Paris Martínez (@Paris_Martinez) · 12 de mayo de 2011
Son alrededor de mil 700 “libre pensadores” que navegan en internet ondeando en lo alto una bandera negra, pero aclaran, “no usamos parches, dientes de oro ni garfios”. Luchan por la educación, el libre acceso a la cultura y a la información en México, así como por la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas de las autoridades, aunque no desde la política tradicional o “retro”, a la que consideran “remanente de la revolución industrial”, sino desde un esquema de participación descentralizado, basado en la colaboración entre iguales, o “peer to peer”. Dicen ser un nuevo movimiento político, “para un nuevo siglo, para una nueva era”… Ellos son el Partido Pirata Mexicano (PPMX) .
Fundado el 6 de julio de 2009, un día después de las elecciones intermedias en las que el PRI se consolidó como mayoría legislativa en el Congreso, con 40% de la votación en su favor, el PPMX surge, según su ideario, con el objetivo de crear “una sociedad más justa“, por medio de los espacios de participación que ofrece internet, como respuesta al “vacío de representatividad y al sentimiento de ilegitimidad que toda una generación tiene respecto a la clase política”.
“Somos parte de la sociedad de la información –explica Antonio Martínez (@antoniomarvel), representante del PPMX en la ciudad de México, mientras constata la frescura de un queso de cabra que se apresta a adquirir en un mercado público de la delegación Cuauhtémoc–, en nuestras filas hay gente fundamentalmente muy informada, creadores, artistas, en fin, nativos digitales que tenemos bien identificada la forma transversal en que se cruzan los derechos comerciales con los derechos civiles, así como el riesgo que la protección de los primeros devenga en la violación de los segundos”.
Maestro de preparatoria, bloguer creador de Criticapura.com y colaborador de Laloncheria.com, este joven abogado de 26 años olfatea los mejillones que le ofrece un marchante a buen precio y luego remata: “Las reglas vigentes para la participación política no permiten que haya una representación real de los ciudadanos en las estructuras donde se toman las decisiones que afectan a todos, tales como el Congreso de la Unión, en el que tiene más voz un cabildero privado armado con portafolios de dinero, que un grupo de ciudadanos cargados de argumentos; por ello se requieren nuevas reglas y nuevas estructuras democráticas, incluyentes, las cuales hemos hallado en internet. Nuestro partido es como la Wikipedia, cuyos autores, miembros y creadores son muchos… somos un wikipartido en pugna por una reforma política“.
Democracia extrema
A diferencia de otras iniciativas extranjeras de participación civil, cuya importación al país ha tardado incluso lustros, el concepto de Partido Pirata llegó a México sólo tres años después que su primer exponente saliera a la luz en Suecia, el 1 de enero de 2006, aunque su desarrollo no puede compararse con el que han alcanzado sus pares europeos.
El Europarlamento, por ejemplo, cuenta con dos diputados emanados del Partido Pirata Sueco y en Alemania los piratas participan en procesos electorales regionales desde 2008 y nacionales desde 2009, cuando alcanzaron 0.9% de la votación total; además, cuentan con representantes en el congreso germano, así como en los cuerpos edilicios de Sajonia, Münster y Aquisgrán.
En Rusia, por otra parte, los wikiactivistas libran actualmente una intensa campaña por obtener su registro como partido político, el cual les ha sido negado no por incumplir los requisitos obligatorios, sino por el uso de la palabra “pirata” en su nombre, dado que, según informó el Ministerio de Justicia ruso a principios de mayo, “la piratería, según la legislación vigente, es un acto delictivo“.
En total, en el Viejo Continente existen 14 partidos pirata con registro como partido y otros 15 sin él; le sigue América, con seis partidos sin registro oficial; y uno más en África, concretamente en Túnez, donde su representante, el bloguero Slim Amamou (@slim_amamou) fue nombrado Secretario de Juventud y Deporte del nuevo gobierno establecido tras la así llamada Revolución del Jazmín, es decir, las movilizaciones civiles (en buena medida impulsadas desde internet) que a principios de año terminaron con la represiva dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, que se prolongó por más de 24 años.
