La tienda Coppel era una trampa

Redacción Animal Político · 25 de noviembre de 2010

La tienda Coppel era una trampa
Tienda Coppel, Culiacán, Sinaloa. Foto: Tomada de bomberosdecajeme.blogspot.com

La tienda Coppel que se incendió en Culiacán, Sinaloa, el 9 de noviembre pasado era una auténtica trampa.

Y peor, no era la única: Dos sucursales más de esta cadena están en las mismas condiciones y las autoridades locales, que son las responsables de vigilar este tema, no hicieron algo para corregirlo.

De acuerdo al dictamen de la Secretaría del Trabajo, la sucursal de Coppel en la que murieron seis trabajadoras no cumplía los requisitos legales básicos en temas como salidas de emergencia, programas de prevención, capacitación a los empleados, entre otros.

Además, en el dictamen se cierra el debate sobre quién tenía las llaves de las únicas salidas por las que podrían haber escapado las trabajadoras: “A pregunta expresa, reconocieron que solamente ellos tenían la llave del establecimiento”, dice el documento.

La dependencia también pidió a trabajadores que explicaran cómo se abren las puertas. “En cuanto a la funcionalidad de las salidas existentes, se observó que una trabajadora simplemente no pudo levantar la cortina metálica.  Dos sí pudieron hacerlo, pero desconocían cuántas cerraduras tenía la cortina”, dice.

Hay recomendaciones tan básicas como pedirle a las sucursales que cuenten con escaleras de emergencia.

La Secretaría del Trabajo concluye que darán vista al Ministerio Público para que continúe sus investigaciones y proceda en la parte legal. En ese tema, por cierto, se toparán con el despacho de Fernando Gómez Mont, exsecretario de Gobernación, que está contratado como defensor de las tiendas Coppel, tal como informó Animal Político.

La información que proporciona la Secretaría del Trabajo explica que hubo una “inspección, que consistió en una revisión física por el interior de la sucursal siniestrada y un análisis documental de las constancias disponibles sobre el cumplimiento de la normatividad en materia de seguridad en dicho centro de trabajo”.

También “se practicaron inspecciones extraordinarias de Condiciones Generales de Seguridad e Higiene en dos sucursales de la misma cadena, ubicadas en la misma ciudad de Culiacán (Ángel Flores y Obregón), las cuales consistieron en sendas revisiones física y documental, simulacros de evacuación e interrogatorios a los empleados, así como inspecciones en horario nocturno”.

Se concluye que:

– Ninguna de las sucursales visitadas cuenta con el estudio para la determinación del grado de riesgo de incendio.

– Ninguna de las sucursales visitadas cuenta con programa específico de seguridad para la prevención y combate de incendios.

– Las salidas de emergencia, tanto de la sucursal siniestrada como de las dos sucursales visitadas, no cumplen con los requisitos establecidos en la norma oficial mexicana.

– Existen deficiencias importantes en la capacitación del personal en aspectos tan relevantes como prevención y combate de incendios, brigadas de rescate y procedimientos de evacuación.

– Algunas trabajadoras manifestaron (sin que ello conste) que, en el caso de los inventarios nocturnos, el gerente no permanecía con ellas; que es el único que tiene la llave y que, inclusive, si concluían el inventario anticipadamente, dormían en la sucursal hasta que les abrieran las puertas por la mañana.

– Algunos gerentes, a pregunta expresa, reconocieron que solamente ellos tenían la llave del establecimiento.

– En cuanto a la funcionalidad de las salidas existentes, se observó que una trabajadora simplemente no pudo levantar la cortina metálica.  Dos sí pudieron hacerlo pero desconocían cuántas cerraduras tenía la cortina.

Se dictaron un total de 48 medidas técnicas, de las cuales 13 corresponden a la sucursal Ángel Flores; seis a la sucursal Obregón, mientras que 28 son de carácter genérico y se hacen extensivas a todas las sucursales en el país, informa la dependencia, que destaca la urgencia de acondicionar todas las puertas y salidas normales de las rutas de evacuación y las salidas de emergencia “de tal modo que deban abrirse en el sentido de las salidas, y contar con un mecanismo que las cierre y otro que permita abrirlas desde dentro mediante una operación simple de empuje; deberán estar libres de obstáculos, candados, picaportes o cerraduras con seguros puestos durante las horas laborales, sea cual sea el turno de trabajo”.

Otra medida es que, con base en el estudio para la determinación del grado de riesgo de incendio y, considerando las disposiciones de los reglamentos locales, los establecimientos a nivel nacional deberán contar “con escaleras de emergencia que permitan la pronta evacuación del personal”.