Marcela Nochebuena · 15 de agosto de 2025
Las dificultades en la salud sexual y reproductiva de las mujeres migrantes, documentadas por Médicos del Mundo, dieron vida a la exposición La cuerpa que migra bajo la premisa “que la salud no sea frontera”, que refiere a las barreras que enfrentan por lo menos un 60 % de las mujeres en movilidad para acceder a servicios y recibir atenciones por violencia.
Derivado del trabajo que hace la organización, que es ofrecer de manera prioritaria servicios de salud sexual y reproductiva, así como de atención a la violencia basada en género, han podido documentar que más de la mitad de las mujeres que atienden han vivido algún tipo de violencia durante su tránsito; de entre ellas, el 50 % se ha enfrentado a esos hechos a su llegada a México.
Entre 2021 y 2024, la organización registró 19 mil 739 consultas en México y Centroamérica, que reportaron que el 43 % de las personas migrantes no utiliza ningún método anticonceptivo y el 95.5 % de las que están en edad reproductiva no recibieron información sobre métodos de anticoncepción durante su tránsito.
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Alexa Forero, artista que creó la exposición, y Mariana Mancilla, de Médicos del Mundo, explican en entrevista la importancia de atender la salud sexual y reproductiva de las mujeres que migran, pues entre aquellas que gestan, por ejemplo, la mayoría no tiene controles prenatales, el 32 % presenta síntomas depresivos, el 51.3 % anemia y el 87 % inseguridad alimentaria.

Las intervenciones de Médicos del Mundo, que la artista acompañó durante algún tiempo, ocurren principalmente en Tapachula, Chiapas, punto de entrada para miles de migrantes que buscan llegar o atravesar México. Aunque la organización hizo un esfuerzo por sistematizar la estadística, hace énfasis en que ellas no significan números, sino situaciones y contextos que viven las mujeres y niñas que transitan por el continente.
En su labor, la organización detectó la necesidad de hacer un llamado de atención para mejorar el acceso efectivo a los servicios de salud y a la atención a la violencia de género, y así surgió la invitación a Forero para que a partir de la información y el trabajo con un grupo de mujeres en Tapachula, hiciera una propuesta artística que se presenta este viernes 15 de agosto, y permanece sábado y domingo con posibilidad de visitas guiadas. Además, se replicará en Guatemala en septiembre y en El Salvador en octubre.
Entre las atenciones de salud generales de primer nivel que provee Médicos del Mundo, como aquellas dirigidas a personas en movilidad que necesitan hidratación o sufren lesiones, a las mujeres en particular les ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva, atendiendo sus dudas sobre el uso de métodos anticonceptivos y ofreciéndoles algunos.
“La mayoría de las mujeres prefieren como método anticonceptivo –explica Mancilla– las inyecciones o los preservativos, por dos razones que nosotras hemos identificado: una, los anticonceptivos de larga duración no son confiables para ellas, o muchas veces una de las razones es que como su tránsito y destino final es reencontrarse con su pareja, ahora no desean embarazarse pero sí en cuanto se encuentren, entonces la posibilidad de retirarse un DIU o un implante puede ser mucho más complicada para ellas en su destino final”.
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En Tapachula también ofrecen atención a casos de violencia de género, a partir de que la dinámica de la movilidad ha cambiado drásticamente y ya no pueden ubicarse en puntos estratégicos por donde pasen las caravanas, como lo hacían antes. Ahora, describe, hay más gente volviendo de Estados Unidos a México que cruzando de Guatemala hacia nuestro país, y muchos incluso lo consideran como su país de destino.
“Les damos algún algún tipo de plática sobre ciertos temas, derechos sexuales y reproductivos, particularmente, y sobre violencia, y en ese punto es donde hemos logrado identificar algunos casos de violencia; a ellas las referimos particularmente y directamente a nuestro consultorio médico para poder conversar, para que puedan recibir apoyo psicológico, o acompañamiento legal en caso de que ellas decidan denunciar”, agrega Mancilla.

