Dulce Ramos · 6 de febrero de 2012

Según datos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), el Tsuru de Nissan es el auto más robado sin violencia, pues es fácil de abrir y es utilizado por los delincuentes para desarmarlo y venderlo por piezas. Tan sólo en 2011 fueron robados 685 autos de este tipo. Por otra parte, el vehículo más robado con violencia es el modelo Bora de VolksWagen, seguido del Jetta, de la misma marca.
Ya sabemos cuáles son los modelos más deseados por los criminales, pero ¿y qué colores prefieren? Las estadísticas de la procuraduría capitalina revelan que el blanco, con el 57% del total de los autos robados. En segundo lugar están los de color gris, con 28%, mientras que en tercer puesto aparecen los de color negro, con 10%; en cuarto lugar se ubican los autos de color rojo, con 8%.
El fiscal para la Atención para el Robo de Vehículos de la PGJDF, Mauricio Blancas, explicó a Excélsior que dicho fenómeno se debe a que resulta más sencillo vender en el mercado ilegal los autos con esos colores por su preferencia entre la gente, pues de acuerdo con el fiscal, el blanco, gris o negro resulta más lujoso para los compradores. Aunque, “un vehículo de lujo no es para desmantelarlo, es para alterarlo y venderlo con documentos falsos”, detalló.
Las delegaciones en donde más vehículos son robados, con y sin violencia, son: Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Coyoacán. En tanto las demarcaciones donde menos autos son sustraídos son: Milpa Alta, Cuajimalpa y Magdalena Contreras.
Además, de las 20:00 a las 00:00 horas se registra el mayor robo de vehículos estacionados sin violencia.
En tanto, de las 10:00 a las 14:00 se encuentra la mayor incidencia de robo con violencia.
Datos de la PGJDF advierten que el DF se ubica en el lugar número 17 a escala nacional en robo de vehículos, aunque el delito va a la baja. En enero de 2011 comenzó con un total de mil 742 carros robados, pero para diciembre la cifra bajó a mil 573.
Los automóviles robados son vendidos por los ladrones a intermediarios, quienes los compran aproximadamente en 12 mil pesos, para luego invertir entre tres y cuatro mil pesos y los venden casi a precio normal. Lo que hacen es cambiar el número de serie con mil 500 pesos y otros mil 500 en documentos falsos, según la PGJDF.