Verónica Santamaría · 18 de noviembre de 2025
México inició actividades en la COP30 de Brasil con la presentación de la esperada actualización a su Contribución Determinada a nivel Nacional (NDC) 3.0 que el país tenía como compromiso presentar en este 2025.
La NDC es parte de los compromisos que las naciones firmaron en el Acuerdo de París, un tratado internacional jurídicamente vinculante que fue adoptado el 12 de diciembre de 2015 para combatir el cambio climático. Este documento establece que las Partes deben presentar una nueva contribución climática cada cinco años.
La estructura de la NDC 3.0 que México presentó en la COP30 de Brasil establece las metas de acción climática del país hacia el año 2035, las cuales fueron categorizadas en cinco componentes: mitigación; adaptación; pérdidas y daños; medios de implementación y condiciones habilitantes; y política climática transversal. Estos responden a necesidades prioritarias en la población ante el impacto de la crisis climática en el país.
Ante esta esperada presentación destaca el contenido de los ejes que complementan el ‘Componente de pérdidas y daños’ debido a que México reconoce la importancia de atender las consecuencias del desplazamiento climático.

Organizaciones como Greenpeace México celebraron en un comunicado que el desplazamiento climático será un eje prioritario. También destacó que el documento que la delegación mexicana presentó oficialmente incluye por primera vez el componente de Pérdidas y Daños, en el que se consideran pérdidas no-económicas.
Además, se hace referencia también a la necesidad de plantear una política transversal en los temas de género, derechos humanos y equidad intergeneracional.
La delegación mexicana compuesta por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) junto con la Unidad Coordinadora de Asuntos Internacionales de la Semarnat y la dirección de Política para la Acción Climática, comenzaron actividades en la segunda semana de la Conferencia de las Partes, también conocida como COP30 en la Ciudad de Belém do Pará, Brasil.
Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Semarnat, resaltó en su discurso el tema de las pérdidas y daños, es decir, los rezagos donde niñas, niños y familias pierden todo en cuestión de minutos producto de un clima exacerbado por un modelo de desarrollo depredador.
“No son cifras, son ausencias. Por eso, nuestra NDC incorpora pérdidas y daños como un componente porque, mitigar y adaptarnos ya no basta cuando la vulnerabilidad crece más rápido que nuestra capacidad dé respuesta”, mencionó Bárcena Ibarra.
La NDC 3.0 que México presentó en la segunda semana de actividades de la COP30 se categorizó en cinco componentes. Uno de ellos, se enfoca en las ‘Pérdidas y daños’ destacó en la presentación que hizo Alicia Bárcena Ibarra, titular de la Semarnat.
Con el caso de El Bosque, la primera comunidad en ser reconocida oficialmente por las autoridades mexicanas como desplazada climática, es que nace la lucha de su población acompañada por organizaciones climáticas y ambientales para que en México se reconozca el desplazamiento climático por consecuencia de la crisis climática.
A más de cinco años en esta lucha, las autoridades ambientales mexicanas incorporan en su NDC 3.0 el componente de ‘Pérdidas y daños’, como una respuesta a la vulnerabilidad estructural del país y la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales y ciudadanas.
También atiende la urgencia de consolidar mecanismos de atención frente a impactos que superan los límites de la adaptación, así como ante aquellos de evolución lenta que se intensificarán en los próximos años.
Con este componente México reconoce en su NDC actualizada que las pérdidas y daños asociados al cambio climático ya no forman parte de un escenario futuro, sino de una realidad presente que amenaza vidas, economías, culturas y ecosistemas.
Como caso concreto, el país ejemplifica las consecuencias que han surgido tras los impactos recientes de huracanes que se intensificaron en pocas horas —como fue el caso de Otis en la ciudad de Acapulco, Guerrero en 2023 —, pero también las sequías históricas que amenazan cosechas y comunidades costeras que han tenido que ser reubicadas, como El Bosque, Tabasco.
Con esto, el país reconoce que estas realidades confirman que las pérdidas y los daños ya no son residuales, sino estructurales, y exigen una respuesta nacional y global.
El complemento de Pérdidas y daños comprende los siguientes ejes prioritarios para su acción:
Eje A. Respuesta ante emergencias y desastres asociados al cambio climático y acción humanitaria.
Eje B. Transferencia y retención del riesgo.
Eje C. Reconstrucción con enfoque de prevención del riesgo y resiliencia.
Eje D. Movilidad humana vinculada a los impactos del cambio climático.
Eje E. Pérdidas económicas y no económicas (tangibles e intangibles).
Los cinco ejes que comprenden este complemento contemplan también un apartado de medidas sobre temas transversales para el componente de pérdidas y daños entre los que destaca la implementación de protocolos de consulta libre, previa, informada y culturalmente adecuada a las poblaciones prioritarias.
Lo anterior permite que se integren protocolos, planes y programas de atención de pérdidas y daños, con particular atención a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas.
También destaca que se garantizará el consentimiento comunitario como requisito obligatorio para cualquier proceso de reubicación.
Incluso, se establecerán procesos incluyentes de codiseño con participación comunitaria en la selección de sitios, diseño de viviendas, planeación de medios de vida, y calendarios de implementación, entre otros, tras la experiencia de la erosión costera en El Bosque y el impacto de los huracanes recientes en Acapulco, como Otis, John y Erik.

Otra de las medidas que destacan es, asegurar la preservación de la memoria histórica, la identidad cultural, las prácticas tradicionales y el patrimonio comunitario, y donde sea posible, documentar y trasladar elementos patrimoniales como templos, cementerios, monumentos y sitios sagrados.
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La secretaría Alicia Bárcena Ibarra llamó a la comunidad internacional a tener mayor compromiso en la acción climática, señaló que “la ambición climática no es un privilegio, es una responsabilidad compartida y diferenciada, (…) pero jamás un pretexto para la inacción”.
Finalmente, recalcó que la NDC 3.0 de México incorpora transversalmente la perspectiva de género y derechos humanos.
“Así honra México el Acuerdo de Escazú, no solo firmándolo, sino viviéndolo, Los derechos no se presumen se garantizan, los acuerdos se cumplen”, añadió.