Con lotería, una adolescente busca alentar el cuidado de los animales en peligro

Verónica Santamaría · 19 de febrero de 2023

Con lotería, una adolescente busca alentar el cuidado de los animales en peligro

La primera vez que Shmeimi Chi Aguillón vio un ajolote en persona fue en un restaurante. Ella vivía con su familia en China. En el lugar había una pecera donde se encontraba esta singular salamandra. Al verla, Shmeimi preguntó a la mesera por esta especie. “Me dijo: es un ajolote. Un xiǎolóng —como es conocido en ese país—, que significa ‘pequeño dragón’, porque allá dicen que es como un dragoncito”, cuenta en entrevista.

La curiosidad de Shmeimi fue más allá. Con solo seis años, volvió a preguntar a la mesera de dónde era el ajolote y esta le respondió que se trataba de una especie mexicana. Ante la sorpresa, preguntó a su mamá si ella ya conocía al ajolote. 

“Vi a mi mamá y le pregunté si sabía que era de México y ella me dijo que no, que no sabía. Entonces, de ahí me dio un piquetito al darme cuenta que había personas que no estaban informadas sobre los animalitos. Cuando fui creciendo, me di cuenta que (el ajolote) estaba en peligro de extinción y que había personas que no sabían lo que eran”, señala.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), México es considerado un país megadiverso en animales y plantas. Esto lo ha llevado a formar parte de los 15 países megadiversos que concentran en conjunto entre 60% y 70% de la biodiversidad global.

Algunos otros son Brasil, Colombia, China, Indonesia, Venezuela, Ecuador, Perú, Australia, Madagascar y Congo.

Sin embargo, a pesar de tener gran variedad de especies por su ubicación geográfica y diversidad ecosistémica, México también tiene especies en riesgo: flora y fauna afectadas por actividades humanas como la transformación de su hábitat y la contaminación o por especies invasoras.

Esta degradación ha llevado a crear normas que protejan la biodiversidad. En México se cuenta con la Norma Oficial Mexicana 059 (NOM-059), que clasifica en cuatro categorías a las especies en riesgo: probablemente extinta en el medio silvestre (E), en peligro de extinción (P), amenazadas (A) y sujetas a protección especial (Pr).

Alrededor de 535 especies en México están en la categoría de especies en peligro de extinción. De ellas destacan el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum), la rana ladrona de San Martín (Craugastor megalotympanum), el águila de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus), el cisne de tundra (Cygnus columbianus), la mascarita bajacaliforniana (Geothlypis beldingi), el ocelote (Leopardus pardalis), el jaguar (Panthera onca), la vaquita marina (Phocoena sinus) y la tortuga lora (Lepidochelys kempii).

Informar, jugar y conservar

Shmeimi creó Planani, AC, una fundación. Tenía 12 años cuando inició y su principal motivo para emprender este proyecto fue su amor por la naturaleza y los animales.

“Ahora que estoy en tercero de secundaria, tengo a mi maestra de Formación cívica y ética. Ella una vez me dijo que qué era lo que hacía (en Planani), porque tenía curiosidad. Le dije que le daba información a las personas sobre los animalitos en peligro de extinción”.

Shmeimi decidió que la imagen de su asociación fuera un ajolote y lo llamó Ajolotín. Al darse cuenta de la escasa información sobre las especies mexicanas en riesgo, fue que creó “Lotería Ambiental”, un proyecto que fue reconocido con el Premio Estatal de la Juventud en Tamaulipas.

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“La ‘Lotería Ambiental’ es un juego que quise hacer para que los niños aprendieran mientras están jugando, porque los niños si se divierten pueden aprender. Entonces. junté las dos cosas e hice una ‘Lotería Ambiental’”, explica.

Hasta ahora, Shmeimi ha llevado la “Lotería Ambiental” a escuelas secundarias de su comunidad. Además, ha dado charlas en universidades e imparte talleres sobre desarrollo social y cuidado medioambiental, y enseña a las personas sobre cómo hacer huertos en casa para generar una vida más sostenible. 

