Gabriella Morales-Casas · 21 de enero de 2012

La Cineteca Nacional no solo está en remodelación, sino que será descentralizada a nivel nacional para llevar su oferta cinematográfica al resto del país, en un plan de infraestructura de su actual directora, Paula Astorga, está decidida a hacer aun en tiempos electorales.
Astorga Riestra, quien habló en exclusiva para Animal Político, fue nombrada directora de la Cineteca Nacional en junio del 2010 a la llegada de Consuelo Sáizar como Presidenta de Conacultua, es cineasta egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica y fundadora del desaparecido Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (Ficco).
Apenas un año después de su nombramiento, anunció, junto a Sáizar, la intervención del la Cineteca para convertirla en la Cineteca Nacional del Siglo XXI, y designaron como responsable al arquitecto Michel Rojkind, “se tenía que remodelar ya, era una necesidad desde antes que yo llegara”, dijo Astorga en esta conversación.
Pero la idea de modernización no se quedó en eso; la ampliación de espacios para proyectar cine independiente y de autor latinoamericano, europeo y asiático, así como documental, incluía también abrir otras Cinetecas en el país.
Comenzó por Tijuana, donde se inauguró en diciembre pasado la Cineteca local, y continuará en Oaxaca, “me parece un punto fundamental para el cine”, después, en Hermosillo y Saltillo, donde ya hay pláticas formales para definir el espacio.
“El proyecto está en una etapa verde, pero va a avanzando con buenos pasos; quiero hacerlo”, dice Astorga, que también es clara en afirmar que estos planes de infraestructura “deben trascender sexenios”.

La apuesta es complicada si se toma en cuenta que, simplemente la obra de la Cineteca Nacional, se realiza en año electoral con los cambios que eso conlleva, y terminará cuando haya un nuevo presidente en México, “pero a la hora de generar infraestructura con una visión más allá de lo programático, hay razón para darle continuidad a estos proyectos”.
Su intención es comenzar por las ciudades del norte del país, “que están sufriendo una coyontura social muy difícil”, se dice convencida de que la experiencia cultural puede ser muy enriquecedora para la población en estos momentos.
En su plan no considera a Monterrey, Guadalajara, Zacatecas o Durango porque son ciudades “con foros interesantes”, como el Cineforo de Guadalajara, que tienen más afluencia para ver cine alternativo que otras ciudades del norte.
Al final, la iniciativa total es llevar la Cineteca a todas las personas posibles, “porque como institución estamos conscientes que las pantallas comerciales han saturado las salas convencionales”.
Ahora, que la Ciudad de México no queda fuera de esta ecuación, ya que la demanda de pantallas, inclusive en la propia Cineteca es muy alta; en época de Muestra Internacional el espacio resulta insuficiente para las 70 mil personas que acuden en un mes, “y pensando en eso, hemos explorado ya otros puntos de la ciudad”.
Astorga adelanta que algunas de las sedes alternas, que se habilitaron para apoyar a la Cineteca Nacional durante su cierre por remodelación, podrían quedarse de manera permanente, “por la buena respuesta que han tenido entre los usuarios que no pueden venir regularmente hasta acá –Churubusco y Avenida Cuauhtémoc”.
Entre los interesados está el Auditorio García Robles del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, y la Sala Molière del IFAL, en Río Nazas, “hemos tenido ya conversaciones con ellos”.
Nada más la Cineteca del Siglo XXI tendrá una adición de cuatro salas nuevas, “tanto para los exhibidores de este tipo de cine, que están en la quiebra, como para los cinéfilos que piden más pantallas”; una de estas salas contará con tecnología 3D, y habrá un cine al aire libre que proyectará clásicos mundiales con sonido.
Estas salas adicionales estarán dentro de un nuevo edificio o módulo rodeado por un parque; detrás, se ubicará el foro para el cine abierto. Dicha estructura se unirá a través de un gran techo con la Cineteca actual, instalada en 1974, e inaugurada por el entonces Presidente Luis Echeverría.
En cuanto a la Cineteca del Siglo XXI, la construcción comenzó en diciembre del 2011 con el cierre del estacionamiento –este se reubicará a la entrada, en cinco niveles-, y desde el 16 de enero está cerrada al público en su totalidad.
Las funciones se reanudarán de manera paulatina a medida que avance la obra, aproximadamente a fines de agosto, “y se mantendrá la política de precios”, asegura Astorga.
El monto aprobado para ello fue de 378 millones 94 mil setecientos 85 pesos, y trabajarán con tres constructoras por licitación –la primera la ganó Grupo Cicsa-; la obra está programada para entregarse en noviembre del 2012.
Tanto esta obra como el plan de expansión de la Cineteca por el país, requieren de la conjugación de diversos factores como suficiencia presupuestal, buenos proyectos, “y apoyos importantes y bien gestionados”, y para Astorga, es un buen momento para crear proyectos, a los que considera la mejor forma de “recuperar y revalorar” lo que llama “nuestra vocación cultural”.
El tiempo dirá la iniciativa de Paula Astorga trascenderá los sexenios, como la funcionaria espera.
La información sobre las sedes alternas y la cartelera, así como los avances de la obra, estarán disponibles en la página http://sigloxxi.cinetecanacional.net/.
Aquí una entrevista con los encargados del proyecto Cineteca Nacional Siglo XXI, Rojkind Arquitectos: