“Tenía que seguir con mi vida”: jóvenes buscan a sus familiares desaparecidos en CDMX y Edomex

Tamara Mares · 30 de agosto de 2025

“Tenía que seguir con mi vida”: jóvenes buscan a sus familiares desaparecidos en CDMX y Edomex

El 2 de marzo de 2020, un grupo de individuos entró a la casa de Pedro López en el municipio de Texcoco, Estado de México, y lo privó de su libertad. Ese día, su hija, Helem López, de 20 años de edad, se convirtió en una joven buscadora.

Además de los cientos de madres que buscan día con día a sus hijos e hijas en la Ciudad de México y zona metropolitana del Estado de México, también jóvenes –e incluso infancias– se han sumado a las búsquedas de personas desaparecidas para hallar a sus tíos, primos, hermanos o padres.

“Recuerdo que en esos momentos, me decían ‘Estás muy joven’, ‘Eres una niña, ¿cómo es que tú estés viviendo todo esto?’, pero yo la verdad no estaba consciente de la edad, sino más bien de lo que estaba viviendo y las responsabilidades que había adquirido de la noche a la mañana”, dice en entrevista.

“Tenía que seguir con mi vida”: jóvenes buscan a sus familiares desaparecidos en CDMX y Edomex, a la par que estudian o trabajan
Foto: Cuartoscuro Archivo.

En ese momento, Helem estudiaba la carrera de Derecho en la universidad y dependía económicamente de su padre, por lo que cuando desapareció ella tuvo que hacerse cargo de sus gastos y encontrar apoyo en sus compañeros del despacho jurídico en el que laboraba. Los abogados, además de acompañarla, le impulsaron a continuar con sus estudios a la par que hacía labores de búsqueda para localizar a su papá. 

“Me hicieron consciente en ese momento de que tenía que seguir con mi vida. No podía abandonar los estudios, aunque lo pensé, pero me dijeron que no podía abandonarlos, que tenía que seguir y buscar a mi papá al mismo tiempo”.

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“Si yo me detengo, no lo encontramos”

Fue así que Helem continuó con la búsqueda de su padre, aunque hubo días en los que era más complicado para ella emocionalmente que en otros.

“Lo traté de ver externamente, como si no me pasara. Yo creo que ignoré el dolor, porque aunque hay mucho sentimiento (…) no me permití caerme”, dice. “Por ejemplo, cuando dices, ‘Me deprimí, me tiró un ratito’, porque suele pasar y está bien, pero cuando pasó lo de mi papá me dije, ‘No, si yo me detengo no lo encontramos, o no comemos”.

Carlos busca a su hermano desde hace seis años

Al igual que Helem, Carlos Ramírez empezó a caminar para buscar a su hermano a una temprana edad, después de que Ángel desapareciera en la colonia Lindavista al norte de la Ciudad de México, el 29 de noviembre de 2019.

Carlos tenía 25 años en ese momento, y le faltaba un año de sus estudios universitarios para graduarse, pero su trayectoria tuvo que tomar una pausa cuando desapareció Ángel.

“Cuando pasó, yo dejé de ir a la escuela más o menos un mes, pero la tuve que retomar porque no podía pedir permiso y dejar mis cosas de lado”, comparte. “Cuando terminé la carrera retomé otra vez el tema de acudir a las búsquedas, a las reuniones, incorporarnos al colectivo” Hasta Encontrarles CDMX.

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Su día a día cambió de forma radical, pues ahora una parte de su tiempo lo necesitaba destinar a la búsqueda de su hermano.

“Han sido años complicados, en los que nos hemos enfocado totalmente en las búsquedas, el tema de reuniones, enfrentarnos a autoridades y al principio no saber a dónde acudir, entonces básicamente nos dividimos entre todos de la familia para buscar en muchos lados al mismo tiempo”, expone Carlos.

“Tenía que seguir con mi vida”: jóvenes buscan a sus familiares desaparecidos en CDMX y Edomex, a la par que estudian o trabajan
Foto: Cuartoscuro Archivo.

“El futuro es muy incierto”

Como jóvenes que buscan, tanto Helem como Carlos han encontrado apoyo en los colectivos de búsqueda, aunque reconocen que las labores para la localización de sus seres queridos cambiaron su vida a una temprana edad.

Para Helem y su hermano, esto significó tener miedo al salir a las calles y buscar la fuerza para poder avanzar en las investigaciones y seguir con su día a día. Ahora, que Helem ha podido localizar a su padre –tres años después de su desaparición–, reflexiona sobre lo que vivió y cómo impactó en su vida.

“Actualmente, lo que puedo decir es que todo lo que aprendí [sobre hacerme cargo de mí misma] eran responsabilidades que tarde o temprano iba a adquirir, simplemente me adelanté”, señala. 

“El futuro es muy incierto. Yo nunca traté de buscarle algún sentido a la situación de mi papá, simplemente lo que me dictaba mi corazón y mi corazón decía que mi papá no merecía haber vivido esa situación; sin embargo, ya la estábamos viviendo y hay que hacerse responsables”.

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