Niñas Imparables: cuando ser niña no debería decidir hasta dónde puedes llegar

Contenido Animal Político · 25 de septiembre de 2026

Niñas Imparables: cuando ser niña no debería decidir hasta dónde puedes llegar

Aura tiene 10 años y vive en Mérida. Entre todas las actividades en las que ha participado hay unas que prefiere especialmente: aquellas en las que solamente hay niñas.

“Me gusta mucho cuando las sesiones son solo para niñas, porque me siento más en confianza para hablar y siento que me escuchan mejor”, cuenta.

Valentina tiene 11 años y vive en Puebla. Su experiencia es distinta, pero habla de algo parecido: descubrir que puede expresar lo que piensa y que tiene derechos.

“El grupo de niñas activistas me ha dado la confianza de compartir temas de interés con niñas de mi edad, conocer más sobre los derechos que tengo y ser valiente como el significado de mi nombre”, asegura.

Marcia, de 12 años, lo explica de otra manera: ahora puede “expresar lo que realmente pienso y siento sin sentir vergüenza”.

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Foto: Especial

Son tres historias detrás de Niñas Imparables, un proyecto de Save the Children que durante tres años buscó fortalecer la participación y el liderazgo de niñas y adolescentes y, sobre todo, crear condiciones para que pudieran identificar los problemas que enfrentan, organizarse, construir propuestas y participar en la transformación de sus comunidades. 

La premisa parece sencilla: las niñas no necesitan que alguien les dé voz porque ya la tienen. Lo que necesitan son espacios donde puedan ejercerla.

Y los datos ayudan a entender por qué.

Las desigualdades también empiezan en la infancia

Crecer siendo niña en México todavía implica enfrentar riesgos y desigualdades particulares.

Entre enero de 2013 y marzo de 2024 se registró la desaparición de 10 mil 595 niñas, niños y adolescentes en el país; 51.8 % eran niñas y adolescentes mujeres. Entre 2015 y 2023, además, hubo 4 mil 630 mujeres víctimas de trata y 38.6 % eran menores de edad.

La violencia feminicida tampoco comienza a los 18 años. De los 7 mil 552 feminicidios registrados entre 2015 y 2023, 745 tuvieron como víctimas a niñas y adolescentes.

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Foto: Especial

Hay otras desigualdades menos visibles, pero igualmente determinantes para el futuro. En 2023 se registraron 101 mil 147 nacimientos de madres de entre 10 y 17 años. Y aunque desde 2019 el Código Civil Federal establece los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio sin dispensas, el Censo de 2020 contabilizó a más de 313 mil personas de entre 12 y 17 años casadas o viviendo en unión libre: 76 % eran mujeres. 

Las brechas alcanzan incluso los espacios digitales. Según el Módulo sobre Ciberacoso 2023 del INEGI, 30.1% de las mujeres de 12 a 19 años enfrentó ciberacoso, frente a 23% de los hombres de la misma edad. 

Es en ese contexto donde nació Niñas Imparables.

Primero había que escucharlas

Antes de crear talleres, campañas o clubes, Save the Children hizo una pregunta: ¿qué necesitan las propias niñas?

Durante 2023 realizó una consulta digital con más de 140 niñas y adolescentes de Puebla, Yucatán y Nuevo León para conocer las condiciones en las que podían participar, ejercer liderazgo, defender sus derechos y expresar sus opiniones.

Las respuestas mostraron distintas formas de violencia en sus entornos cotidianos, pero también normas culturales patriarcales y adultocéntricas que limitaban su participación. Incluso aquellas niñas y mujeres que ocupaban el espacio público, defendían sus derechos o participaban en causas feministas podían enfrentar estigmatización y violencia.

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Foto: Especial

Eso hizo pensar que el problema no era la falta de interés de las niñas por participar, sino las condiciones sociales y culturales que dificultaban que pudieran hacerlo. 

Por eso el trabajo no podía concentrarse exclusivamente en ellas.

