Dulce Ramos · 13 de marzo de 2013
En un rito que viene repitiéndose desde tiempos inmemoriales, la chimenea de la Capilla Sixtina anunció el miércoles que los cardenales eligieron por amplia mayoría al pontífice que guiará a los 1.200 millones de fieles que profesan la religión católica en unos tiempos especialmente difíciles.
A partir de ese momento se pone en marcha un ritual que culminará con la bendición urbi et orbi que impartirá el nuevo Papa al mundo entero.
Inmediatamente después de producirse la elección canónica, el último de los cardenales diáconos, el estadounidense James Harvey, llama a la capilla Sixtina al Secretario del Colegio Cardenalicio, al Maestro de Celebraciones Litúrgicas y a dos ceremonieros.
El encargado de preguntar al elegido si acepta ser papa es el cardenal italiano Giovanni Battista Re.
El cardenal Re en nombre de todos los electores pide el consenso del elegido con la siguiente frase: “Acceptasne electionem de te canonice factam in summum pontificem?” (¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?).
Una vez dada la respuesta afirmativa, cuestiona: “¿Quo nomine vis vocari?” (“¿Con que nombre quieres ser llamado?”). El Sumo Pontífice responde: “Vocabor …” (Me llamaré…)
Tras aceptar , el cardenal elegido pasará a la pequeña habitación existente a la izquierda del altar mayor de la Sixtina, bajo el “Juicio Final” de Miguel Ángel.
En esa sacristía, conocida como la “Sala de las lágrimas”, por aquellas que han derramado los papas electos a lo largo de la historia, meditará en solitario y se vestirá una de las tres sotanas blancas que encontrará preparadas
Ya vestido de blanco, el nuevo pontífice regresará a la Sixtina, donde será recibido por los cardenales.
Después el primer cardenal de los diáconos (el Protodiácono), en esta ocasión el francés Jean-Louis Tauran, se asomará a la logia de las bendiciones de la basílica de San Pedro y anunciará al pueblo la elección del nuevo Pontífice: “”Annuntio vobis gaudium magnum; habemus papam: Eminentíssimun ac Reverendíssimum Dóminum, Dóminum …… Sanctae romanae ecclesiae cardinalem … Qui sibi nomen imposuit…” (“Les anuncio una gran alegría, tenemos Papa el eminentísimo y reverendísimo señor …el nombre Cardenal de la Santa Iglesia Romana, que ha tomado como nombre …”).
Con información de Globovisión.