"La Navidad no es segura para todas": fiestas de fin de año agravan acoso y violencia de género

Diana Delgado Cabañez · 23 de diciembre de 2025

"La Navidad no es segura para todas": fiestas de fin de año agravan acoso y violencia de género

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo que suelen ser momentos para pasar tiempo con familia y amigos, pueden convertirse en una pesadilla para mujeres y niñas víctimas de acoso y abuso sexual por parte de parientes y compañeros de trabajo.

De acuerdo con el informe “Guadalupe Reyes del acoso… no para todas hay noches de paz”, elaborado por la organización Ola Violeta, el riesgo de vivir hostigamiento y abuso en ámbitos comunitarios, familiares, laborales y digitales aumenta considerablemente en esta temporada y una de las causas, aseguran, es el consumo de alcohol.

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También se identifica que mientras aumenta la convivencia social, disminuye la capacidad de reacción y supervisión, especialmente entre niñas y mujeres.

A todo esto se suma que además del riesgo de violencia, las mujeres enfrentan una sobrecarga de trabajo por ser anfitrionas de las fiestas, a quienes “les corresponde” cocinar, atender, recibir y posteriormente limpiar.

“Ahí se cruza otro asunto que es el de los cuidados y uno no está aislado del otro. En estos contextos la mujer acaba quemada y enfrenta un inicio de año que de por sí siempre es desafiante en términos económicos. Lo que vemos ahí es que hay mucho más riesgo de caer en cuadros de ansiedad y de depresión profunda”, explica María Elena Esparza, fundadora de Ola Violeta, en entrevista con Animal Político.

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Foto: Archivo Cuartoscuro

Navidad y violencia en casa

En el ámbito familiar, el reporte destaca que el consumo de alcohol aumenta hasta seis veces la probabilidad de agresiones físicas por parte de la pareja y el riesgo de sufrir violencia severa aumenta 3.5 veces en comparación con hogares donde el consumo es moderado o nulo.

A este contexto se suman otros datos, por ejemplo, la organización Infancia Libre de Abuso Sexual (Ilas), reveló que el aumento en la convivencia durante las fiestas de Navidad incrementa hasta en 40 % los riesgos de abuso sexual para las infancias.

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Mientras que la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 señala que 7 de cada 10 mujeres que sufrieron violencia sexual en su infancia reportan que sus agresores fueron miembros de su propia familia.

“Entonces no es la calle el lugar más peligroso para las infancias, es el hogar y sabemos también un dato terrible, penoso, pero es real, el tío es el agresor sexual número uno de las infancias. Entonces, imagínate si está la cena navideña, se pierden las fronteras de cuáles son los horarios para infancias y para personas adultas, se pierden los límites, todos nos abrazamos, pero ya no sabemos si del abrazo pasa a un tocamiento de otro tipo. Y como estamos en familia, puede ser que quienes son responsables de crianza bajen la guardia. Entonces, el objetivo en este mes, en concreto, era visibilizar estas realidades”, señala la fundadora de Ola Violeta.

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Foto: Archivo Cuartoscuro

También detalla que entre las acciones más comunes que implican un riesgo está el que las infancias sean obligadas a saludar de beso, sentarse en las piernas de tíos o abuelos y aceptar cosquillas y abrazos aunque se sientan incómodas, “son convenciones sociales que, además, pueden llevar al acoso”.

Estas prácticas dejan su huella de violencia sexual en las estadísticas generales del país. En México, 11.4 % de las mujeres encuestadas reporta haber padecido violencia sexual en el ámbito familiar y un 39.9% durante su vida de pareja.

A esto, dice Esparza Guevara, se suma una serie de “instrucciones sociales” para niñas y mujeres que rechazan a familiares con quienes se sienten incómodas o cuando visibilizan algún tipo de acoso o agresión; consisten en minimizar los hechos con frases como “no hagas drama”, “seguro lo entendiste mal”, “es tu familia, respétalo”, “no exageres”.

“Hablar de estos temas no significa ser el Grinch, arruinar la fiesta o carecer de espíritu navideño, simplemente se trata de hacer respetar el derecho que todas y todos tienen a vivir las noches de paz que esta temporada decembrina trae consigo y esto implica desnormalizar ciertos abusos que son muy frecuentes y que se disfrazan de espíritu festivo”, dijo la especialista.

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Foto: Cuartoscuro

Fiestas y acoso laboral

Otro de los ámbitos en los que aumenta el riesgo de ser víctima de acoso o agresión sexual durante las fiestas de fin de año es el laboral, debido a que aunque se diluye la frontera entre el trabajo y el ocio, lo que se mantienen son las dinámicas de jerarquía y poder, explica la fundadora de Ola Violeta, organización que también realiza activismo para concientizar a los hombres sobre la violencia de género y los efectos del sistema patriarcal.

Datos del Inegi de 2022 revelan que  27.9 % de las mujeres de 15 años o más ha sufrido violencia en el ámbito laboral y al menos el 15.1 % de los casos  es de carácter físico o sexual.

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A esto se suma que en el mismo año se calculó que 66 mil 581 mujeres dejaron su trabajo por padecer violencia laboral y gran parte de las víctimas evitan denunciar por miedo a despidos, represalias, conflictos internos o por ser juzgadas como las exageradas.

María Elena Esparza explica que el costo va más allá de una noche incómoda. Ante situaciones de acoso, algunas mujeres dejan de asistir a las posadas y reuniones donde se decide informalmente quién asciende o quiénes entran a ciertos proyectos, lo que implica agravar las diferencias laborales y salariales. 

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Foto: Archivo Cuartoscuro

“El resultado es una desigualdad profesional que no aparece en las estadísticas de productividad, pero que se cocina año tras año en esas fiestas decembrinas donde el acoso sigue tratándose como chiste, malentendido o mero “exceso de confianza” excepcional. Una parte significativa del acoso sexual lo padecen las mujeres de entre 18 y 29 años, lo que conlleva que carreras profesionales terminen silenciadas, marginadas o destruidas por comportamientos sexuales no solicitados”.

De acuerdo con la experta, las secuelas del acoso inciden en la salud de las mujeres afectadas; el acoso lleva a disminuir la productividad pues incrementa la insatisfacción laboral, las ausencias, la negligencia y la distracción; asimismo, aumenta la rotación laboral, lo que deteriora los procesos productivos.

Finalmente, la organización hace un llamado a nombrar los hechos de violencia, a hacerlos visibles y enfrentarlos sin el miedo de ser señaladas por exagerar o por afectar la convivencia. María Elena Esparza recomienda preguntar a las niñas y niños por qué se sienten incómodos ante ciertas personas y no obligarles a saludar o ha tener acercamientos.

Mientras que el ámbito laboral, llamó a los hombres a reconocer los “no” y a que solo existe un “sí” cuando es explícito, y no cuando hay silencio o duda.