Los festines literarios que nos depara 2013

Dulce Ramos · 3 de enero de 2013

Los festines literarios que nos depara 2013
XXXIII edición de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería.//FOTO: Cuartoscuro
XXXIII edición de la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería.//FOTO: Cuartoscuro

A lo largo del naciente 2013, México y diversas naciones del mundo celebrarán importantes efemérides en torno a escritores, lingüistas y filólogos, razón por la cual instituciones públicas y privadas en las principales ciudades del planeta alistan homenajes y diversas actividades.

A Denis Diderot (Langre, Francia, 1713-París, 1784) filósofo y escritor, se le recordará este año con motivo del bicentenario de su natalicio. Primogénito de un acaudalado cuchillero, ingresó a los 10 años de edad en el colegio de los jesuitas en Langre y en 1726 recibió la tonsura por imposición de su familia

Lo anterior, con el propósito, frustrado, de que sucediera como canónigo a un tío materno. En 1728 marchó a París donde se licenció en artes en 1732. Tras años de entregarse a la bohemia y a la vida amorosa, en 1746, publicó sus “Pensamientos filosóficos”, donde proclamó su natural deísmo naturalista.

Ese año trabó amistad con el editor Le Breton, quien le encargó la dirección, de la entonces ya prestigiada “Enciclopedia”, a la cual aportó más de mil artículos. En 1749 publicó “Carta sobre los ciegos para uso de los que pueden ver”, texto de tono escéptico y tesis agnósticas que le granjeó ir a la cárcel.

El poeta Gabriel DAnnunzio, cuyo nombre de pila fue Gaetano Rapagnetta, nació en Pescara, Italia, en 1863, es decir, hace 150 años. De cuna burguesa, se educó en colegios de paga y en la Universidad de Roma donde dejó trunca la carrera de Filosofía y Letras, para cultivar la poesía, el drama y la novela.

La fama lo cobijó tras publicar sus novelas “El placer” en 1889 y “El triunfo de la muerte” en 1894. Posteriormente y ya maduro como escritor, sorprendió al mundo lector con “Alción”, su trabajo poético más destacado, publicado en 1904. En 1910 viajó a Francia y regresó a Italia durante la I Guerra Mundial.

Albert Camus (Francia, 1913-1960), novelista, ensayista y dramaturgo, cumpliría 100 años en el año que inicia. De acuerdo con la crítica, se trata de uno de los escritores más importantes de la posguerra. Sus textos están permeados por las cualidades positivas de la dignidad y la fraternidad del ser humano.

Nació en Mondovi (hoy Drean, Argelia), el 7 de noviembre de 1913. Fundó una compañía de teatro de aficionados para montar obras a la clase trabajadora y se desempeñó como periodista. En 1939 publicó “Bodas”, ramillete de artículos salpicados de reflexiones en torno a lecturas y viajes realizados por él.

De 1945 a 1947 fue director de “Combat”, publicación secreta. Argelia sirvió como telón de fondo para su primera novela publicada “El extranjero” (1942), y luego vino “El mito de Sísifo” (1942), ambas entregas con un fuerte reflejo del existencialismo que desde siempre anidó en su preclaro pensamiento.

Es autor de las obras teatrales “Calígula” (1945) y “Estado de sitio” (1948), de las novelas “La Peste” (1947), “La caída” (1956) y “El hombre rebelde” (1951) y del conjunto de relatos “El exilio y el reino”. En 1994, se publicó la novela incompleta en la que trabajaba cuando murió, “El primer hombre”.

De Arrigo Coen Anitúa (Pavía, Italia, 10 de mayo de 1913-Ciudad de México, 12 de enero de 2007), se avecina su centenario. Reconocido y reverenciado como “Don Arrigo”, fue un importante lingüista y periodista, amante del buen decir y exigente cuando de respetar el uso adecuado del idioma se trataba.

Vivió en México desde 1921 y en 1940 se naturalizó mexicano. Autodidacta de la lengua española, llegó a ser un gran lingüista y enorme conocedor de la comunicación, en especial de la publicidad. Coen dio clases de comunicación, mercadotecnia, redacción y otras disciplinas; fue maestro de Eulalio Ferrer.

Fue consultor en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) sobre temas ligados con el decir y el escribir correctamente. Colaboró en diversos programas de radio a través de los cuales hablaba de las argucias y minucias del lenguaje y ejerció dignamente el periodismo en el diario Excélsior.

El 2013 marca también el centenario del literato Claude Simon (Antananarivo, 10 de octubre de 1913-París, 6 de julio de 2005), escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1985 por la particularidad de sus novelas, en las que combinó su creatividad de poeta y observador de la condición humana.

Simon nació en la isla de Madagascar de la costa este de África, en esos años colonia francesa. En 1936, en Barcelona, luchó en la Guerra Civil al lado de la República. Las vivencias y experiencias de la lucha fueron inspiración de unos de sus mejores libros, “El palacio” (1962) y “Le jardín des plantes” (1997).

Su primera obra como escritor, “El tramposo”, se publicó en 1946 y al año siguiente, “La cuerda floja”. En 1960 lanzó al mercado su primer gran éxito, “La ruta de Flandes”, en la que aborda el trema de la derrota militar francesa en 1940 y por el cual recibiría el premio de la “Nouvelle Vague” en 1961.

En 1967 ganó el premio francés de vanguardia “Médicis” por su pieza literaria “Historia”, donde narra un día cualquiera en la vida de un joven. En el otoño de su vida se mantuvo alejado de los reflectores, en Francia y París. En 2001, a los 88 años, publicó su última novela, “El tranvía”), una autobiografía.

De Sir Rabindranath Tagore (Calcuta, 7 de mayo de 1861-Calcuta 7 de agosto de 1941) poeta bengalí, filósofo del movimiento Brahmo Samaj, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones, este año se recordará el centenario de haber sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, sucedido en 1913.

Ha pasado a la historia, además, porque se trata del primer escritor no europeo en obtener ese reconocimiento. La Academia Sueca consideró que, sin duda, con obras como “El hogar y el mundo” y “Gitanjali”, Tagore elevó muy alto el arte bengalí con sus poemas, historias cortas, cartas, ensayos y pinturas.

Se destacó también como sabio y reformador cultural, al modernizar el arte bengalí a pesar de las críticas que lo vinculaban a unas formas clasicistas. Dos de sus canciones son ahora himnos nacionales de Bangladés e India: El “Amar Shonar Bangla” y el “Jana-Gana-Mana”, reflejos del espíritu de esta lumbrera.