Niñas Imparables incorporó también a niños y adolescentes varones en algunos espacios para cuestionar estereotipos de género y reconocer las barreras y violencias que enfrentaban sus compañeras. Paralelamente mantuvo espacios exclusivos para niñas, donde ellas pudieran compartir experiencias y hablar con mayor libertad. 

Un lugar para descubrir que también pueden decidir

De ese proceso surgieron y se fortalecieron los Clubes de Niñas y Niños Imparables, creados en escuelas y comunidades como lugares de encuentro, aprendizaje y participación.

En Puebla hubo clubes comunitarios en Cuetzalan del Progreso, Teteles de Ávila Castillo, Izúcar de Matamoros y la capital del estado. En Yucatán funcionaron en escuelas de Mérida y Chemax, además de espacios comunitarios.

Ahí se habló de derechos, igualdad de género, bienestar socioemocional, prevención de la violencia, liderazgo y toma de decisiones.

Pero detrás de esos conceptos había ejercicios mucho más cotidianos: aprender a expresar una opinión, escuchar la de alguien más, decidir colectivamente o reconocer que aquello que incomoda o produce miedo también puede decirse.

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Foto: Especial

Los clubes buscaban que las niñas comenzaran a reconocerse no solamente como participantes de una actividad, sino como personas con derechos y capacidad para intervenir en lo que sucede en sus comunidades. 

La seguridad fue otra pieza central.

Un total de 129 niñas y adolescentes de Puebla y Yucatán participó en procesos específicos de liderazgo, protección y participación segura. Aprendieron a identificar riesgos, desarrollar estrategias de autoprotección y reconocer las redes de apoyo necesarias para ejercer sus derechos con mayor autonomía.

El proyecto produjo también una Guía de Autocuidado para Niñas y Adolescentes y trabajó con escuelas, gobiernos locales y organizaciones bajo otra premisa importante: la responsabilidad de garantizar la seguridad no puede recaer únicamente en las niñas. Además, también integró la participación de padres, madres y personas cuidadores con la finalidad de seguir impulsando entornos para la participación. 

De un club a los espacios donde se toman decisiones

Hablar entre ellas era solamente una parte.

El siguiente paso consistió en llevar esas conversaciones fuera de los clubes y acercarlas a quienes toman decisiones.

En el Foro Niñas Imparables, niñas y adolescentes dialogaron directamente con autoridades sobre sus preocupaciones y propuestas. En Puebla participaron en la consulta para construir el Plan Estatal de Desarrollo y sus aportaciones se convirtieron en recomendaciones de política pública.

En Yucatán, sus perspectivas llegaron al Comité del Sistema Estatal de Atención y al proceso consultivo del Plan Estatal de Desarrollo 2024-2030, con planteamientos relacionados con igualdad de género, salud, bienestar, violencia y mecanismos de participación.

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Foto: Especial

El ejercicio alcanzó también el ámbito federal. En noviembre de 2024 el proyecto participó en el foro Hoja de Ruta hacia un Presupuesto más Inclusivo, en la Cámara de Diputados, y en enero de 2025 llevó propuestas sobre igualdad de género y participación de niñas y adolescentes al proceso de construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. 

Algunas adolescentes comenzaron además a ocupar esos espacios directamente. Daniela L. participó en un foro sobre juventud y derecho a la participación; Valeria R. intervino en el foro La Paz Comienza en Casa y posteriormente en sesiones del Congreso de Puebla relacionadas con embarazo adolescente. 

El siguiente encuentro ya tiene fecha aproximada: en noviembre de 2026, el club de niñas tiene previsto reunirse con diputadas y diputados en la Ciudad de México. 

Fotografiar, hacer radio y contar su propia historia

Participar también significa decidir cómo contar lo que sucede.

En talleres realizados en Puebla y Yucatán, las niñas utilizaron la fotografía para identificar y narrar los lugares donde se sentían seguras y reconocer sus propias fortalezas.

En abril de 2025 comenzó además Voces Imparables, un programa de radio en la ciudad de Puebla. Las participantes preparan los programas, deciden los temas y eligen a quién entrevistar.

