Líneas Albiés: <br> Música de alta costura

Moisés Castillo · 24 de diciembre de 2011

Líneas Albiés: <br> Música de alta costura

 

Líneas Albiés.

Todo nació para un solo momento. Así se puede resumir la historia de Marieta Rabieta y Pablo Pómez, el dueto español mejor conocido como Líneas Albiés. Este grupo electro-rock surgió en 2003 en la escena underground madrileña, pero inexplicablemente sabían desde niños que su destino sería grabar discos y crear un proyecto musical delirante.

Marieta recuerda que conoció a Pablo desde muy niña en Salamanca, ese chaval tenía miles de vinilos y era un melómano perdido: siempre formaba bandas. Cuando regresaba Marieta a Salamanca, Pablo tenía un nuevo grupo.

Líneas Albiés es de las pocas bandas que emocionan en la insípida escenografía rockera de la ciudad de México. Su sonido post punk es un martillazo sonoro que refresca los contaminados oídos chilangos, acostumbrados a escuchar acordes inofensivos, letras melosas y fofas como las de Zoé.

Para Marieta y Pablo, la sonoridad de las palabras es fundamental para expresar sus ideas y narrar sus intenciones. En cada uno de sus discos, Líneas Albiés tiene la necesidad de un mayor movimiento en el lenguaje sonoro, crear un universo lleno de samplers, guitarras distorsionadas y melodías poderosas.     

El nombre proviene de la alta costura francesa. La tela que está “cortada al bies” no está cortada ni a lo ancho, ni a lo largo del tejido, sino en forma diagonal. Es una técnica de Madeleine Vionnet, diseñadora de moda que revolucionó la estructura de las prendas a principios del siglo XX.

“Una tela en vez de cortarla normal, se corta en sentido oblicuo y tiene un corte especial. Es en contra de lo normal,  así es como lo interpreto. A los 12 años, Pablo me contó que si formaba una banda la llamaría así”, explica la simpática Marieta.

“Cuando pensamos el nombre de la banda tenía que ser en español porque cantábamos en inglés, era muy ridículo. Le dimos millones de vueltas y no nos convencía nada. Le dije a Marieta: te conozco de toda la vida, desde chaval, y lo primero que se me ocurrió en mi vida era Líneas Albiés”, comenta Pablo con desenfado.

Desde hace dos años eligieron el DF para vivir. Escaparon de Madrid por la crisis económica y social que se avecinaba. A Marieta la echaron de su trabajo por “anarquista”. Era la jefa de prensa internacional de ARCO, la feria de arte contemporáneo más importante de España y ya deseaba que la despidieran. 

Por su parte, Pablo es un economista que trabajó siete años en un banco, estuvo en todos los frentes hasta que se agobió de ese mundo. Sus hermanos y primos le contagiaron la movida madrileña y así confirmó que su ruta era la música. Uno de sus primos tocaba con David Summers, líder de los Hombres G.

Líneas Albiés debutó con su disco Confusion (Ciclorecords 2004), que recibió buenas notas de la crítica española. Le siguió el histérico post-punk Taxidermista (Subterfuge-EMI 2007) y actualmente promocionan el sofisticado Rosa (Noiselab Records 2011), una trilogía de EP’s que ya se puede encontrar en las principales tiendas de música en línea.

El dueto se ha presentado en festivales como el Primavera Sound de Barcelona 2004, el Festival Internacional de Benicassim 2006, incluso en el Sónar 98 cuando se hacían llamar “Microaventuras”.

Han compartido escenario con Silver Apples, Lydia Lunch, Chicks on Speed, Kap Bambino, Yelle, Yann Tiersen, Editors, Tricky, Silverio, Humbert Humbert, Ginferno y Sixteens, entre otros. También fueron los Pinchadiscos Albiesos 2008 y 2009 en el Festival Internacional de Benicassim.

Marieta Rabieta.

-¿Por qué el salto de cantar en español con su trilogía “Rosa”?

Pablo: el inglés es mejor para cerrar frases. Trabajamos la sonoridad a muerte. El español es más complicado, es un idioma que tiene muchas posibilidades pero en nuestros primeros discos preferimos el inglés. Ahora en Rosa quisimos dar una vuelta de tuerca.

-¿Cómo definirían su sonido?

Marieta: creemos que hacemos rock and roll en directo. No conseguimos en nuestros discos plasmar esa explosión. En vivo somos alucinantes, nos han dicho que tocamos industrial. La actitud es muy energética en directo. Eso es bastante difícil de reflejar en los discos, no nos vemos tan electro.

Pablo: en directo somos más rockeros. No tenemos una banda atrás porque es complicado, siempre que hemos querido tener banda es un lío tremendo. Somos tecno por las necesidades como banda, es la razón básica. Siempre hemos querido tener una batería. Pagaría dólares por tener una batería en vivo, sobre todo porque en lo electrónico dependes mucho del monitor.

-¿Cuál sería la principal diferencia entre “Confusion”, “Taxidermista” y “Rosa”?

Marieta: son conceptos diferentes. El primero tenía un concepto sampler, experimental, nos salió divertido. El segundo disco es post punk, reflejamos la música que más nos gusta. El tercero ha sido dejar la carne al asador, un concepto pop experimental porque ya no puedes hacer un mejor disco que el anterior. Es una evolución musical. Tenemos un espíritu de intuición creativa, ayuda mucho a que somos dos. Siempre nos han tildado de bizarros, raros: los electros nos decían que éramos rockeros y viceversa.

