Dulce Ramos · 20 de marzo de 2012
Milenio destaca que un “mundo feliz” de drogas virtuales pero efectivas empieza a abrirse paso en las sociedades tecnológicas. Las drogas auditivas están ya en la red y hay que prepararse para sus consecuencias, bondades y perjuicios.
Los sonidos binaurales son ondas de dos frecuencias diferentes que llegan por separado a cada oído, y que al mezclarse en un tercer sonido dentro del cerebro envían señales capaces de producir relajación, sueño, felicidad, excitación, eliminación del dolor, estados alterados de conciencia y otros “beneficios” para la salud física o psíquica. Según sus creadores, además de ser legales, son seguros, no causan adicción y pueden ser utilizados sin restricciones. Instrumentos sonoros perfectos para ésta época light, ya que producen los mismos efectos que cualquier droga clandestina pero sin sus consecuencias.
El científico alemán Heinrich Wilhelm Dove descubrió los sonidos binaurales en 1839. La comunidad científica corroboró que las frecuencias auditivas están asociadas a los estados de la mente, que hoy en día pueden ser verificados a través de la lectura de encefalogramas, y se equiparan a la sensación que provocan la meditación o los mantras.
Leer la nota completa en Milenio.