Madre de Carlos Emilio protesta en Estadio Azteca; acusa omisión de autoridades ante desapariciones

Dalila Sarabia · 28 de marzo de 2026

Madre de Carlos Emilio protesta en Estadio Azteca; acusa omisión de autoridades ante desapariciones

Brenda María Valenzuela, madre de Carlos Emilio, desaparecido hace seis meses en Mazatlán, Sinaloa, protestó afuera del Estadio Azteca, previo al juego entre la Selección Mexicana y Portugal.

“El día de hoy decido presentarme, alzar la voz y no solo desde la protesta, sino también desde el dolor de una madre que lleva seis meses sin saber de su hijo y que como yo hay miles de madres que están viviendo lo mismo”, señaló.

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Protesta desaparición de Emilio
Foto: Dalila Sarabia

¿Cómo desapareció?

Carlos Emilio Galván Valenzuela entró al baño de un restaurante y nunca regresó. Ocurrió la tarde del 5 de octubre del año pasado, en un fin de semana familiar en Mazatlán, Sinaloa. El joven, de 21 años, estaba de vacaciones con su padre, tíos, primos y hermanos. Habían salido a cenar a un restaurante bar-terraza ubicado en la zona turística de la ciudad: Valentinos, uno de los establecimientos más conocidos del puerto turístico.

Dos de sus primas lo acompañaban. En algún momento, Carlos Emilio se levantó de la mesa y les dijo que iba al baño. No parecía haber nada extraño. No discutió con nadie. No recibió llamadas. No hubo forcejeos visibles. Simplemente caminó hacia los sanitarios del lugar.

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Pasaron diez minutos. Luego algunos más. Carlos Emilio no regresaba. Sus primas comenzaron a inquietarse. “Era un tiempo considerable para que él no regresara del baño”, recuerda su madre, Brenda Valenzuela Gil, a partir de lo que ellas le relataron después. Una de las jóvenes decidió levantarse para buscarlo. Caminó hacia los baños, pero antes de llegar fue interceptada por un elemento de seguridad del establecimiento, quien le ordenó que se retirara.

La prima insistió: dijo que iba al baño y que estaba buscando a su primo. El guardia le respondió que no podía pasar, que “en el baño no hay nadie”. Aun así, la joven alcanzó a asomarse y vio personas dentro: distinguió unos tenis, aunque no eran los de su primo Carlos Emilio. Se retiró y, nerviosa, comenzó a buscarlo mesa por mesa. Salió al exterior del restaurante pensando que quizá había salido a hacer una llamada. Marcó a su celular. El teléfono timbraba. Nadie contestó.

Cuando intentó volver a entrar al restaurante, el personal de seguridad le negó de nuevo el acceso. Pasaron entre 30 y 40 minutos antes de que le permitieran regresar. Para entonces, Carlos Emilio ya no estaba en ninguna parte.

Ahora, han pasado más de 110 días desde ese momento.

Más de cien días desde que el joven Carlos Emilio, literalmente, se esfumó. Casi cuatro meses de una pesadilla que su madre resume con una palabra: silencio.

 

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