La mitad de las mujeres, anorgásmicas: Imesex

Dulce Ramos · 27 de mayo de 2011

La mitad de las mujeres, anorgásmicas: Imesex
Expo sexo 2011. Foto: Cuartoscuro.

La Jornada publica hoy que de acuerdo con una investigación del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex) en la que se entrevistó a alrededor de mil mujeres la mitad de las encuestadas dijo que nunca o rara vez alcanza un orgasmo en sus encuentros sexuales, informa Juan Luis Álvarez-Gayou, terapeuta fundador de esa institución. El estudio se realizó en el Distrito Federal, Morelos, Oaxaca, Guanajuato, Guerreo, Yucatán, Chiapas y Aguascalientes.

El orgasmo, esa liberación energética que dura sólo unos segundos, es mucho más que una sensación corporal y puede abordarse desde las aristas biológica, sicológica y social, según especialistas entrevistados por este diario. La anorgasmia –antes conocida como frigidez, término en desuso por los expertos, quienes lo consideran un concepto vago, cuando no peyorativo– es la incapacidad de llegar al clímax en una relación sexual.

Desde el punto de vista biológico, cambios endócrinos del cuerpo pueden hacer que disminuya el nivel de andrógenos y con ello el deseo sexual, explica Matilde Matuk, miembro de la Sociedad Sicoanalítica de México. Otros factores biológicos que intervienen en el funcionamiento de la respuesta sexual pueden ser las infecciones vaginales, la menopausia o el efecto de algún medicamento.

No obstante, no hay un solo caso registrado de anorgasmia primaria, ni siquiera en mujeres que han sufrido mutilación genital (cliterodectomía), asegura Noemí Ehrenfeld, investigadora adscrita al departamento de Biología de la Reproducción de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). La falta de placer sexual también puede ser ocasionada por factores sicológicos, sobre todo en aquellas personas que sufrieron un abuso sexual.

Por ejemplo, cuando la persona tiene miedo de enfrentar la sexualidad por alguna experiencia anterior o por ideas equivocadas en torno al acto sexual, lo que ocasiona tensar involuntariamente los músculos de la vagina y que el coito sea doloroso. En ocasiones, ni siquiera se permite la penetración, mucho menos el orgasmo, expone Yolanda Falcón, sicoterapeuta corporal.

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