“En México –precisa Antonio Martínez–, el Partido Pirata cuenta ya con afiliados en la Ciudad de México y Guadalajara, principalmente, aunque también hay pequeños grupos en Colima, Puebla y otros estados. Resulta que, al ser un wikipartido, es complicado saber exactamente quiénes somos: cualquier persona que se registre en nuestra cuenta de Facebook puede considerarse miembro del PPMX”, y ahí se cuenta ya con mil 736 seguidores, principalmente “chavos que tienen 16, 17, 18 años, y que participan muy activamente en los foros de la página del partido”.
– Concretamente, ¿cuál es la razón de su existencia en México? ¿Qué se proponen?
– Nos proponemos impulsar la defensa de las libertades ciudadanas, que se pierden poco a poco en aras de preservar los privilegios de los grandes monopolios culturales, proceso que se aceleró con las negociaciones para el Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (#ACTA). Y, concretamente para las elecciones de 2012, queremos impulsar un gran debate sobre propiedad intelectual en el que participemos todos, ciudadanos, creadores y candidatos, no sólo los industriales, donde sean redefinidos diversos conceptos relacionados con lo que se conoce como “derechos reservados”, cuya pérdida de vigencia ha puesto en situación de vulnerabilidad a muchos sectores de la sociedad.
– ¿Por ejemplo?
– A los usuarios de internet, que en México somos 31 millones, se les pretende criminalizar por compartir archivos, lo que se conoce como file sharing, y ésta es una realidad cada vez más cercana, conforme se avanza en las negociaciones para el ACTA, pero el debate va más allá de los intereses exclusivos de los internautas: en Brasil, por ejemplo, los fondos para salud dejaron de desviarse al pago de medicinas caras producidas por grandes consorcios farmacéuticos y se cambió a un modelo basado en patentes libres, con lo que la misma inversión permite generar más medicinas y más baratas, gracias a lo cual la salud no es un privilegio sólo para quienes puedan pagar tratamientos. Y en India, el régimen abierto de derechos de autor ha permitido que hacer una película sea tan barato que se hacen cientos cada año, y con tal oferta en salas, ir al cine resulta más económico que comprar una clon de DVD. Ahí se ve que un cambio en la propiedad intelectual afectaría positivamente muchas áreas: derechos humanos y civiles, estimularía la economía, la generación de empleo, elevaría la calidad de vida.


Luchas del futuro
Antonio desenvaina una baguette y examina su contorno, como si del filo de una espada se tratara, luego devuelve la tira de pan a su bolsa de papel, se ajusta el sombrero de fieltro y se desmarca del ambulante que, tanto como él, reclama la piratería como quintaescencia del presente.
“Nosotros somos piratas –admite–, pero no contrabandistas. En el entorno digital no hay conductas ilícitas, no duplicamos un archivo para clonar por miles un disco y salir a venderlo a las calles. El uso que damos al término pirata es casi de burla, los piratas de internet son algo distinto a los de altamar.”
Completa esta idea el concepto de pirata que se maneja en el Manifiesto del PPMX, donde se afirma que “para un pirata, la cultura, el conocimiento y todo aquello que sea útil para el desarrollo social debe ser considerado un procomún, por lo cual un pirata exige una verdadera democracia, justicia social y libertad para todos los mexicanos, además que se creen leyes que garanticen la neutralidad de la red y el acceso a ella, como fundamento básico para la reconstrucción de una verdadera democracia en la era de la información”.
–Pero, ¿por qué pelear por el libre acceso a internet o contra ACTA, habiendo en México realidades más dramáticas y cuya atención se requiere con mayor urgencia?
–Efectivamente hay realidades dramáticas que atender y hay ciudadanos conscientes de ellas, como el hambre y la pobreza, pero no son los únicos fenómenos que impactan a la sociedad, y los temas que nosotros defendemos también afectan a esas personas que sufren situaciones graves. Por ejemplo: si se modifica el régimen de propiedad intelectual, en el país podría abaratarse la producción de alimentos, nadie podría reclamar exclusividad sobre la técnica más barata y eficaz para generar tal o cual producto. Nuestra agenda no debe relegarse, no debe existir un solo tema en el que esté interesado toda la ciudadanía, sino ciudadanos interesados en cada uno de los distintos temas pendientes y, en ese sentido, las del Partido Pirata Mexicano son las causas por las que se tendrá que pelear en el futuro.