Eréndira Aquino · 30 de abril de 2026
Tras años de lucha, los familiares de siete policías federales y un civil desaparecidos en 2009 recibieron este miércoles una disculpa pública y encabezaron la inauguración de un memorial, en atención a la recomendación 66/2017 que emitió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por el caso.
Frente a las instalaciones de la Guardia Nacional —antes sede de la extinta Policía Federal— en Iztapalapa, Ciudad de México, autoridades de distintos órdenes de gobierno reconocieron la labor de búsqueda de justicia de los familiares de los uniformados y reconocieron la responsabilidad del Estado por las omisiones cometidas durante el tiempo que ha transcurrido desde la desaparición.
Arturo Medina, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (Segob) ofreció una disculpa a nombre del Estado mexicano, pues dijo, éste “falló en proteger y garantizar los derechos humanos de los siete policías y un civil, así como la de sus familiares”, así como por “los años de incertidumbre e impunidad que han tenido que enfrentar”.
Los familiares de los policías y el civil estuvieron presentes en el acto y aceptaron las disculpas, aunque expresaron que ello no borra la revictimización que vivieron, ni la falta de verdad y de justicia con la que viven al día de hoy, más de 6 mil días después de que tuvieran conocimiento del paradero de los uniformados por última vez.

Araceli Rodríguez, quien se convirtió en referente nacional de la búsqueda de personas tras la desaparición de su hijo Luis Ángel León Rodríguez, destacó que su nombre, al igual que el de Juan Carlos Ruiz, Pedro Alberto Vázquez, Víctor Hugo Gómez, Bernardo Israel López, Israel Ramón Usla, Jaime Humberto Ugalde y Sergio Santoyo “retumban en todo el mundo”, y que su honor y sacrificio “quedará como un legado para las y los servidores públicos que desde sus espacios administrativos y operativos trabajan por servir y proteger”.
Sosteniendo un retrato de Luis Ángel, Araceli Rodríguez recordó que su desaparición ocurrió el 16 de noviembre de 2009, cuando salió junto con otros seis policías rumbo a Ciudad Hidalgo, Michoacán, a donde fueron comisionados. Debido a que no contaron con transporte oficial, pagaron a un civil para que los llevara en un vehículo particular, del que se perdió rastro junto con los pasajeros el mismo día, después del cual sus familias enfrentaron revictimización para que fueran buscados.
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“Hoy estamos aquí frente al Estado escuchando una disculpa pública que llega después de años de dolor, silencio y lucha. Llegamos a este momento con el peso de la ausencia, con las heridas que dejó la injusticia y con la memoria viva de quienes ya no están”, compartió, y lamentó “todo el tiempo que tuvimos que esperar para que se reconociera lo que ocurrió y limpiar el buen nombre de los policías federales y el civil, por el estigma que tuvimos que vivir por parte de la institución que debió protegerlos”.
Chanel, hija del suboficial Pedro Alberto Vázquez, habló sobre la falta que le ha hecho a ella y a su hermano la presencia de su padre, ante lo cual, dijo, “no puedo agradecer por este memorial, porque a la fecha nos siguen revictimizando“, pues tras años desde la desaparición “mi mamá sigue peleando por una reparación digna”.
Por su parte, José Luis Ruiz, padre de Juan Carlos Ruiz, describió a su hijo como un héroe al que agradeció por el servicio que brindó como policía y agradeció a las personas que hicieron realidad la colocación del memorial.

Durante su mensaje, Arturo Medina afirmó que “esta disculpa no busca reemplazar el derecho a la justicia, sino reafirmar el derecho a la verdad y reconocer la responsabilidad del Estado”, por lo que refrendó el compromiso institucional para continuar con las acciones necesarias para esclarecer plenamente los hechos y fortalecer los mecanismos de no repetición.
La titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), Martha Yuriria Rodríguez, reconoció la lucha de las víctimas, cuyas vidas cambiaron por la ausencia y “porque el dolor se transformó en una búsqueda incansable de verdad y justicia, pero también porque estas familias eligieron no rendirse, no olvidar y no callar, como muchas otras que tienen a alguien desaparecido”.
Mariana Díaz, fiscal Especializada en materia de Derechos Humanos de la FGR se sumó al reconocimiento de las familias, a quienes dijo: “sabemos de su dolor, su incertidumbre y la ausencia que han enfrentado todos estos años. Su voz ha sido fundamental para mantener viva la exigencia de verdad y justicia, e incluso ha impulsado cambios institucionales que hoy nos obligan a actuar con mayor responsabilidad”.
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Al concluir el acto, familiares y autoridades develaron el monumento y la placa con los nombres de los uniformados y el civil, mientras la banda de guerra de la institución entonó el toque de silencio.
Araceli Rodríguez, quien impulsó la colocación del memorial, reconoció el acto como parte del proceso de “construcción de paz con justicia restaurativa y resiliencia“, y concluyó recordando que “las víctimas no somos sólo una historia del pasado, somos memoria viva, somos dignidad y somos la voz que seguirá recordándole al Estado su deber con la verdad, la justicia, la memoria, la reparación digna y justa, así como la no repetición. Hasta encontrar a las más de 132 mil personas desaparecidas que existen en el país”.