Facebook de Planani, AC

Documentales junto a su abuelo

Desde pequeña, Shmeimi comenzó a informarse junto a su abuelo acerca de las especies en peligro de extinción. Ambos veían documentales de National Geographic en la televisión.

“Era algo que hacíamos los dos juntos. De ahí empecé a aprender algo. Luego lo buscaba por mi propia cuenta (o) por internet. De hecho, aquí en mi casa tengo varias enciclopedias que eran de mi mamá sobre animalitos en peligro de extinción y (de animales) que no están en peligro de extinción”, añade.

Así, fue adentrándose para seleccionar a las especies que formarían parte de su proyecto. Incluso, especies como la gallina, el perro y el gato que, aunque son animales domésticos o de granja, también llegan a estar en riesgo cuando no reciben los cuidados necesarios. Shmeimi también incluye a los ecosistemas en su “Lotería Ambiental”: dunas costeras, desierto, tundra y bosque

Quien gana grita “¡Ambiental!”

La “Lotería Ambiental” se juega por rondas. Antes de comenzar, se les explica a las y los participantes cómo será la jugada: si con el tablero en vertical o en diagonal. Como en el juego tradicional, hay una persona que “canta” las tarjetas que van saliendo. Dependiendo de la especie o del ecosistema que salga, se mencionan sus principales características o las amenazas que enfrenta. 

Entre las especies que forman parte de esta lotería están el erizo de mar, la estrella de mar, la víbora de cascabel, la rata del desierto, la galleta marina, la orca, la tortuga marina, la ballena y la mantarraya.

La “Lotería Ambiental” también contiene especies en peligro de extinción de las que no es común escuchar, como las jirafas. En marzo de 2022, la revista National Geographic incluso dedicó un reportaje visual a “La conservación de las jirafas, una especie en peligro de extinción silenciosa”.

Shmeimi señala que jugar con la “Lotería Ambiental” puede llevar un largo tiempo. Sin embargo, en las escuelas a las que ha llevado este juego, las y los estudiantes tuvieron la oportunidad de jugar dos rondas completas y otra jugada con tabla llena. Al final, cuando una persona gana tiene que gritar “¡Ambiental!”.

Cortesía

“Todos podemos cuidar del planeta”

Shmeimi tiene 14 años. Vive en Tamaulipas y cursa el tercer grado de secundaria. Le gusta leer y dibujar. Entre sus lecturas favoritas se encuentra la saga de Harry Potter por su diversidad de especies extraordinarias. Entre sus pasiones está la actuación. Cuando sea grande quiere ser actriz y continuar incentivando el conocimiento por la conservación de la flora, la fauna y los ecosistemas mexicanos.

También realiza acciones para proteger al planeta, como tener un huerto en casa. Con las verduras que usan en casa para cocinar, toma los residuos comestibles en buen estado para alimentar a su conejito. 

El resto de las verduras lo usa para hacer composta en casa y con ello fertilizar su huerto. También reutiliza y rescata las hojas que ya no usó de sus cuadernos y así crea nuevos para el próximo ciclo escolar. A los cuadernos y las hojas que ya usó les da tratamiento para crear hojas recicladas. 

“Aprendí a hacer eso porque mi mamá me enseñó. Entonces, con los libros de texto que eran de mis grados anteriores —y que ya no los voy a volver a usar— los licuo y hago el papel, que uso para hacer cartitas”, cuenta. 

Para ella, cuidar al planeta es una tarea de todas y todos, no solo de las nuevas generaciones. La falta de información sobre las especies en peligro de extinción y su amor por la naturaleza la motivaron para hacer esta lotería, dar talleres y charlas.

“Quiero que los animalitos sigan viviendo en este mundo porque si los perdemos no los vamos a volver a tener. Ya se ha hecho un daño que tal vez sea irremediable. Estamos lastimando al planeta y tal vez nuestras futuras generaciones no lleguen a saber qué era una jirafa, un ajolote, una vaquita marina o una tortuga lora. No sabrán qué eran esos animalitos y nada más los verán en libros de texto o por computadora en internet. Todos podemos hacer un cambio”.