Manning rompe el silencio ante nueva incursión de EU en Irak

Dulce Ramos · 19 de junio de 2014

Manning rompe el silencio ante nueva incursión de EU en Irak
Fotografía de archivo sin fecha suministrada por el ejército de Estados Unidos, el soldado Bradley Manning posa para una foto, con una peluca y lápiz labial. Manning envió la foto por correo electrónico a su terapeuta militar en 2010, junto a una carta titulada "Mi problema", en la que describió sus problemas de identidad de género y su esperanza de la milicia se "deshiciera" de él. (Foto AP/Ejército Estados Unidos, Archivo)
Fotografía de archivo sin fecha suministrada por el ejército de Estados Unidos, el soldado Bradley Manning posa para una foto, con una peluca y lápiz labial. Manning envió la foto por correo electrónico a su terapeuta militar en 2010, junto a una carta titulada “Mi problema”, en la que describió sus problemas de identidad de género y su esperanza de la milicia se “deshiciera” de él. (Foto AP/Ejército Estados Unidos, Archivo)

Este sábado la soldado Chelsea Manning rompió su silencio por primera vez desde que recibió una pena de 35 años tras las rejas por la filtración de cientos de miles de documentos secretos a Wikileaks, con motivo de la nueva incursión estadounidense a Irak.

La joven de 27 años recurrió al diario The New York Times para publicar un artículo de opinión en el que acusa a Washington de manipular la cobertura mediática y seguir ocultando información de la sociedad estadounidense sobre lo que realmente sucedía durante la incursión de aquel país en Irak y Afganistán.

[contextly_sidebar id=”1b05ccad717b0b282b74c15e43da62bc”]En el texto Manning habla sobre la disparidad entre las noticias que se publicaban en EU y los reportes militares y diplomáticos que tenía a su disposición como analista. En gran parte, escribe el oriundo de Oklahoma, aquello se debe al programa de asignación de reporteros del Ejército. Entre 2009 y 2010 en todo Irak, un país de 31 millones y 117 mil tropas estadounidenses, sólo 12 periodistas cubrían las operaciones militares, cuenta.

El proceso de limitar el acceso de la prensa en un conflicto comienza cuando un reportero aplica para ser asignado, describe. “Todo reportero es cuidadosamente seleccionado por los oficiales militares de asuntos públicos. El sistema es completamente sesgado. No es de sorprenderse que los reporteros que hayan establecido relaciones previas con el ejército son los que más probabilidades tienen de ganar. Se descartan a aquellos más propensos de producir cobertura crítica.”

Luego de ser asignados en Irak, relata Manning, los comunicadores debían firmar un acuerdo mediático de “operaciones de campo”, un pacto que según los oficiales de asuntos públicos sirve para “proteger la seguridad de las operaciones”, pero que también les da la capacidad de expulsar a un reportero de Irak sin apelación.

Dicho programa de asignación de reporteros, continúa hoy en Afganistán y en todo sitio donde EU tiene presencia militar, reiteró la soldado. Se desprende de la experiencia del Ejército sobre cómo los medios de comunicación cambiaron la opinión pública durante la Guerra de Vietnam. “Los reporteros suelen temer que les revoquen la asignación, por lo que tienden a evitar reportajes controvertidos que puedan izar banderas rojas”.

“Los periodistas tienen un papel importante en exigir una reforma al sistema de asignaciones. La cobertura y favoritismo previo de un periodista no debe ser un factor decisivo. La transparencia, garantizada por un cuerpo que no esté bajo el control de los funcionarios de asuntos públicos del Ejército, debería ser la que gobierna el proceso de acreditación. Según las encuestas de opinión la confianza del pueblo estadounidense sobre sus representantes ha alcanzado una baja récord. Mejorar el acceso mediático a este aspecto crucial de nuestra vida nacional- en la que EU compromete a los hombres y mujeres de sus fuerzas armadas- sería un paso muy poderoso para restablecer la confianza entre electores y funcionarios”.

Lee el texto completo en The New York Times.

En abril pasado Manning recibió la pena más dura en la historia de Estados Unidos por filtración información a medios de comunicación.

Manning copió digitalmente y divulgó más de 250 mil cables diplomáticos y 500 mil informes desde el campo de batalla de Afganistán e Irak a Wikileaks en 2009 y 2010.