Pablo: somos tierra de nadie. En Madrid, la escena rockera está muy separada. Nuestros discos tienen que ver mucho con lo que pinchamos, un set ochentero nunca falta. A mí me gustaba el Noise, la distorsión que la música limpia, hay rachas. Queríamos en “Rosa” un poco de canciones redondas.

-¿Por qué sacar “Rosa” en una trilogía de EP’s?

Pablo: fue una cuestión digital porque luego nosotros vamos a editar el vinilo. Con Noiselab tenemos una relación contractual digital pura y dura. Lógicamente ellos no quieren arriesgar y más en estos tiempos. Va a depender mucho un LP de cómo funcione lo digital. Por ejemplo, un CD no me lo compararía, mejor un vinilo. Aquí en México, la gente compra mucho CD pero con el ordenador te lo bajas. En España, el tornamesa es el puto amo. Nosotros sacamos vinilos en España por amor al arte.

Marieta: nos viene bien porque aquí nadie nos conoce. Héctor Mijangos nos dijo que “Rosa” lo sacáramos en digital y en EP’s sería adecuado para hacer ruido. El concepto está bien pero me gustaría más físico. En CD igual sale un recopilatorio. Un vinilo está bien, pero para los que tienen tornamesa, ¿no? Jaja. El vinilio es un formato mucho más digno. El arte, lo visual es importante para la banda.   

-¿Por qué venir al DF y no vivir en Londres o París?

Marieta: antes de que llegaras estábamos con el ordenador mirando que casi desaparece Europa, el euro. Hacía tiempo que le había dicho a Pablo que quería salir al extranjero pero no sabía dónde. Nos contrataron para la banda sonora de una película española y dijimos que tendría que ser a un lugar donde se hablara español. A Berlín no podríamos ir porque es un frío mortal.

Pablo: somos emigrantes básicamente. La cosa está muy mal allá y decidimos dar un salto. A Buenos Aires no, porque todos los argentinos vienen al DF, entonces decidimos no al sur. La escena es mejor en Madrid o en Buenos Aires, pero a nivel industria es mejor el DF. 

Pablo Pómez.

-¿Habían conocido antes México? ¿Se van quedar aquí o seguirán un camino nómada?

Marieta: no sabemos si nos vamos a quedar aquí, lo estamos intentando. Traíamos las canciones ya hechas cuando Mijangos se las pilló. A Mijangos no lo conocíamos. Guillermo Santamarina es nuestro padrino, nos vio en directo y se quedó asombrado. Tenemos amigos en Los Ángeles, hay una escena interesante y la pasamos de puta madre. También tocamos en San Francisco, pero sigue siendo caro para nosotros. Madrid es más drogas, rock and roll y nosotros vivíamos en el centro neurológico. Todos los miércoles nos llamaban al timbre para la fiesta, era imposible trabajar.

Pablo: no, fue un golpe de esos de intuición. Estábamos entre Estados Unidos y México. EU es más caro y en México no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Veníamos a la aventura. Había información de que en México se sentía miedo, pensé que estaban pegando tiros en la esquina. A mí me gusta mucho Los Ángeles pero es más caro. Desde que llegué aquí no había trabajado tanto. Hay una tranquilidad que en Madrid no tengo. Madrid es una fiesta continua.

-¿Qué les ha gustado de DF?

Marieta: nos marchamos de Madrid huyendo de la fiesta, tampoco venimos al DF a buscar fiesta. Llegamos aquí para tranquilizarnos y trabajar. Europa es más de lo mismo y al final necesitas buscar otra sangre. Para mí Madrid es igual que Berlín o París.

Pablo: A mí me gusta México de día. Lo que me pone del DF es levantarme por las mañanas y ver esa luz maravillosa. Hubiésemos preferido Londres o Berlín para la onda más oscura: fiesta de noche y durmiendo de día, pero ya no nos apetecía eso. Tenía la idea de que en México había más escena que me gusta a mí, somos muy anglosajones de gustos. Nadie me puede decir de un bar que toquen cosas anglosajonas, todo es dark o cumbia.   

-¿Les gusta alguna banda mexicana?

Pablo: Plastilina Mosh me parece genial. No sabía que eran del norte y la escena fuerte es la norteña. Me desaparecí del mundo virtual, dejé de comprar revistas, compraba de todo. Recuerdo la explosión que hubo en España con Silverio, hacían especiales de México con sus conciertos, esa onda divertida desapareció. En directo somos los triple de rockeros. El mes pasado estuvo bien en el MUAC, nos encanta el público mexicano, es superdivertido y entregado. En España hay 20 personas y se mantienen a distancia. Y en México les gusta ponerse en primera fila, nos tiraban sombreros, hay un juego con el público y eso como artista te pone. En el Faro de Oriente y en La Merced, estuvo de puta madre. 

Marieta: Nos gusta Plastilina Mosh, es una pasada. Café Tacuba. Pablo está fuera de la red y yo le digo qué bandas están buenas, todo eso se lo cuento yo. Siempre hay cosas buenos y no salen a la luz. A nosotros nos contrataron en el MUAC por rockeros.

Tantos momentos se filtraron en la historia de Líneas Albiés para fundirse en uno solo: sus discos. Cada disco fue una aventura para Marieta y Pablo. Procuran decir lo que sienten sin pensarlo demasiado: del pensamiento a las palabras, al sintetizador, a la guitarra, a la voz. Sus tres discos suenan distinto, quizás procuran olvidar el modo de recordar. No quieren recordar ni conocerse. Para este dueto explosivo es suficiente ver lo que son: líneas sonoras para sonreír y bailar toda la noche. Trébol y luna.