La semana cultural: teatro, cine, música y libros

Braulio Peralta · 12 de abril de 2013

La semana cultural: teatro, cine, música y libros

Cine

Felipe Cazals: El retorno de un clásico del cine

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¿Quién no vio sus películas Canoa, Las poquianchis o El apando? ¿Quién no sabe que Felipe Cazals es el cineasta que pone el ojo de su cámara en el pasado o el presente, con historias reales, sin más ficción que el arte de contar? ¿Por qué al director de Chicogrande —el filme donde se puede morir de pie antes que de vergüenza— insiste en la historia de México, su independencia, su revolución, con su gente de carne y hueso? Quizá para decirnos que sin el conocimiento de la historia no hay presente posible. Que para ser modernos o posmodernos hay que conocer el atrás, de lo contrario estaremos condenados a repetir los errores de siempre.

Cazals habla en su cine de traiciones, patriotismo, identidad, corrupción. Líderes de una nación que terminan acribillados. La nación pierde sus ideales y queda en el vacío. Nadie cree en el concepto de patria, salvo cuando vive del erario nacional. Su cine está cargado de pensamiento y emociones. Soy admirador de su cine desde su filme de 1971, El jardín de Tía Isabel, sobre la conquista de México. Cazals es sin duda, junto con Jorge Fons y Jaime Humberto Hermosillo, los mejores directores de cine en nuestro país, injustamente marginados. Sin embargo, ha sabido sobreponerse al desdén oficial y levantar sus proyectos fílmicos por encima de las instancias culturales del país. Salvo honrosas excepciones, la crítica de cine ha sido injusta con ellos.

Es el caso de su última película, Ciudadano Buelna, una vuelta de tuerca a la revolución mexicana oficial. Influenciado por el antiporfirismo del periodista José Ferrel, el joven de menos de 20 años, Rafael Buelna, deja sus estudios de Derecho e ingresa a la revolución mexicana para apoyar los ideales de Francisco I. Madero. Un desconocido para el grueso de los mexicanos, a Buelna debemos ni más ni menos que allanar los obstáculos para facilitar la entrada a la capital de la nación, del ejército constitucionalista. El mismo que perdonó la vida a Álvaro Obregón y a Lázaro Cárdenas. Murió a los 33 años de edad, acribillado por las rencillas de la sangrienta revolución mexicana. Hoy, Rafael Buelna es apenas el nombre de un pueblo perdido de Durango.

Cazals rescata a este personaje que hizo el México que hoy conocemos. El “Grano de Oro”, llamaban a este rubio de ojos claros, de buena familia, el antípoda de Emiliano Zapata. Como el poema de Enrique Pérez Arce: “La libertad amó, y murió por ella”. Un hombre que con su instinto ganó todas las estrategias de guerra. Cazals rescata a este héroe de la revolución en un filme limpio, preciso, con la crónica puntual de la historia en mano.

No ver esta película—ahora en cartelera—, es despreciar el buen cine mexicano que tiene el país en directores como Felipe Cazals.

Libros

La primera novela gráfica sobre Pancho Villa

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Sin la toma de Zacatecas, en 1914, los revolucionarios jamás hubieran llegado a la ciudad de México. Como bien dice el corrido: “Era el 23 de junio/habló con los más presentes/fue tomado Zacatecas/ por las tropas insurgentes/”.  Trenes, soldados, fusiles y cañones, civiles y militares muertos en el campo de batalla son los protagonistas de esta épica histórica donde sucumbe el régimen del “chacal”  Victoriano Huerta para dar paso a Venustiano Carranza. Batalla donde Felipe Ángeles es el antagonista, ahí, donde Villa es el cerebro de una patria que clama justicia.

Pancho Villa en Zacatecas es una novela gráfica que se lee de un tirón. Es un libro que nació para quedarse. Escrita por Paco Ignacio Taibo II e ilustrada magistralmente por Eko, esta obra es la primera en México que logra captar a profundidad el concepto toral de novela gráfica: donde el texto no necesariamente es el mensaje, donde el dibujo es fundamental para la película completa de una leyenda que acrecienta el mito del general que condujo a la División del Norte. Un guión espléndido para cine mudo. Una lección de historia en imágenes donde el arte destaca de manera espectacular y en la que Taibo II demuestra su inteligencia al permitir que la gráfica lo explique mejor que mil palabras. Eko se empapa del expresionismo alemán para su obra, pero igualmente de Posada, de Goya, del muralismo mexicano. Eko alcanza con este libro su madurez creativa y lo convierte en el mejor dibujante de nuestro tiempo.

