Nayeli Roldán (@nayaroldan) · 4 de marzo de 2016
[contextly_sidebar id=”XbaNKnD0YHcuwjLPNiHKNfV5tDYap1W3″]En México, la mitad de los estudiantes de bachillerato tienen un desempeño insuficiente en matemáticas en la prueba Enlace, pero cientos de jóvenes que participan en competencias nacionales e internacionales demuestran que resolver problemas matemáticos es menos complicado de lo que parece. Las deficiencias están en el sistema educativo, no en sus alumnos.
Un ejemplo: los estudiantes mexicanos que concursaron en la Octava Olimpiada “Romanian Masters of Mathematics” ganaron una medalla de plata, tres de bronce, una mención honorífica y se ubicaron en la décima posición del ranking entre 20 países.
Esta es la segunda vez que México participa en la competencia, toda vez que sólo clasifican los 20 países que hayan obtenido los mejores resultados en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, que incluye a 100 naciones.
Los ganadores son los estudiantes de bachillerato William Beuchot (Nuevo León), Ariel García (Jalisco), Antonio López (Chihuahua), Olga Medrano (Jalisco), José Tuirán (Hidalgo) y Alfredo Pineda (Estado de México), quienes entrenaron problemas de álgebra, combinatoria, teoría de números y geometría durante un año.
Los concursantes presentaron dos pruebas, cada una con 3 problemas que debían resolver en cuatro horas y media sin ayuda de calculadora o computadora; sólo ocuparon un lápiz y “creatividad”. Cada problema fue calificado del 0 al 7, lo que sumaba 42 puntos.
Ariel consiguió 22 puntos y ganó la medalla de plata, mientras que las preseas de bronce fueron para Olga, que obtuvo 14 puntos y Kevin y Antonio, con 13 puntos cada uno. En tanto, Alfredo obtuvo una mención honorífica por haber resuelto completamente un problema. Entre todos los participantes, el mayor puntaje fue de 29, obtenido por un norteamericano.
Alfredo, de 17 años, ha participado en diferentes competencias desde que estaba en primaria y ésta es su primera Olimpiada internacional. Estudia la preparatoria en línea de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero el nivel en matemáticas que ha alcanzado se lo debe a los entrenamientos adicionales.
Rogelio Valdez, doctor en matemáticas y presidente de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, reconoce que la pedagogía del sistema educativo mexicano es deficiente. “El sistema educativo en primaria y secundaria hace que el estudiante le huya porque no enseñan bien y eso causa problema después”.
Existe talento entre los jóvenes, pero es necesario incentivarlos para que desarrollen su potencial, insiste. En los últimos 10 años, los estudiantes han logrado destacar en las competencias internacionales y pueden competir con naciones cuyos sistemas educativos son mejores que el mexicano, asegura.
Olga Medrano, de 17 años, fue la única mujer en el equipo mexicano que participó en la Olimpiada en Rumania. Desde los nueve años ha competido en concursos nacionales e internacionales y el próximo año estudiará matemáticas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Fue aceptada en la universidad gracias a sus resultados en las pruebas estandarizadas de matemáticas, inglés y a su historial de competencias. Desde niña encontró el gusto por las matemáticas y aunque “hay un punto donde los problemas sí son difíciles, ese es el reto”, dice.
Aunque prevalece la idea de que las matemáticas son difíciles, no es así cuando en realidad te interesa. La habilidad se puede desarrollar y aplica no sólo para la cuestión académica, sino también en los deportes, en el arte, “sí se puede”, dice la estudiante.
Rogelio Valdez, presidente de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, también participó en las competencias nacionales en 1990, cuando estudiaba el bachillerato. Después de estudiar la maestría y doctorado en universidades de Estados Unidos, regresó a trabajar a México en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en 2005.
Desde entonces se dedicó a entrenar a jóvenes que participan en las competencias y recién fue elegido presidente de la Olimpiada Mexicana, una organización que depende de la Sociedad Matemática Mexicana y que se encarga de llevar a los estudiantes mexicanos a los concursos internacionales.
En los 10 años que lleva como entrenador ha visto decenas de historias de éxito. Jóvenes que consiguen becas en las mejores universidades después de participar en las olimpiadas y cientos de estudiantes con talento para las matemáticas.
El reto, dice, es que los jóvenes puedan tener incentivos en sus propias escuelas para entender las matemáticas como una herramienta y no como una tortura académica. Por eso estos concursos funcionan tan bien. Cada año, cada entidad del país organiza competencias para seleccionar a 6 alumnos que los representarán en la Olimpiada Nacional.
De ellos sólo se escogen a los mejores 20 para integrarlos a un equipo de entrenamiento que se reúne durante 10 días, cada seis semanas. De ahí salen los seis integrantes de la delegación mexicana que compite en pruebas internacionales.
Sin embargo, no basta con tener buenos entrenadores, sino que se requiere de financiamiento. Cada año, la Olimpiada mexicana tiene que conseguir recursos de diferentes vías. El Conacyt aporta la mayor parte, pero también recurren a la SEP, la UNAM y los gobiernos locales, porque no hay presupuesto etiquetado para ellos.