Uno de los aspectos que lograron identificar como parte de su investigación es que de las personas que han vivido violencia en México, la mayor parte es por perpetradores mexicanos, ya sea quien les renta o les gestiona trámites migratorios, por lo que muchas incluso se disuaden de denunciar. Un servicio más que ofrecen de manera específica es el acceso a la interrupción del embarazo, cuando las mujeres así lo deciden, seguro y en completa confidencialidad.
Según las observaciones del informe de Médicos del Mundo, en general el contexto de las mujeres en movilidad se caracteriza por los roles de género asociados al ser mujer, incluido el de cuidadoras y la mayor probabilidad de vivir violencias, la falta de documentación, circunstancias económicas y materiales de pobreza, el estigma y discriminación social que perciben por ser migrantes indocumentadas y racializadas, así como experiencias durante su trayecto migratorio o en rutas previas emprendidas.
Casi la mitad reportan la necesidad sentida de atender su salud menstrual, mientras que un tercio la de acceder a métodos anticonceptivos y planificación familiar. Las organizaciones, además, han detectado la importancia del acceso a la interrupción del embarazo para algunas, y para otras, a cuidados prenatales, prevención de cáncer mamario y cervicouterino, y diagnósticos por síntomas de infección genital o vías urinarias. Un tercio también expresó requerir servicios de prevención, diagnóstico o atención de infecciones de transmisión sexual.
Ante esta realidad, Alexa Forero, artista migrante colombiana que tiene 10 años viviendo en México y conociendo las peripecias de llegar a un lugar nuevo y enfrentarse a un sistema de salud y otras barreras –aunque no hizo el tránsito igual que ellas, aclara–, considera vital hablar desde el arte de un tema urgente e importante que cambia la vida de las personas.
“El arte tiene la capacidad de sensibilizar y de poner sobre la mesa temas que son urgentes y tangenciales, para poder llegar a un público más amplio… La cuerpa que migra comienza como una idea de una obra digital cuando me encuentro con el informe y toda la información que había reunido Médicos del Mundo; para mí ha sido muy importante dar el espacio a la voz de las personas”, apunta.
Su trabajo siempre ha tenido que ver con la defensa de derechos humanos y género, y está en contra –sostiene– de decir “soy la voz” o “represento a los que no tienen voz”, pues su propia experiencia le ha mostrado que todas las personas tienen una voz y están en la necesidad continúa de contar sus experiencias, exigir sus derechos, e incluso gritar o pelear; lo que no tienen es la misma plataforma que poseen los artistas, los medios y otros espacios.
Ser esa plataforma para compartir las historias de las mujeres –con quienes tuvo encuentros horizontales directamente en Tapachula, porque está en contra de las prácticas artísticas extractivistas y colonialistas– es el primer pilar de su obra. A partir de ahí propició un espacio donde pudieran reconocerse, hablar en confianza y seguridad, porque esas conversaciones también pueden abrir puertas dolorosas.
“Traigo a La cuerpa que migra todos estos testimonios que me contaron, y empiezo a hilar una narrativa a partir del informe que creo que es vital que llegue a las personas, porque tiene de por sí datos que son fuertes y sensibilizadores… Para mí era importante, por un lado, tomar todos estos datos, que muestran la urgencia de ‘tomemos decisiones, movilicemos, hagamos algo’, pero por otro lado, detrás de esos datos hay mujeres y tienen cada una su historia con sus particularidades”, explica.

La obra, además, explora la interactividad para que las personas usuarias puedan ser parte de ella y descubrir la información, sin ser solo contemplativa. Así, está compuesta por una animación, un sitio de internet que es interactivo con varias actividades y una serie de carteles que las personas podrán manipular. Por otro lado, trabajó a partir de la metáfora del cuerpo.
“Este paralelo con las personas migrantes que están fuera de su territorio, llegan y no están aún en su territorio, entonces qué les queda: el cuerpo, el cuerpo como primer y único territorio realmente propio que posee la mujer migrante, y a través de esa metáfora de nuestro territorio, visto como tierra fértil que se transita y todo, fui tejiendo las piezas gráficas y hablando de ciertos temas que son complejos”, cuenta Forero.
A partir de preguntarse de qué manera el tránsito de la migración ha atravesado su propio territorio, que es su cuerpo, empezaron a descubrir juntas las experiencias de cómo se encuerpa el tránsito, cómo se encuerpa la migración, y acceder a toda esa información a través de sus experiencias corporales. Eso es lo que podrá verse en la muestra, una intersección entre la investigación y los testimonios.
Como reflexión propia, Forero quiere transmitir a quienes nunca piensan en ello que cuando las personas deciden migrar, la mayoría lo hace por supervivencia, por la necesidad de salir para vivir mejor, pero se encuentran con un camino hostil y la llegada a un territorio que les pone un montón de barreras –desde algo tan básico como con qué ejercer su cuidado menstrual– que pueden devenir en violencias. En el momento crudo que vive el mundo para el tema migrante, valora esencial que tomadores de decisiones y sociedad pongan el tema sobre la mesa.
Para Médicos del Mundo, agrega Mancilla, es importante subrayar que el acceso a la salud y a la justicia reproductiva no debería ser un privilegio, sino un derecho para todas las personas, y que debe pensarse como un acceso universal, en lugar de significar una frontera más para poder tener seguridad y estabilidad en los proyectos de vida. Debería ser un derecho para todas las personas, sin importar la edad o la condición, ni la nacionalidad.