Solo un reclamo: hubiera sido sano, en aras de los estudiantes de historia, respetar las fechas del acontecimiento, porque la ficción, basada en la historia, exige los datos precisos. En su “Nota Final” debieron haber acotado el año de 1914, donde sí asumen que el periodista John Reed no estuvo en Zacatecas, aunque aparezca. Con todo: un libro extraordinario por la línea de Eko. Publicado por Sexto Piso, Pancho Villa en Zacatecas  ya es un imprescindible de la cultura popular.

Teatro

El viaje y las máscaras de Tina

Tomado de Teatro Helénico.
Tomado de Teatro Helénico.

Una niña, Tina, nos recuerda el origen y el final de una vida. Una familia rural nos demuestra que el mundo tiene necesariamente que respetar su cultura, a fin de impedir su extinción. Pocas obras de teatro para niños y adolescentes incluye a los adultos en sus propuestas. Lo que hace que los mayores lleven a sus amigos o parientes a ver una obra que, de entrada, les aburrirá.

No es el caso de El viaje de Tina, pieza de Berta Hiriart en versión y dirección de Alicia Martínez Álvarez con una solvencia poco común en el teatro infantil. Lleva meses de temporada en diversas partes de la República Mexicana y ahora aterriza para los espectadores en el Teatro Helénico, todos los domingos, hasta el 14 de abril. Nos representó mundialmente en el Festival de Teatro de Colombia y fue nominada Mejor Obra Infantil 2012 por  la Agrupación de Periodistas Teatrales. Y en octubre-noviembre de este año se representará en Quintana Roo. Pocas obras infantiles logran tal permanencia en el panorama teatral.

Tomado de Teatro Helénico.
Tomado de Teatro Helénico.

Del microuniverso de un pueblo perdido de México, al concepto universal sobre la idea de la muerte y la magia, El viaje de Tina nos transporta a los usos y costumbres del habla común de los migrantes que, por razones económicas cambian de un país a otro pero se llevan su cultura popular: la música, la danza y sus días de muertos.

De verdad, si se queda sin verla, quedará cojo al no constatar que la vida no es más que un retorno indeclinable a la infancia. De paso, aprenderemos a usar la máscara con la que todos los días salimos a la calle. Reflejarse en el buen teatro es un aliento de vida, para seguir caminando.

Horario: DOMINGOS, 13:00 hrs.
Duración: 70 min.
Costo: $100

Música

40 años de las baladas de Juan Gabriel

Foto: Cuartoscuro.
Foto: Cuartoscuro.

Gordo, viejo y con ilusiones, el compositor Juan Gabriel sigue vivo en sus canciones. Por los pueblos de América Latina escuchamos su “Amor eterno”, sea en Villa del Mar, en Chile, o en la España aun provinciana de Rocío Dúrcal, su mejor intérprete junto a Lucha Villa. Festeja 40 años de compositor —“No tengo dinero”, su primer éxito apareció en 1971—, por todo lo alto. Está a punto de dar a conocer su nuevo disco con piezas inéditas y reciclables con intérpretes absolutamente jóvenes, como la voz fresca y vital de Carla Morrison.

Mientras estrena, ya salió en Sony Music el especial de tres cds y un dvd con “todos sus éxitos” y “sus grandes intérpretes”. ¿Por qué Luis Miguel y Vicente Fernández no han grabado ninguna de sus composiciones? Baladas, rancheras, pop y boleros componen los géneros que aborda musicalmente el divo de Juárez. Jaguares, Kalimba, Alejandro Fernández y un largo etcétera de clásicos populares componen este homenaje a Juan Gabriel.

Escribió Carlos Monsiváis en Escenas de pudor y liviandad que “nada le ha sido fácil, salvo el éxito”. Las líneas de sus composiciones tocan al grosor del público. Sentimientos y situaciones con las que el ser humano se identifica. El hombre que dice no leer, escribe canciones y gana el aislamiento del triunfador. Y ante el oprobio por su preferencia sexual, se agiganta con la frase: “lo que se ve, no se pregunta…”

El único cantante al que hasta los más machos lo respetan y le piden en palenque que baile y muestre las nalgas al respetable, entre la risa y los nervios. Juan Gabriel ya entró al Olimpo de los grandes compositores de México. El disco que reconoce la trayectoria ya lleva varios cientos de miles de copias en ventas. Y lo que siga.

Advertencia: No queremos una guía facilona de lo que se ofrece como recomendación sin compromiso. Está escrita de lo que vimos, leímos o escuchamos, con criterio. Pretende un diálogo con los lectores. Se agradecen desacuerdos, vía Twitter o Facebook, o imprecaciones al correo electrónico: [email protected]