Dulce Ramos · 29 de noviembre de 2010

La primera reacción de la titular del Departamento de Estado, Hillary Clinton, después de la filtración masiva de documentos realizada por WikiLeaks y que prueban el espionaje de Estados Unidos en el mundo, fue la afirmación de que “estas revelaciones no son un ataque a la política exterior de Estados Unidos. Son un ataque contra la comunidad internacional”.
El contenido de los cables, a decir de Clinton, pone en riesgo a “personas reales”, personas que han dedicado su vida a proteger a los demás”. Según la secretaria de Estado, “no hay nada de grandioso en sabotear las relaciones pacíficas entre las naciones”.
Clinton salió en defensa de los diplomáticos de EU criticados por sus comentarios sobre políticos y gobernantes de todo el mundo: “Los diplomáticos estadounidenses hacen el trabajo que se espera que hagan”, que no sólo benefician a EU sino a millones de personas en todo el mundo”.
Al tiempo que Clinton salía ante los medios de comunicación, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmó que el presidente Barack Obama está “cuando menos disgustado” y calificó la filtración como “un crimen grave”.