Dulce Ramos (@WikiRamos) · 11 de mayo de 2011
Las imágenes en las que aparece una familia jugando a los ejecutados demuestran la influencia de la realidad del país sobre la sociedad mexicana, señalaron dos especialistas consultadas por Animal Político.
Sobre las imágenes, la mirada de los expertos se centra en los padres. “¿Qué hizo que esta familia incorporara la violencia como parte de un ‘juego’?”, cuestiona la psicóloga Adriana Segovia, miembro de la Clínica de Violencia Familiar del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia.
En su trabajo, la especialista ha visto que la violencia nunca es privativa del ámbito familiar, sino que está ligada a premisas autoritarias, de sometimiento y de dominación; además, dice, se “retroalimenta en los hechos con la violencia social, laboral o escolar”. Hacer visibles conductas agresivas y distinguir que lastiman física y emocionalmente es parte del trabajo de esta terapeuta.
“Es claro que los padres de esta familia no tienen conciencia del daño que están haciendo a sus hijos con esos juegos”, enfatiza.
En sentido similar, la psicoterapeuta Valera Villa, especialista del hospital Médica Sur, muestra su preocupación por que un par de adultos se presten a jugar a los ‘ejecutados’. “No hay manera de calificarlo mas que de incapacidad parental”, afirma.
Cuando unos padres observa juegos violentos en el día a día de sus hijos, la psicóloga recomienda hablar de la gravedad del tema con los pequeños. Si bien, niños de todas las generaciones han jugado a la guerra, sobre todo en edades en que no entienden que la muerte es irreversible, la nueva realidad que vive el país obliga a las familias a sostener “nuevas conversaciones”.