Dulce Ramos · 31 de marzo de 2011
Milenio retoma el caso de los tres mexicanos condenados a muerte en Malasia y señala que los hermanos González Villarreal no fueron los únicos sinaloenses arrestados por la policía malaya en 2008. Jorge Enrique y Jesús Alfonso, presuntos líderes de la célula, también fueron detenidos, pero hoy están libres.
La Real Policía Malaya y el Ministerio de Justicia los acusan de traficar con metanfetaminas y se sostienen en un largo expediente de evidencias y análisis químicos. Sus abogados, por el contrario, insisten en su inocencia y que una “larga sucesión de eventos desafortunados” es la que los ha dejado a un paso de recibir la sentencia de muerte.
Todo comenzó hace casi tres años, el 4 de marzo de 2008, cuando José Regino, Luis y Simón fueron detenidos por agentes de la Unidad Antinarcóticos de la Real Policía de Malasia en una fábrica en el barrio de Sendai, en la ciudad de Johor Bahru, a media hora del puente internacional que conecta a Malasia con Singapur.
También fueron arrestados un ciudadano malayo, Lee Boon Siah, y otro originario de Singapur, Lim Hung Wang. La Real Policía Malaya calificó el hecho como “uno de los golpes más grandes de los últimos años” a las organizaciones del narcotráfico en Malasia.
De forma simultánea a la redada en la zona industrial, pero al norte de la ciudad, en el barrio residencial de Talan Pelangi, agentes detuvieron a otros dos sinaloenses a los que se identificó únicamente como Jorge Enrique, de 32 años, y Jesús Alfonso, de 36. Un canadiense de origen filipino, James Dugalo, también fue aprehendido. En el operativo fueron incautados varios millones de ringits, moneda local de Malasia y cuatro vehículos de lujo.
Como coordinadores de la célula, las autoridades señalaron a Jorge Enrique y Jesús Alfonso “contrataron” a los hermanos González Villarreal para laborar en la fábrica en la que fueron detenidos, pero ellos están libres.
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