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Foto: Especial

A esas herramientas se sumaron videos, contenidos digitales, instalaciones públicas y el cortometraje FER, desarrollado con la agencia Anónimo y Catatonia Films para abordar las violencias que enfrentan niñas y mujeres en México. La producción obtuvo un Grand Clio Health y un León de Bronce en Cannes Lions 2025. 

La actriz Zuria Vega, embajadora de Save the Children, también participó en la amplificación de los mensajes.

En conjunto, la campaña de comunicación alcanzó a más de 6 millones de personas. 

Cuando las participantes comenzaron a hacer sus propias campañas

En la última etapa del proyecto ocurrió un cambio importante.

Las niñas dejaron de participar solamente en actividades diseñadas por otras personas y comenzaron a desarrollar las suyas.

Recibieron formación en activismo y herramientas para identificar problemas de sus comunidades, construir mensajes y organizar acciones. Después eligieron los asuntos sobre los cuales querían trabajar.

Entre ellos estuvieron el bullying, el abuso y distintas formas de violencia escolar. 

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Foto: Especial

En Yucatán fueron todavía más lejos: las propias participantes desarrollaron una guía para prevenir la violencia en comunidades mayas, construida desde su conocimiento del contexto para que otras niñas y adolescentes pudieran identificar situaciones de violencia y saber cómo actuar frente a ellas.

El tránsito resume buena parte del proyecto: pasar de participar en una actividad a impulsar iniciativas propias dentro de la comunidad. 

Astrid tiene 12 años y vive en Chemax. Una de esas campañas aborda el uso de la tecnología y está dirigida a madres y padres.

“Nuestra campaña va dirigida a los padres de familia para que puedan hablar con sus hijos y que estén más atentos sobre la tecnología de hoy en día”, explica. 

Más de 3 mil niñas, niños y adolescentes

Después de tres años, las cifras permiten dimensionar el alcance acumulado de Niñas Imparables.

El proyecto llegó directamente a 3 mil 160 niñas, niños y adolescentes: 2 mil 122 niñas y adolescentes y mil 38 niños y adolescentes. También involucró a 377 madres, padres y personas cuidadoras; 109 docentes y 45 autoridades y actores clave.

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Foto: Especial

Además de los más de seis millones de personas alcanzadas por la campaña de comunicación, el sitio web del proyecto recibió 19 mil 445 visitas y se consiguieron 9 mil 468 firmas de apoyo a los derechos de las niñas. 

Las cifras muestran la escala. Los testimonios explican otra parte.

Valentina habla de valentía. Marcia, de perder la vergüenza para decir lo que piensa. Aura, de sentirse escuchada. Astrid ya habla de una campaña que ella y otras niñas quieren llevar a sus comunidades.

El proyecto termina; las redes permanecen

Niñas Imparables cierra después de casi tres años, pero parte de su apuesta consistió precisamente en que las actividades no terminaran cuando desapareciera el nombre del proyecto.

En Puebla y Yucatán quedaron redes de niñas organizadas y herramientas para que puedan seguir identificando problemas, participando e impulsando iniciativas propias.

También quedó una idea que atraviesa toda la experiencia: cerrar las brechas de género no puede convertirse en otra responsabilidad depositada sobre las niñas.

Implica trabajar con niños, familias, escuelas, comunidades, organizaciones y autoridades para modificar las condiciones que reproducen esas desigualdades. El proyecto, de hecho, involucró deliberadamente a niños y adolescentes para que pudieran reconocer las barreras que enfrentan sus compañeras y cuestionar comportamientos y estereotipos presentes en sus propios entornos. 

Porque quizá la pregunta nunca fue cómo enseñarles a las niñas a levantar la voz.

La pregunta es qué tiene que cambiar alrededor de ellas para que, cuando hablen, puedan hacerlo sin miedo y alguien esté dispuesto a escucharlas.

Niñas Imparables termina como proyecto. Las niñas que aprendieron a organizarse, reconocerse como personas con derechos y convertir sus preocupaciones en propuestas permanecen.

Y ahora tienen algo más que decir.

 

Nota del editor: Esta publicación se realiza con información de Save the Children como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Animal.