Moises Castillo · 2 de diciembre de 2012

Ya pasó casi medio año de tanta basura mediática y electoral y lo mejor es dejar atrás las pobres alternativas de los ex candidatos. La pasada campaña presidencial fue como un partido eliminatorio mundialista entre México y Jamaica: aburrido, más patadas que buen juego, a veces somnoliento y predecible. Como dijera en su momento el escritor Juan Villoro “en un país políticamente deficiente, no se vota para celebrar al menos malo sino para perdonarlo”.
Ayer regresó el PRI a Los Pinos. Unos están eufóricos, otros tienen pavor o simplemente les da igual. “Todo mundo roba sea del partido que sea” parece ser el lugar común. La clase política está desprestigiada “haiga sido como haiga sido”. Y el libro-álbum fotográfico Rateros vendepatrias asesinos (Periferia, 2012) se inserta a la perfección en una sociedad que votó mayoritariamente por el candidato que no pudo citar en la anterior FIL de Guadalajara tres libros leídos a lo largo de su vida.
Hace un par de semanas esta editorial independiente presentó su debut -limitado a mil copias- que ayuda a refrescar la memoria política-electoral, pero sobre todo revela cómo la gente de la calle exhibió, repudió y descargó toda su furia contra la publicidad de los presidenciables. En la frente de Enrique Peña Nieto alguien escribió “¡No votes, bótalos!”, a Andrés Manuel López Obrador lo marcaron con una esvástica nazi y a Josefina Vázquez Mota sólo le pusieron “fea”.
Los autores Julio Zenil y Cristina Paoli fusionaron sus talentos visuales y de diseño para tener un registro fiel y contundente de la voz ciudadana contra los ex candidatos en lugares públicos como el Metro. “Salinas con copete”; “68, Atenco, Fobaproa, ¿quieres más”; “Ni PRI, ni PAN, ni PRD”; “mentiroso”; “impostor” son varias frases que se pueden ver y leer a todo color.
-¿Cómo nació el libro?
Julio: en realidad las fotografías se tomaron antes de tener la idea del libro. Desde niño siempre me llamó la atención cómo la gente ridiculiza los carteles publicitarios y me sorprendió en esta ocasión cómo se ensañaron con algunos políticos. Estuve tomando las fotografías para compartirlas en alguna plataforma digital o algo así. Sorprendido por este fenómeno, lo platiqué con Cris que tuvo la genial idea de llevarlo al impreso. Después de que esta propaganda se transforma en basura, todos estos mensajes que resultaban tan llamativos y agresivos quedaban en el olvido. Fue un trabajo editorial arduo, pero resultó un proceso bastante rápido comparado con otros proyectos editoriales en los que ha trabajado Cris.
Cristina: había que hacerlo rápido porque si nos tardábamos, sentíamos que ya no iba tener repercusión y no iba a ser tan pertinente. Julio tomó las fotos durante el proceso electoral, me las dio y duró un par de meses la labor editorial.
-¿Cuál fue el recorrido callejero?
Julio: me muevo regularmente en el Metro, es una especie de ecosistema donde la gente se manifiesta de forma más brutal. Hay algunas fotos de publicidad electoral en la calle, en parabuses y observamos el derroche de creatividad. Pero el Metro creo que es un espacio donde la gente se deja sentir un poco más este rencor contra la clase gobernante.
-¿Habías hecho un trabajo cargadamente político?
Julio: tengo distintos trabajos audiovisuales. Soy productor-director en Mapa Producciones, pero un trabajo enfocado hacía lo político, nunca.
-¿Cómo revalorizar las fotos para no caer en un producto “panfletario”?
Julio: el libro terminado le ha dado otro valor estético a las fotografías. Las fotos por sí mismas son otra cosa, pero dentro del libro adquieren otro discurso distinto. El trabajo que hizo Cris fue muy bueno, encuadró los detalles para destacar algunos políticos chimuelos o una travesura. Hay imágenes agresivas como la que está en la portada, pero es una instantánea cuidada que te comunica el sentir de la gente que votó o no.
-¿Cómo fue el proceso de selección de las imágenes?
