta este momento, que decidieron que lo más seguro para ellos es estar visibles ante el público, puesto que quienes los amenazan saben ya todo sobre él. En la plática con Animal

Edgar Monroy, quien a diferencia de Wornat, sí reside en el país comenta que ha acudido a diversas autoridades como son la Procuraduría General de la República (dentro de la cual fue a la Fiscalía de Protección a Periodistas), a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), a la Secretaría de Gobernación (Segob), a la Secretaría de Seguridad Pública del DF, a la Comisión de Derechos Humanos del DF y a la Procuraduría General de Justicia del DF.

De todas estas instancias, las federales no tomaron cartas en el asunto y sólo ha tenido algunas comunicaciones. Segob, PGR y la fiscalía de protección a periodistas sólo le tomaron la declaración y poco ha vuelto a saber de ellos. Monroy afirmó que la actuación de las autoridades fue, por lo menos, “lentísima”. Cabe decir que quien sí se preocupo por las amenazas y le dio mucha atención al caso fue el fallecido subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de Segob, Felipe Zamora, quien mantuvo comunicación constante con Wornat antes del incidente aéreo.

La Fiscalía para protección a periodistas, de la PGR, emitió medidas precautorias para Monroy y Wornat, las cuales consistieron en enviar cartas a autoridades como la PGJDF, a la SSP-DF y otras autoridades federales. Posteriormente, Edgar se reunió con la CDHDF, donde consiguió que su titular, Luis González Placencia, le consiguiera un encuentro con Manuel Mondragón y Kalb, titular de la SSP-DF, quien finalmente, después de 5 o 6 días brindó la protección y la atención que otras instituciones federales -incluso la fiscalía de protección a periodistas- no le dieron. Monroy también acudió a la PGJDF, quienes nunca respondieron a su llamado.

Desde la reunión con “el doctor Mondrágon”, como Edgarlo llama, él se desplaza por la ciudad de México con seis escoltas, mientras una patrulla se mantiene las 24 horas en su casa. A pesar de lo anterior, su teléfono sigue intervenido, recibe llamadas de intimidación desde números no existentes al marcarlos, y aún el miércoles pasado recibió junto con Wornat un correo electrónico de amenazas.

Después de haber conseguido la protección, Edgar recibió más amenazas, en las que le decían que aún con los escoltas podrían matarlo y que esto podría tomar lugar hasta en el baño de su universidad (la Iberoamericana), donde le afirmaron que podrían entrar libremente. Además de esto, trataron de intimidarlo afirmando que sus escoltas no le durarían más que un mes.

En esta entrevista para Animal Político -la primera que da con su nombre-, Monroy atribuye su situación a su trabajo periodístico y al contenido del libro sobre el sexenio de Calderón que se publica en enero. Además, Monroy hizo notar que las condiciones de los periodísticas son críticas y que si no fuera por el nombre conocido de Olga Wornat y que reside en el DF, su caso sería uno más de los que suceden en el interior del país, en los que ninguna autoridad interviene y que generalmente terminan con la muerte de sus colegas.

La periodista y su asistente y mano derecha, continúan con trabajando después del incidente y darán a conocer el contenido del libro hasta su publicación.

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