“¿Quién dice que todo está perdido?": familia de Ramírez Michaca pide a Delfina Gómez interceder

Andro Aguilar · 22 de febrero de 2025

“¿Quién dice que todo está perdido?": familia de Ramírez Michaca pide a Delfina Gómez interceder

La familia Ramírez Estrada, que busca el indulto de Juan Carlos Ramírez Michaca por parte de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, logró ser recibida por el consejero jurídico del Estado de México tras una jornada de protesta por los 20 años del encarcelamiento del padre de familia.

La madrugada del 20 de febrero de 2005, Juan Carlos Ramírez Michaca fue sacado de su domicilio con violencia por policías ministeriales e inculpado de tres homicidios. A lo largo de estas dos décadas, la familia y abogadas han comprobado que el hombre fue torturado, que no accionó un arma de fuego la noche de los hechos y que nunca se declaró culpable. Sin embargo, fue sentenciado a 70 años de prisión por un juez al que nunca le vio el rostro. 

Protestas familia Juan CArlos
Foto: Andro Aguilar


Con esa documentación, su defensa también ha impulsado una amnistía por parte del Congreso del Estado de México y el Poder Judicial. Pero no ha tenido respuesta.

La situación empeoró hace cuatro años, cuando Ramírez Michaca fue trasladado a un penal de máxima seguridad en Miahuatlán, Oaxaca, como parte de un proceso que su esposa y abogadas describen como lleno de irregularidades. Por ello, la prioridad para amigos y familiares es su regreso a un centro del Estado de México, donde vive la familia, y que está a no más de 600 kilómetros de distancia. 

En la jornada de protesta del pasado jueves por la libertad de Juan Carlos, participaron su esposa Alejandra Estrada, sus dos hijos Tadeo y Carlos, sus padres, así como sus familiares y amigos.

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Tras cinco horas, la familia logró que sea el gobierno de Delfina Gómez quien incida en la anuencia de cupo para que un centro penitenciario mexiquense conceda un espacio que reciba a Ramírez Michaca y permita su traslado desde el penal de Oaxaca. Acordaron revisar los avances en una mesa de diálogo programada para el 4 de marzo.

La familia, sin embargo, no se confía:

“Lo único que les pido es que no bajemos la guardia, que sigamos compartiendo y luchando sin confiarnos en la política mexicana que aún no nos termina de dar confianza. Veamos qué ocurre. Les pido que nos mantengamos en la lucha”, dijo Alejandra Estrada a la salida del encuentro con las autoridades.

Insistencia

El encuentro con el consejero jurídico del Estado de México no fue concedido de inmediato y la jornada de protesta del pasado jueves ejemplificó lo que han sido dos décadas de lucha con tesón por parte de la familia, que logró ser recibida tras insistir.

Inicialmente, al encuentro con los manifestantes, salió personal de concertación política del gobierno estatal. Después se presentó el secretario técnico de la Defensoría Pública. Pero la familia insistió: “De aquí no nos movemos”. Luego se presentó el secretario particular del consejero jurídico y cuando parecía que esa podría ser una opción, la familia rechazó la oferta: “Aquí nos quedamos. Si ya esperamos 20 años”.

Los funcionarios estatales volvieron por tercera vez con una nueva oferta para informarles que el consejero jurídico les esperaría en su oficina. Así, la familia pudo entregar una carpeta que documenta las irregularidades del caso y el cúmulo de elementos relacionados con la tortura.

Luego de empujar para conseguir el traslado de Juan Carlos Ramírez a un penal del Estado de México, la familia buscará conseguir el indulto por parte de la gobernadora Delfina Gómez, con base en las pruebas que han recabado sobre el caso.

Dos décadas de activismo en familia

La protesta realizada frente al Palacio de Gobierno del Estado de México se trató de una jornada artística. La bailarina Argelia Guerrero danzó mientras de fondo se escuchaba ¿Quién dice que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón.

El colectivo Xochipilli realizó un performance con el que revivió la tortura policiaca de la que fue víctima Ramírez Michaca. Y entre otras actividades, Tadeo, el hijo mayor de Juan Carlos, interpretó la canción que le compuso a su padre con la intención de sensibilizar a las autoridades: 

“Mi padre me hace falta en momentos de mi vida / Quién reparará mi alma que se encuentra adolorida / Justicia para mi padre es lo único que pido / que no pierda allá su vida y que venga aquí conmigo”.

A lo largo de dos décadas, en la lucha por la libertad de Juan Carlos Ramírez Michaca, se han ido sumando todos los miembros de su familia, incluidos sus hijos, tanto Tadeo, de 14 años, como Carlos, de 12, quienes nunca han visto a su padre fuera de una prisión.

Los chicos colaboran con pequeños detalles como mover la planta de luz y acomodar las pancartas durante las jornadas de protesta, hasta componer un corrido y cantarlo con acordeón para narrar la historia que les envuelve.

“Son niños jóvenes ahora que están involucrados en esta lucha, que han sabido desde un comienzo nuestra historia. Saben que han sido deseados, esperados; pero que estas son las circunstancias de vida. Se les ha procurado dar el mayor amor bajo esta situación”, explicaba Alejandra Estrada en el arranque de las jornadas para intensificar la demanda de libertad por las dos décadas de encarcelamiento.

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Cómic sobre la historia de Juan Carlos Ramírez Michaca. Foto: Andro Aguilar


Alejandra teme que se desgaste el vínculo de sus hijos con su papá. Dice que si bien puede haber amor, es fundamental la comunicación. Cuando Juan Carlos estaba recluido en alguno de los centros del Estado de México, podía hablar por teléfono con sus hijos y hacer la tarea con ellos, incluso les contaba un cuento por las noches antes de dormir.

El traslado de Juan Carlos al Centro de Reclusión Federal 16 en Miahuatlán, Oaxaca, también les ha afectado de mayor forma en la economía, ya que anteriormente el padre de familia podía ayudar a generar ingresos con trabajo en prisión. 

En la actualidad, Alejandra Estrada vende café, leche en polvo y endulzantes a granel para ganar dinero. A veces cocina postres y vende raspados en los festivales escolares. También recibe apoyo de sus suegros. 

Alejandra y Juan Carlos se hicieron novios cuando él tenía 15 años y ella 13. Veinticinco años después, él con 40 y ella con 37, luchan por continuar juntos y lograr la libertad en compañía de sus hijos.