Redacción Animal Político · 28 de abril de 2026
Entre la generación nacida entre 1961 y 1967 y la nacida entre 1998 y 2007 bajó la proporción de jóvenes que salieron de su hogar antes de los 18 años, que se unieron en pareja, que tuvieron a su primer hijo o hija o que migraron del lugar donde nacieron, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025.
En contraste, la encuesta publicada este martes por el Inegi muestra que el uso de anticonceptivos en la adolescencia aumentó de manera notable —de 2.4 % a 13.4 %—, y confirma que “la edad mediana de la primera relación sexual se adelantó de los 18 a los 17 años en las dos generaciones más jóvenes”.
En generaciones nacidas en los sesenta, 31.1 % dejó su hogar antes de los 18 años; entre quienes nacieron entre 1998 y 2007, solo 16.9 %.
Las mujeres siguen saliendo del hogar más jóvenes que los hombres, aunque ambas disminuyen con el tiempo. Las diferencias entre zonas rurales y urbanas son pronunciadas: entre las mujeres nacidas más recientemente, 32.9 % de quienes vivieron en áreas rurales se fueron antes de los 18 años, frente a 18.6 % en áreas urbanas.

La proporción de personas que se unieron con una pareja antes de los 18 años pasó de 22.4 % en generaciones antiguas a 15.0 % en las más jóvenes.
Las mujeres presentan porcentajes más altos que los hombres en todas las generaciones, especialmente en áreas rurales. Las personas hablantes de lengua indígena también muestran niveles mayores, aunque la tendencia a la baja aparece en todos los grupos.
Quienes nacieron entre 1961 y 1967 tuvieron con mayor frecuencia un hijo o hija antes de los 18 años (15.9 %), mientras que en las generaciones más jóvenes la cifra cayó a 10.8 %.
Las diferencias son claras por sexo: entre mujeres, el porcentaje bajó de 22.5 % a 17.1 %. En las zonas rurales, la maternidad adolescente sigue siendo más alta (24.0 % entre las jóvenes más recientes) que en zonas urbanas (15.5 %).
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La encuesta muestra un cambio acelerado: el uso de anticonceptivos antes de los 18 años aumentó de 2.4 % en generaciones antiguas a 13.4 % en las más recientes.
En las generaciones jóvenes casi no hay diferencia entre hombres y mujeres; incluso, en la más reciente, el porcentaje es ligeramente mayor entre los hombres (14.3 %) que entre las mujeres (12.5 %).

La EDER confirma que “la edad mediana de la primera relación sexual se adelantó de los 18 a los 17 años” en las generaciones nacidas entre 1988 y 2007.
En las generaciones de los sesenta y setenta, las mujeres solían iniciar su vida sexual alrededor de los 19 años, mientras que los hombres lo hacían entre los 17 y los 18.
La EDER muestra que las generaciones más antiguas tenían mayor probabilidad de mudarse de estado o país antes de cumplir 18 años. Entre las personas nacidas en los años sesenta, 21.3 % migró durante su infancia o adolescencia; entre quienes nacieron entre 1998 y 2007, la cifra bajó a 14.4 %.
En todas las generaciones, las personas que crecieron en ciudades migraron más que quienes crecieron en localidades rurales. Las mujeres registran siempre porcentajes ligeramente menores que los hombres, aunque la tendencia descendente se observa en ambos grupos.
El porcentaje de personas que dejaron la escuela antes de los 18 años se redujo al comparar a quienes nacieron en los sesenta con las generaciones más jóvenes (de 62.4 % a 54.3 %).
Sin embargo, las desigualdades por lugar de residencia persisten. En las zonas rurales, especialmente entre mujeres, el abandono escolar creció y llegó a 77.4 % en la generación más joven, mientras que en las ciudades se redujo a 48.6 %.
Algunas entidades lograron fuertes avances —como Jalisco y el Estado de México—, mientras que en otros estados, como Chiapas y Puebla, aumentó el abandono escolar entre generaciones.
La encuesta confirma que tener un primer empleo antes de los 18 años fue más frecuente en generaciones nacidas entre los sesenta y los ochenta, pero disminuyó en quienes nacieron a partir de los noventa.
Las diferencias de género siguen siendo grandes: entre los hombres de generaciones antiguas, más de 75 % trabajó antes de los 18 años, y en zonas rurales esa cifra superaba 80 %. Entre las mujeres, el trabajo temprano fue menos frecuente y disminuyó en generaciones jóvenes.
Comparada con generaciones antiguas, la infancia de quienes nacieron después de los años noventa tuvo mejores condiciones materiales.
La presencia de televisión en el hogar pasó de 49.9 % a 93.5 %; la de computadora, de 1.2 % a 37.9 %; y la de automóvil, de 17.7 % a 46.3 %.
El acceso a bienes básicos como refrigerador, lavadora y baño dentro de la vivienda también aumentó de forma notable.
En generaciones antiguas, el padre era el principal sostén económico en 71.9 % de los hogares. En las generaciones jóvenes esta proporción bajó a 57.5 %.
La participación económica de la madre creció de 9.9 % a 17.3 %, y los hogares donde ambos padres aportaban casi por igual aumentaron de 9.8 % a 20.2 %.
La proporción de personas que calificaron su salud como buena o muy buena aumentó de 49.4 % en generaciones antiguas a 81.0 % en las más jóvenes.
La satisfacción con la vida se mantiene elevada en todas las edades y generaciones, con niveles particularmente altos durante la niñez en los grupos más recientes.