El drama de los migrantes haitianos y africanos que han llegado a Mexicali y a Tijuana (fotos)

Redacción Animal Político · 9 de octubre de 2016

El drama de los migrantes haitianos y africanos que han llegado a Mexicali y a Tijuana (fotos)

Las norteñas ciudades de Tijuana y Mexicali, Baja California, colindantes con California, Estados Unidos (EU), enfrentan la repentina y masiva llegada de cientos de migrantes haitianos y africanos, que huyen de la pobreza y la situación política que impera en sus respectivos países.

[contextly_sidebar id=”tQoEf0CBDnoMEfRCR5eMb6U1qsWBcEz2″]Hombres, mujeres y niños, tras una larga travesía de meses -en algunos casos han viajado por todo el continente-, han llegado a la frontera norte de México con el objetivo de pedir asilo político a Estados Unidos.

Migrantes pasaron una noche junto a un albergue en Tijuana. Foto: Cuartoscuro
Migrantes pasaron una noche junto a un albergue en Tijuana. Foto: Cuartoscuro

Acostumbrados a recibir trabajadores migrantes de México y Centroamérica, ambas ciudades cuentan con albergues que por décadas les han brindado ayuda y cobijo; en el caso de los desplazados haitianos y africanos la problemática es muy diferente. Los albergues no se dan abasto para atenderlos a todos, y a eso hay que sumarle la limitante del idioma.

Animal Político te presenta imágenes que documentan el drama que viven los desplazados en su intento de llegar a Estados Unidos, y la crisis que se ha generado en los albergues de Tijuana y Mexicali:

Foto: Sergio Haro
Migrantes en Mexicali, Baja California. Foto: Sergio Haro
Recorrieron cientos de kilómetros para lograr su objetivo de llegar a Estados Unidos. Foto: Sergio Haro
Recorrieron cientos de kilómetros para lograr su objetivo de llegar a Estados Unidos. Foto: Sergio Haro
Foto: Sergio Haro
Foto: Sergio Haro
Albergue del Grupo Ayuda para el Migrante de Mexicali. Foto: Sergio Haro
Albergue del Grupo Ayuda para el Migrante de Mexicali. Foto: Sergio Haro
migrantes tres
Foto: Sergio Haro
Atención médica en un albergue
Atención médica en un albergue. Foto: Sergio Haro