Paris Martínez (@Paris_Martinez) · 27 de agosto de 2011

Un coro integrado por oficinistas, twitteros, jóvenes, vecinos de la colonia Juárez, así como padres y madres con sus hijos de la mano, cerca de 350 entre todos, invocaron ayer al Ángel de la Independencia para clamar, a sus pies, por la paz en el país entero, pero en especial en Monterrey, acompañando su rezo con el estrépito de decenas de cacerolas, con las que se intentó hacer “que retiemble en sus centros la Tierra, al sonoro rugir del amor”.
Luego de que a lo largo del día corriera en las redes sociales la convocatoria para realizar un cacerolazo en la Ciudad de México, para protestar por la muerte de 52 personas en el atentado del jueves contra el Casino Royale, en la capital de Nuevo León, en punto de las 20:00 horas de ayer se dio por iniciada la manifestación con varios minutos de choque de metales sobre Paseo de la Reforma, para, minutos después, reiterar a través de altoparlante los cinco puntos que dieron base a la movilización:
1.- Expresar la solidaridad de los habitantes de la Ciudad de México con todas las víctimas de la violencia en Monterrey y en todo el país.
2.- Exigir la renuncia de los funcionarios y políticos “ineptos”, además de detener la “impunidad e irresponsabilidad de las autoridades”.
3.- Condenar la actividad de los criminales, “sus negocios ilícitos, su barbarie, su estúpida y sangrienta forma de aniquilar la vida y desgarrar a la comunidad y a la sociedad.
4.- Rechazar la restricción de libertades ciudadanas, además del predictamen de la Ley de Seguridad Nacional que se discute en la Cámara de Diputados.
5.- Condenar la “indiferencia, hipocresía, pasividad y complicidad ciudadana ante la emergencia nacional y ante los actos ilícitos”.
Las voces
En sustitución de oradores oficiales, durante la manifestación de ayer se permitió la libre participación al micrófono de alrededor de 20 ciudadanos interesados en formular propuestas y reflexiones personales en torno a la inseguridad que impera en el país, entre los que destacó un joven de sudadera azul y una máscara que le cubría quijada, nariz y mejillas.
“Soy integrante de Anonymous México –aseguró el joven, en referencia a la red internacional de expertos en computación que han boicoteado a distintas empresas, por lo que consideran sus prácticas deshonestas o restrictivas de la libertad de expresión e información–, y nosotros estamos en favor de la paz.
México no está exento de la violencia, que impera en todo el mundo, pero está en nosotros cambiar, el movimiento (Anonymous) no se queda en la red, el movimiento se presenta en la calle, con ustedes, y les demostramos que no estamos hackeando a nadie, estamos luchando por la libertad.”
El joven embozado concluyó entre aplausos su participación, con el lema de la agrupación de ciberactivistas: “¡Somos legión, no olvidamos, no perdonamos, esperadnos por favor!”.
Fue, sin embargo, la participación de la joven Areli la que concitó la mayor ovación, al exigir “al señor Calderón, sin groserías, de la manera más respetuosa, que renuncie, si es que todavía le queda una gota de dignidad y de amor por México. A él y al resto de las autoridades, les pedimos que abandonen la dirección de nuestro país, porque ya estamos muy dolidos y dolidas, ya no podemos aguantar más.”
La responsabilidad por la violencia en el país, no obstante, no fue sólo atribuida durante el cacerolazo a las autoridades, sino también a la apatía ciudadana, ante la cual una madre de familia lanzó la consigna, repetida con ahínco por los manifestantes, “¡Basta de tibios! ¡Basta de tibios! ¡Basta de la apatía! ¡Basta de la ignorancia!”.
Nombre por nombre
El cacerolazo en el Ángel de la Independencia concluyó alrededor de las 21:30 horas, con la entonación del Himno Nacional (con algunas licencias poéticas, como cambiar la palabra “cañón” por “amor” en el coro), y luego citando uno por uno los nombres de las personas ya identificadas que fallecieron en el atentado en Nuevo León, siempre gritando a coro “!No debió morir!”, después de citar a cada víctima.
Este acto simbólico, informó Jesús Robles Maloof, principal promotor de la movilización, será repetido en el Ángel de la Independencia cada segundo domingo de mes por la agrupación ContingenteMx, a la cual pertenece, con el objetivo de “visibilizar a las víctimas, las cuales tienen nombre y apellido”.
Además, fue integrado un comité de activistas, con el objetivo de evaluar posibles acciones inmediatas en contra de la violencia en el país, a las cuales sean convocadas nuevamente las personas que participaron en el cacerolazo.