Mujeres trans encuentran en los cuidados colectivos los medios para sobrevivir a la violencia

Redacción Animal Político · 17 de agosto de 2025

Mujeres trans encuentran en los cuidados colectivos los medios para sobrevivir a la violencia

María X. comenzó a vivir en las calles de la Ciudad de México a los 19 años, luego de que su madre terminara en prisión. Aunque trató de conseguir un empleo que le permitiera pagar un espacio de pernocta y continuar estudiando, fue difícil, por lo que terminó sin techo y en el consumo de drogas

“Intenté hacer lo mejor que pude por tener algo de comer o por dormir en un lugar donde no me agredieran, pero estar en la calle es muy difícil, la verdad es que son memorias que tengo muy borrosas, en muchas ocasiones me sigue costando hablar al respecto”, cuenta María, ahora de 22 años.

De acuerdo con una encuesta realizada a 46 personas en el marco de la investigación “Experiencias sobre violencia, discriminación, autonomía y cuidados colectivos de mujeres trans en situación de calle en la zona centro de la Ciudad de México”, el 100% de las entrevistadas mencionaron haber sido víctimas de amenazas, intimidación, manipulación, humillación y control, y el 98% reportó que vivieron violencia laboral, con escasos puestos de trabajo, obstáculos y despidos por ser personas trans.

Leer: Después de discriminación y negligencia en servicios de salud públicos, Fenty pide una clínica integral trans en Colima

La encuesta también registra que el 87.87% de las personas trans en situación de calle usan alguna sustancia psicoactiva, principalmente marihuana, cocaína, alcohol, “piedra” y cristal, sobre todo en el contexto de su trabajo y por las noches.

Tiempo después de vivir en calle, durante la pandemia de COVID-19, María recuerda que conoció a Victoria Sámano, activista trans que coordina “Lleca-Escuchando la calle”, un refugio para personas LGBTQ+, y fue entonces cuando recuperó la esperanza de retomar una vida lejos del consumo de drogas y la violencia. Antes de eso no había aceptado acudir a algún albergue porque había escuchado que no cuentan con atención especializada para la diversidad sexual.

“A la calle no se sobrevive sola”

La investigación, publicada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), señala que “la violencia es un factor que atraviesa las experiencias de las mujeres trans en situación de calle de diferentes formas y en diversos espacios”, en la que se cruzan la discriminación por su identidad de género, estado socioeconómico, origen, color de piel, estado de salud, discapacidad, entre otros.

Además, expone que, “al no haber instituciones en las que las mujeres trans se sientan seguras para acercarse y solicitar apoyo, se ven en la necesidad de buscar formas de protegerse de las violencias que cotidianamente reciben”, como el autocuidado y los cuidados colectivos.

Para María, Victoria y las otras personas que trabajan y se encuentran en el refugio Lleca se convirtieron en su principal red de apoyo, pues antes había intentado acudir con médicos y psicólogos en busca de ayuda, “pero me encontré con gente que decía que la homosexualidad es una enfermedad, que ser trans está en tu mente y eso me tenía muy mal, pensaba mucho en el suicidio y sentía que no iba a encontrar un lugar donde tener la orientación que necesitaba”.

mujeres trans encuentran en los cuidados colectivos
Foto: Eréndira Aquino

Desde entonces, dice que con la atención psicológica y el acercamiento que tuvo con clínicas para personas LGBTIQ+, “me salvé, volví a hacer cosas que ya no podía hacer como comer, dormir o vestirme, que parecen muy sencillas, pero en la calle las pierdes porque pierdes todo, y la verdad es que siento un cambio muy grande”.

Celeste S., otra de las usuarias que estuvo en el refugio, coincide en que fuera de este espacio las mujeres trans tienen un panorama difícil en México, más aún si son migrantes en condición irregular, como ella, que salió de Honduras durante la pandemia por la violencia contra las trabajadoras sexuales y la discriminación.

“Primero llegué a Guatemala, donde también había mucha violencia, por lo que me crucé a Tapachula, pero ahí no hay mucho apoyo para las chicas trans, por eso me vine en una caravana con otras compañeras y nos quedábamos en la calle hasta que llegué aquí (a la Ciudad de México)”, donde se empleó como cuidadora de un adulto mayor, hasta que decidió volver al trabajo sexual para incrementar sus ingresos.

Como trabajadora sexual, Celeste volvió a vivir en la calle, y fue ahí donde conoció a Victoria Sámano, gracias a una amiga que la recomendó con ella y que le dijo que con su apoyo “todo iba a mejorar, que iba a estar bien”. Y así fue, en Lleca la apoyaron con un espacio de alojamiento y para tratar su consumo de sustancias.

Gracias a esta ayuda, pudo comenzar la búsqueda de un empleo en el que no se ponga en riesgo –como ocurre con el trabajo sexual–, aunque lamenta que “es muy raro que la gente nos quiera emplear” por ser personas trans.

Puedes leer: La exclusión laboral en México tiene rostro femenino: casi 20 millones de mujeres no trabajan por cuidados

Más allá de las diferencias que hay en las experiencias de las mujeres trans entrevistadas para elaborar el informe concordaron en que hay una unidad “basada en la confianza y agrupación selectiva, misma que “posibilita la construcción de medios, estrategias y acciones para cuidarse a sí mismas y entre ellas”, lo que las favorece mutuamente en contextos de violencia.

Al respecto, Sámano reflexiona: “debido al contexto que han enfrentado estas personas les toca crear redes con personas que no necesariamente pertenecen a su familia sanguínea, porque como bien lo mencionan, a la calle no se sobrevive sola, sino estando acompañada y con el cuidado de otras compañeras”.

Entre la violencia institucional y la falta de políticas públicas para mujeres trans

La activista plantea que, entre las múltiples violencias que enfrentan las mujeres trans en situación de calle, “la que es muy constante es aquella por parte de las autoridades e instituciones, cuando no las escuchan y cuando las agreden”, además de que existe una falta de políticas públicas para que puedan acceder a sus derechos.

mujeres trans encuentran en los cuidados colectivos
Foto: Eréndira Aquino

Partiendo de esta realidad que afecta a las mujeres trans, la investigación enfatiza que es necesario que las autoridades atiendan temas de vivienda, salud, trabajo, justicia y seguridad de manera integral, para desarrollar estrategias específicas que contemplen la no violencia y no discriminación contra estas personas “desde sus propias experiencias y voces”.

Leer: Las personas trans naturalizadas en México: entre el pinkwashing, la invisibilidad y el desinterés del Estado Mexicano

Esto, con el objetivo de que estas acciones tomen en cuenta “la realidad de una población que lucha por sobrevivir en un sistema que las violenta” y legitimen la importancia de sus experiencias en entornos “tradicionalmente dominados por élites e instituciones científicas ajenas a sus contextos”.

“Hace falta política pública desde distintas instituciones y recursos económicos, porque no podemos quedarnos en las investigaciones”, expresa Sámano. Por ello, explica que en Lleca acompañan a las usuarias con un modelo de atención sin discriminación, así como desde la protesta para exigir sus derechos, con lo que han logrado el compromiso por parte de autoridades en algunos temas como la vivienda, a la que difícilmente acceden las mujeres trans.

“Actualmente estamos trabajando con el Instituto de Vivienda y se han comprometido a que en año y medio se construyan espacios para una lista de 42 mujeres trans, porque ese derecho va de la mano de la autonomía de cada una de ellas. Y eso es algo que nos diferencia de otros modelos de atención, que acompañamos políticamente a las compañeras y no nos quedamos en la atención del refugio”, concluye.