Mauricio Torres / Más por Más · 18 de agosto de 2016
Durante el primer semestre del año la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) ha iniciado 338 investigaciones por robos con y sin violencia en microbuses de pasajeros; aun cuando la cifra es mucho menor a la que se ha registrado en años anteriores, el nivel de violencia utilizado en estos casos, con un saldo de 6 personas muertas hasta julio, se ha recrudecido.
[contextly_sidebar id=”CqUmlmymMCmEeer4f05WmZifTvCHS8aw”]Cuatro de esos asesinatos sucedieron en los últimos días de julio —dos en la delegación Iztapalapa, una en Tláhuac y la cuarta en Álvaro Obregón—, lo que llevó a la Secretaría de Seguridad Pública de la CDMX (SSPCDMX) a reforzar la vigilancia en las rutas del transporte público.
Poco después, a principios de agosto, otro pasajero fue asesinado durante el asalto a un microbús que circulaba sobre avenida Guelatao, cerca del cruce con Eje 6 Sur, en la delegación Iztapalapa.
Motivados por los asesinatos, la policía capitalina reforzó su vigilancia. Tan sólo en la delegación Tláhuac asignó cinco pelotones de policías, “lo que equivale a más de 100 elementos para trabajar en un programa específico de transporte seguro”, informó la SSPCDMX en un comunicado de prensa.
Pero aún con los asesinatos en el transporte público, las autoridades de la CDMX aseguran que la baja en los robos a microbuses, si se compara con los 531 denuncias de 2015 y las 528 de 2014, refleja que las acciones de las diferentes corporaciones policiacas están dando resultados.
Luis Wertman, presidente del Consejo Ciudadano de la CDMX, comenta que si bien se han dado mejoras en los tiempos de reacción de la SSPCDMX y la PGJCDMX, todavía existen pendientes importantes para prevenir los asaltos en el transporte público.
Considera que falta una mejor coordinación entras las autoridades, porque es en los límites de la CDMX y el Estado de México donde se cometen la mayoría de los asaltos a microbuses.
El día de ayer, por ejemplo, en el municipio Naucalpan, Estado de México, a la altura de la Avenida Primero de Mayo y Periférico, cuatro delincuentes armados que pretendían asaltar un microbús de pasajeros, fueron repelidos y asesinados por dos militares que viajaban en la unidad con sus armas de cargo. Se trata de un caso excepcional porque en la mayoría de los ocasiones se comete el asalto y no hay detenidos.
Testimonios de pasajeros del transporte público coinciden en que algunas de las rutas asaltadas con más frecuencia son las que unen el norte de la CDMX con municipios mexiquenses como Ecatepec o Tecámac, o el oriente con municipios como Nezahualcóyotl o Ixtapaluca.
En el presente año se han registrado casos notorios lejos de los límites con el Estado de México, como el que ocurrió en julio en la colonia Presidentes, municipio de San Vicente Chicoloapan de Juárez, cuando una mujer murió tras intentar resistirse a un asalto en el microbús donde viajaba.
En los asaltos al transporte público pueden observarse algunos patrones, según explica el presidente del Consejo Ciudadano de la CDMX.
Uno de ellos es que los asaltantes operen en grupos de dos o tres personas y se suban a las unidades de transporte público, fingiendo ser pasajeros. Otro consiste en que una sola persona trate de realizar el asalto. En este caso, generalmente se trata de un ladrón con poca experiencia, quien fácilmente puede perder el control de la situación y recurrir a la violencia.
Para prevenir estas situaciones, el Consejo Ciudadano recomienda a los usuarios de transporte público procurar sólo abordarlo en áreas iluminadas y en las que haya más gente, no dormirse en los trayectos, anunciar con anticipación cuando vayan a bajar de la unidad —de forma que puedan identificar si alguien sospechoso intenta seguirlos— y denunciar si se convierten en víctimas de un asalto.
“La denuncia es la mejor herramienta que tenemos los ciudadanos para enfrentar el delito”, dice Wertman, quien argumenta que, entre más denuncias se registren, más presión tendrán las autoridades para atender el problema.
El 7 de agosto, la SSP informó que en dos semanas detuvo a 40 personas relacionadas con asaltos a microbuses, y que mantendrá su operativo para asegurar que los usuarios puedan trasladarse con tranquilidad hacia sus actividades cotidianas.
Garantizar la seguridad de los ciudadanos no sólo requerirá un eficiente trabajo policial, sino también la colaboración de las dependencias que regulan el transporte y de los prestadores de servicio. De lo contrario los asesinatos seguirán presentándose, aun cuando se diga que el delito va a la baja.