Dulce Ramos · 17 de abril de 2013
La Jornada señala a través de un video donde se ve a José Luis Cuevas sentado en un sillón de su casa, al parecer en pijama, aún con oxígeno médico, que el dibujante y grabador le pide a sus hijas (Mariana, Ximena y María José) que lo dejen tranquilo, en alusión a sus intenciones de ingresar a su casa y de verlo. Expresa: Lo que me queda de vida quiero pasarlo a lado de mi esposa Beatriz del Carmen. Eso es lo que anhelo, lo que quiero. ¿Eso es acaso un delito?
Por otro lado, los médicos que lo atienden han recomendado que por el momento, dadas las confrontaciones entre sus familiares, se deben evitar las visitas para que no hubiera mayor deterioro, ya que cualquier situación estresante podría agravar el síndrome de delirio que presenta.
Aparte de manifestar su incomprensión por tanto alboroto por el simple hecho de que me enfermé, también pregunta el por qué de “tanto ataque a mi esposa Carmen, con quien he tenido una magnífica relación desde que nos conocimos por primera vez. Me enfermé, me sentí mal, habíamos regresado de un viaje, y fui hospitalizado. En el hospital fui atendido por dos médicos eminentes –presentes en la grabación–, que son muy mis amigos”.
“Quien ha estado siempre al frente, tratando de atender y cuidarme ha sido mi esposa Carmen. Lo demás que se diga es completamente falso y no voy a tolerar de ninguna manera que se sigan divulgando cosas que no obedecen en lo más mínimo a una relación amorosa y ejemplar como es la nuestra (con su esposa)”, afirmó Cuevas.
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