Cómo organizaciones civiles llevan apoyos empresariales a la primera infancia

Redacción Animal Político · 11 de febrero de 2026

Cómo organizaciones civiles llevan apoyos empresariales a la primera infancia

En México, solo 44% de las niñas y niños de entre 0 y 5 años tiene acceso a servicios formales de cuidado y educación inicial. La cifra refleja una brecha que se profundiza en contextos de pobreza, violencia, marginación y movilidad forzada, y que impacta directamente en el desarrollo de millones de infancias desde los primeros años de vida.

La evidencia científica es clara: la primera infancia —que comprende del periodo prenatal a los seis años— es la etapa más determinante del desarrollo humano. En esos años se sientan las bases del desarrollo cerebral, emocional y físico, y las experiencias tempranas influyen de forma decisiva en la salud, el aprendizaje y el bienestar a lo largo de la vida.

En ese contexto, doce organizaciones de la sociedad civil fueron reconocidas en la tercera edición del reconocimiento En Acción por la Primera Infancia, una iniciativa impulsada por Fundación Coppel, Fundación FEMSA, Fundación Compartamos y Promotora Social México, que en 2025 destinó 8.25 millones de pesos para fortalecer programas con evidencia de resultados enfocados en salud, nutrición, protección, atención receptiva y aprendizaje temprano. El impacto proyectado alcanza a más de 50 mil beneficiarios en 21 entidades del país.

“Es la tercera edición de esta convocatoria y desde Fundación FEMSA celebramos el poder de la acción colectiva y las alianzas, ya que creemos que el desarrollo integral de niñas y niños es una responsabilidad compartida y una prioridad estratégica para construir sociedades más sostenibles y equitativas”, dijo Sindy González Tijerina, Gerente de Primera Infancia de Fundación FEMSA.

Organizaciones civiles llevan apoyos empresariales a la primera infancia
Foto: Especial

Más allá del monto, el reconocimiento busca visibilizar cómo estos recursos se traducen en intervenciones concretas en territorio, muchas de ellas en comunidades donde las condiciones estructurales colocan a niñas y niños en situación de vulnerabilidad desde el inicio de la vida.

La primera infancia como inversión social

Para Paloma Infestas Saldivia, gerente titular de Educación en Fundación Coppel, invertir en la primera infancia es una de las apuestas con mayor retorno social. “Si nos ponemos a pensar que estamos invirtiendo en el desarrollo y en el potencial de los niños y niñas del futuro, pues es un poco invertir para que la sociedad en la que vivimos ahora sea mucho mejor”, explicó en entrevista.

Desde su perspectiva, el impacto de estas acciones no se limita a la niñez. “Son acciones que se ven multiplicadas no solamente en los niños, sino en las familias, en la sociedad. ¿Por qué no también en las empresas? Porque en las empresas hay gente que tiene hijos e hijas”, señaló.

Infestas subrayó que En Acción por la Primera Infancia no se concibe solo como un esquema de donativos, sino como un ejercicio de identificación y fortalecimiento de capacidades en el ecosistema social. “Tiene como principal propósito identificar acciones en el campo que están haciendo las distintas organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el tema de primera infancia, identificarlas, mapearlas, saber qué están haciendo a favor de los derechos de los niños y de las niñas”, dijo.

El papel de Fundación Coppel, agregó, va más allá del financiamiento. “El rol de Fundación Coppel es invertir en esto, pero no solamente invertir, sino también dar acompañamiento a las organizaciones que son seleccionadas e irlas fortaleciendo en el tiempo”, afirmó.

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Del reconocimiento al territorio

Aunque el reconocimiento parte de una lógica de inversión social estratégica, su verdadero alcance se mide en el territorio. Los apoyos llegan a niñas y niños a través de organizaciones que acompañan a familias concretas, operan en contextos específicos y enfrentan problemáticas que comienzan —y muchas veces se heredan— desde la primera infancia.

En la tercera edición, doce organizaciones fueron seleccionadas por implementar programas con evidencia de resultados dirigidos a niñas y niños del periodo prenatal a los seis años, en contextos marcados por la pobreza, la violencia, la marginación o la falta de acceso a servicios básicos.

Cuando el cuidado empieza por las madres

Una de las organizaciones reconocidas por segunda ocasión es Movimiento Raíz, cuyo enfoque parte de una premisa central: el bienestar de la primera infancia está estrechamente ligado al bienestar emocional de quienes cuidan.

Movimiento Raíz acompaña a mujeres sobrevivientes de violencia estructural —madres buscadoras, mujeres migrantes y refugiadas, tutoras de niñas rescatadas de trata, madres en pobreza y violencia doméstica— para fortalecer su salud psicoemocional y la construcción de redes de cuidado.

“El trauma, si bien se vive en la cabeza, se vive en el cuerpo. El cuerpo está en huida, en pelea, en parálisis”, explicó su directora, Paola Cassaigne. “Y ahí los que salen atropellados son los niños y las niñas”.

En los últimos 12 meses, la organización alimentó alrededor de 20 mil personas, muchas de ellas de manera recurrente, y realizó más de 100 terapias comunitarias, trabajando con cerca de 500 mujeres. “Nos reportaban en los albergues que después de las terapias se quedaban tan tranquilas y dejaban de estar en guerra con sus propios hijos”, relató Cassaigne.

