Itxaro Arteta · 4 de febrero de 2021
Jorge Pérez Ortega, Jorgito, tiene 70 años y se dedicaba a labores de limpieza en el Hospital 20 de Noviembre de la Ciudad de México, perteneciente al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Pero en junio pasado fue despedido injustificadamente por la empresa que brinda servicios de limpieza al hospital, sin indemnización de ningún tipo y pese a ser considerado población vulnerable ante el COVID-19, él cree que fue por haber dado una entrevista a una televisora local que le preguntó si tenía el equipo de protección necesario para su trabajo y ante lo cual explicó que no.
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Dado que su historia refleja una realidad que se ha denunciado en el país y en toda Latinoamérica, la organización Amnistía Internacional tomó su caso para lanzar una campaña con la etiqueta #JorgitoCuenta a favor de todas las personas que realizan limpieza en centros de salud que atienden a enfermos de coronavirus, pero que no se les han garantizado las medidas de seguridad para evitar que resulten contagiadas.
Jorgito trabajaba como personal de limpieza en el Hospital 20 de Noviembre del @ISSSTE_mx, que atiende casos de #COVID19. No se le proporcionaba ningún equipo de protección personal. Hace más de 7 meses fue despedido por alzar la voz. #JorgitoCuenta
✍ https://t.co/nfFaiq0EwG pic.twitter.com/jM1ikRl7AP— Amnistía Int. México (@AIMexico) February 4, 2021
Jorgito recuerda cuando empezó la pandemia y el hospital empezó a recibir pacientes de la nueva enfermedad. Una doctora lo vio y le preguntó si no le habían dado cubrebocas, porque en el piso en el que estaban ya había en ese momento tres enfermos. Él se encargaba de lavar los baños en todos los pisos, así que la médica le dijo que tuviera mucho cuidado y se pusiera al menos un trapo para taparse nariz y boca.
Al anunciarse que los mayores de 60 años serían considerados población vulnerable, él pidió a sus superiores que lo movieran a áreas administrativas, en lugar de estar tan cerca de los enfermos y el personal que los atiende directamente. La respuesta fue que por ese cambio, tendría que pagar 150 pesos semanales, lo que le quitaría 600 de los 3 mil 800 pesos que era su sueldo mensual, apenas el salario mínimo.
Todos los días, el personal de limpieza tenía que llegar a las 6 de la mañana y formarse, sin medidas de seguridad suficientes, para que supuestamente les repartieran el equipo que usarían. Pero regularmente no había suficientes cubrebocas o guantes para ellos, y así se tenían que meter al hospital a hacer el aseo.
Un día, había unos periodistas en la puerta que le pidieron una entrevista y le preguntaron qué material le daban para protegerlo. Jorgito solo contó su realidad.
“Yo no dije más que la pura verdad, que no me daban cubrebocas, no me daban guantes, no me daban nada para el servicio que tenía yo que hacer”, recordó.
A los seis días, su jefe directo de la empresa que es subcontratada por el ISSSTE le dijo que lo habían visto en la tele, que andaba fuera del hospital, y lo despidió.
El abogado Norman González, que lleva su caso, explicó en conferencia de prensa que Jorge Pérez no recibió ni un aviso por escrito que notificara su despido, ni pago de indemnización por 90 días, pago proporcional de aguinaldo o prima vacacional, lo que incumple la Ley Federal del Trabajo. Además, porque el despido en plena pandemia lo dejó en absoluta vulnerabilidad al quitarle también el acceso a servicios de salud en caso de enfermarse.
Aunque Jorgito no era empleado directamente del ISSSTE, la directora de Amnistía Internacional México, Tania Reneaum, señaló que el organismo es corresponsable de garantizar que el personal que está trabajando en sus instalaciones cuente con las condiciones adecuadas para hacerlo.
“Las condiciones laborales de estas personas son generalmente precarias, tienen bajos salarios y nulas o escasas prestaciones, pese a que hacen un trabajo vital para ayudar a controlar la propagación del virus”, criticó.
Animal Político preguntó al ISSSTE si había alguna postura oficial respecto a este caso; la respuesta fue únicamente que las y los trabajadores de limpieza no los contrata el Instituto sino una empresa que les presta ese servicio.
Amnistía detalló que según información proporcionada por el ISSSTE, hay 343 personas contratadas externamente para limpieza en el Hospital 29 de Noviembre, el más grande que tiene, y un total de mil 717 en sus nueve hospitales. La organización hizo visitas a ese centro médico y constató, por ejemplo, las largas filas que hace el personal de limpieza, por lo que es de suponer que el resto de las y los empleados de limpieza siguen experimentando esas inadecuadas condiciones para trabajar.
Por ello, detalló Reneaum, se tomó este caso particular considerado representativo de una situación para la campaña #JorgitoCuenta, que recoge a partir de este jueves firmas en todo el mundo para pedir tanto la indemnización laboral de Jorge, como que se revisen las condiciones estructurales en que están trabajando las personas dedicadas a la limpieza de hospitales y se garantice su seguridad, así como pedir que sean consideradas para vacunación como personal de primera línea en el combate al COVID-19. La carta será enviada al director del Instituto, Luis Antonio Ramírez; al secretario de Salud, Jorge Alcocer; y al subsecretario Hugo López Gatell.