Cristina: tuve que editar muchas fotos, sobre todo porque el presupuesto para hacer el libro era reducido, máximo 80 páginas. Decidí acomodar las imágenes de la agresión más leve a la más fuerte. El trabajo de edición básicamente consistió en eso. También intenté un balance entre todos los personajes que estaban intervenidos. Peña Nieto es el más lastimado y curiosamente hubo pocas de López Obrador. Nos llamó muchísimo la atención que casi todos tienen la palabra “rateros” y es la constante en todo el libro. El formato de “bolsillo” lo definimos así porque varias de las fotografías venían del iPhone.
-¿Hubo alguna anécdota detrás de las fotografías?
Julio: a mí me llamó la atención que en uno de los anuncios que estaban más tachoneados al otro día lo desaparecieron. Tenía curiosidad si iban a poner un póster nuevo de Peña Nieto, pero se quedó vacío el lugar.
Cristina: era divertido observar que en algunos anuncios intervenidos se notara la defensa al político y en seguida se atacara a quien pintarrajeó el insulto. Y así se van sumando collages de distintas descalificaciones.
Julio: sí hay uno muy simpático que tiene escrito en la frente “puto” y se ve que alguien lo trató de borrar, y se notan distintas intenciones de personas tapando la palabra o reforzando el ataque. Finalmente es un reflejo de cómo estamos.
-Por otro lado, ¿cómo surgió Periferia como proyecto editorial?
Cristina: me dedico a diseñar libros, libros de arte contemporáneo sobre todo. Estudié la licenciatura en Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana y la maestría en la London College of Communication. Soy autora del libro Mexican Blackletter, Mark Batty Publisher, Nueva York, 2006. En 2011 fundé Periferia Taller Gráfico, un pequeño estudio de servicios editoriales, diseño editorial y gráfico, en donde hacemos libros e impresos para instituciones, editoriales y artistas (trabajamos con el Museo Tamayo, MUAC, Casa Vecina, Galerie Peter Kilchmann, Arquine, Alias, Francis Alÿs, Teresa Margolles, entre otros). Paralelamente hemos arrancado -ahora con Rateros vendepatrias asesinos– nuestro propio sello editorial Periferia, una plataforma editorial enfocada a la edición de libros de artista y libros que por su contenido argumental o su propia materialidad contribuyan a expandir el campo de las artes, la cultura, la filosofía y el diseño. Nos interesa la colaboración interdisciplinaria que genere publicaciones que exploren el formato de libro impreso como vehículo de comunicación y expresión. Hacer un libro impreso era importante para dejar constancia documental del proceso electoral y no se borrara con el tiempo. La plataforma digital puede a llegar a ser muy efímera y para nosotros era vital que toda esta energía tan fuerte de la gente no se perdiera.
-¿Qué piensan de este regreso del PRI a Los Pinos?
Julios: me asusta. Considero que si bien con el gobierno panista no hubo una verdadera transición, existió apertura y libertad de expresión, puedes hablar de la figura presidencial cosa que antes no sucedía. Antes había una manipulación de los medios, de las noticias. En el 68 la noticia principal al otro día de la matanza fue una noticia del clima. Ahora en general la apertura de los medios es otra, la aproximación de la gente hacía los medios es distinta, ya existe posibilidad de investigar en Internet, ver un poco más allá de televisión. Espero que no sean seis años más de saqueo como han sido estos dos sexenios panistas. Requerimos de otro tipo de población, una sociedad más despierta y activa. Veo que mucha gente se queja, opina y dice cosas pero no hace nada. Este libro de alguna forma es un “granito de arena” para cambiar las cosas, es un trabajo documental que retrata cómo se sentía la población durante el periodo electoral.
Cristina: para mí significa un gran retroceso en la historia de este país. A mí me tiene muy triste porque no llegó de una buena manera al gobierno. También los gobiernos anteriores no lo hicieron nada bien y creo que los ciudadanos tenemos que empezar a tener una vida política más activa, que realmente exijamos a los gobernantes un cambio en su manera de hacer las cosas. Cada vez se está poniendo peor este país y si no generamos un verdadero cambio pues nos vamos a hundir. Nuestro país ya no aguanta más, es un desastre.
> Rateros vendepatrias asesinos (Periferia, 2012) está a la venta en la galería Kurimanzutto, en la librería Conejo Blanco, en Gurú, y Vértigo. También estará presente en el Foro de Ediciones Contemporáneas, Museo Carrillo Gil. [email protected] 5514.2240