Desde su experiencia, trabajar con madres es una vía para romper ciclos de violencia que se reproducen desde la infancia. “Estamos seguros que un alto porcentaje de esos agresores fueron niños brutalmente violentados. Si nunca te enseñaron lo que significaba el cuidado, la ternura, y eso no ocurrió en tu infancia, cuando creces solo quieres golpear al mundo”, reflexionó.

Salud, nutrición y atención temprana

Otras organizaciones reconocidas intervienen en ámbitos críticos del desarrollo infantil temprano. Medical Mission Network México trabaja en comunidades mayas de Quintana Roo con brigadas médicas, atención nutricional y seguimiento a mujeres embarazadas y a niñas y niños pequeños, con el objetivo de reducir la malnutrición, la anemia y el rezago en el desarrollo infantil.

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En el ámbito de la detección y atención temprana, DOMUS Instituto de Autismo A.C. implementa un modelo integral para niñas y niños con autismo entre 1 y 6 años, que combina terapias especializadas con acompañamiento a las familias, reconociendo el papel central del entorno cotidiano en el desarrollo infantil.

La dimensión nutricional es abordada por Nutre a un Niño A.C., que trabaja con niñas y niños de 6 meses a 6 años en detección temprana de desnutrición y anemia, educación alimentaria para familias y producción de alimentos mediante gallineros de traspatio, fortaleciendo la seguridad alimentaria desde los primeros años de vida.

Cuidado, educación y prevención desde edades tempranas

Desde una lógica preventiva, Casas de Cuidado Diario ofrece espacios seguros y afectivos para hijas e hijos de mujeres trabajadoras sin redes de apoyo, reduciendo la exposición de niñas y niños a factores de riesgo asociados a la violencia y la exclusión social.

EDNICA I.A.P. interviene con niñas y niños de 0 a 6 años en riesgo de incorporarse al trabajo en calle, mediante acciones de desarrollo cognitivo, socioemocional y físico, así como acompañamiento a las familias para reducir las condiciones que empujan a las infancias a la calle desde edades tempranas.

En el ámbito educativo, EDUCA impulsa huertos escolares y educación ambiental en nivel preescolar en comunidades vulnerables, integrando estos contenidos a la vida escolar y promoviendo desde la primera infancia una relación consciente con el entorno.

Intervenciones integrales y de largo plazo

El reconocimiento también incluye a Fundación Cambiando una Vida, que brinda atención quirúrgica reconstructiva a niñas y niños con defectos congénitos, integrando acompañamiento psicosocial y talleres de crianza; a Juntos por los Demás A.C., con programas de rehabilitación terapéutica integral para niñas y niños con diversas discapacidades; y a De Cero a Tres Fundación, que fortalece el desarrollo infantil temprano mediante sesiones de estimulación, acompañamiento a cuidadores y herramientas de seguimiento basadas en evidencia.

Finalmente, Un Kilo de Ayuda opera un modelo integral de desarrollo infantil temprano en comunidades rurales y de alta marginación, combinando nutrición, estimulación temprana y fortalecimiento de las capacidades de madres, padres y cuidadores, con seguimiento individualizado del desarrollo infantil.

Cinco de las doce organizaciones reconocidas recibieron el apoyo por segunda ocasión, tras demostrar continuidad y resultados sostenidos en su trabajo con la primera infancia, un criterio clave para priorizar procesos de largo plazo frente a intervenciones aisladas.

Desde su experiencia, trabajar con madres es una vía para romper ciclos de violencia que se reproducen desde la infancia. “Estamos seguros que un alto porcentaje de esos agresores fueron niños brutalmente violentados. Si nunca te enseñaron lo que significaba el cuidado, la ternura, y eso no ocurrió en tu infancia, cuando creces solo quieres golpear al mundo”, reflexionó.Salud, nutrición y atención temprana Otras organizaciones reconocidas intervienen en ámbitos críticos del desarrollo infantil temprano. Medical Mission Network México trabaja en comunidades mayas de Quintana Roo con brigadas médicas, atención nutricional y seguimiento a mujeres embarazadas y a niñas y niños pequeños, con el objetivo de reducir la malnutrición, la anemia y el rezago en el desarrollo infantil.
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Apostar por el inicio

Para Infestas, el reto sigue siendo la baja inversión en primera infancia en el país. “Nunca son suficientes, porque la inversión en primera infancia en este país sigue siendo muy baja. Siempre es bueno sumar, trabajar colaborativamente y sobre todo alinear agendas”, señaló.

Desde el territorio, organizaciones como Movimiento Raíz coinciden en que el impacto de estos apoyos no se mide en soluciones inmediatas, sino en procesos. “Sabemos que no es suficiente para transformar todo, pero al menos en la intimidad de la casa podemos hacer que esa violencia se detenga y que esos niños, tal vez en la siguiente generación, dejen de hacer daño”, dijo Cassaigne.

Así, la apuesta por la primera infancia se consolida como una estrategia de largo aliento: invertir desde los primeros años para construir trayectorias de vida más justas, reducir desigualdades estructurales y sentar las bases de un desarrollo social más equitativo desde el inicio de la vida.

 

Con información de Fundación FEMSA, Fundación Coppel, Fundación Compartamos y Promotora Social México.