Dalila Sarabia · 18 de enero de 2023
Después de permanecer privada de la libertad por 18 años, a las 10:16 horas de este martes, Irma salió de prisión y se convirtió en la sexta persona que, con apoyo de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), ha sido beneficiada por la Ley de Amnistía de la entidad.
“Gracias, mamita, gracias”. Esas fueron las primeras palabras que pronunció Irma mientras abrazaba a Zenaida, su madre, una mujer de 61 años que desde la aprehensión de su hija se dedicó a sacar adelante a sus nietos, dos niños que tenían cuatro y tres años cuando dejaron de ver a su mamá y que ayer la recibieron afuera del Reclusorio Femenil Tepozanes, convertidos en dos jóvenes que en breve concluirán sus carreras universitarias.
El 22 de febrero de 2005, después de ser golpeada por su entonces pareja, Irma perdió al bebé que esperaba y las autoridades, sin una investigación a fondo, sin hacerse de las pruebas necesarias y sin ofrecerle defensa, la condenaron a 40 años de prisión por el homicidio de su bebé.
“Quiero trabajar, estudiar, estar con mi familia… ya no se puede recuperar el tiempo, pero sí que sea tiempo de calidad el que esté con ellos”, dijo Irma a su salida del penal.
Desde su detención, con apoyo de distintos abogados se buscaron opciones para que pudiera salir libre, pero dado que estos recursos legales toparon con rechazo, Irma y su familia habían perdido la esperanza de que pudiera salir antes de cumplir su condena.
“Fue como desde julio que (la Codhem) empezó a ver mi caso y hacer los estudios pertinentes (…) Gracias a Dios, puso los ángeles en mi camino y ya estoy libre”, resaltó.
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A la fecha, la Codhem ha logrado la liberación de seis personas a través de la amnistía. En el Estado de México, la Comisión de Derechos Humanos local cuenta con la facultad de revisar expedientes y dar opiniones positivas que pueden ser formalizadas en el Poder Judicial de la entidad.
“Esta es nuestra sexta amnistía con la intervención de la Comisión de Derechos Humanos, que es la única que puede presentar estos pronunciamientos en delitos graves; (en total) el estado ha perdonado poco más de 130 años de cárcel a seis personas”, dijo ayer Myrna García, presidenta de la Codhem.

“En tres minutos sale”, informó una funcionaria de la Codhem a quienes esperaban a Irma afuera del penal.
Esos tres minutos se convirtieron en una eternidad para sus familiares, quienes hicieron una media luna en la puerta principal del penal. El mínimo sonido elevaba sus pulsaciones. En punto de las 10:16 horas, la puerta se abrió e Irma se lanzó a los brazos de su madre e hijos.
Salió de prisión sin nada. Entre sus manos solo sostenía un oficio firmado por las autoridades que confirmaba la amnistía. Nada más.
“Me dijeron que teníamos que venir, nadie me dijo que iba a salir. Pensé que era una audiencia en la que teníamos que estar… No esperaba esta sorpresa, pero bendito Dios, ya está afuera”, dijo Zenaida, quien apenas contenía la emoción de ver a su hija libre. “Parece que estoy soñando”, añadió.
Hacía al menos un año y medio que no se veían porque el dinero no le era suficiente para trasladarse desde el municipio de Ixtlahuaca, donde vive la familia, hasta el penal.
En febrero de 2005, cuando Irma fue detenida y meses después condenada a 40 años de prisión, ya tenía dos hijos: Brenda, de tres años, y Hugo, de cuatro.
Afuera del penal, después de recibir y abrazar a su madre, los jóvenes contaron que durante toda su infancia poco supieron de lo que había pasado y las razones por las que su mamá estaba en prisión, aunque sí recuerdan aquellos días de soledad.
“Mirabas a los lados y no veíamos a la figura materna que nos apoyara en los momentos difíciles como cuando te sentías solo y que es difícil platicar con alguien más que no es tu mamá”, compartió Hugo, quien hoy es un joven de 22 años que está próximo a concluir su licenciatura en Ingeniería Electromecánica.
“Al principio, cuando éramos pequeños, no nos dábamos cuenta de lo que estaba pasando porque mi abuelita nos protegía de que nos hiciéramos ideas. Con el apoyo de mi familia materna, fuimos comprendiendo más el caso de mi mamá y mi abuelita fue la que nunca se rindió, siempre fue quien nos apoyó económicamente, nos mandó a la escuela y, gracias a Dios, no nos falta estudio y ya estamos a pocos años de terminar nuestras carreras universitarias”, agregó.
Brenda, hoy de 20 años y quien cursa la licenciatura en Informática, se dijo muy contenta de que su mamá ya pueda estar con ellos para “regresarle todo ese amor que ha esperado”.

La titular de la Codhem acudió directamente al penal para acompañar a Irma. A su salida, la funcionaria resaltó la trascendencia que tiene la figura de la amnistía en casos en los que los derechos humanos de las personas procesadas han sido vulnerados.
“Es una figura extraordinaria que gracias a los tres poderes públicos del estado (…) permite que un órgano autónomo como nosotros podamos hacer estudios de casos graves que sean procesados o sentenciados como delito y que, proponiendo una violación de derechos humanos, se pueda hacer un planteamiento y el juez pueda resolver con perspectiva de derechos humanos como lo hizo hoy el juzgador”, dijo.
Hasta el 13 de enero pasado, la Codhem había recibido la solicitud de 3 mil 498 personas privadas de la libertad quienes buscan que la comisión revise sus casos y puedan ser beneficiadas por la Ley de Amnistía. Se trata de 3 mil 144 peticiones de hombres, 350 de mujeres, tres de personas que no precisaron su género y una de poblaciones LGBT.
Al momento, detalló, la comisión tiene en estudio alrededor de seis expedientes que considera tienen posibilidades para ser planteados ante el Poder Judicial.
Robo con violencia, homicidio, secuestro, violación y extorsión son los delitos que encabezan las solicitudes.
Respecto del caso de Irma, la presidenta de la Codhem subrayó que la amnistía extingue todos los efectos de la pena, pero, sobre todo, pone en contexto la necesidad de valorar de forma distinta los procesos que han sido violentados, los contextos sociales de desventaja y la violencia física y económica.
“Hoy estamos viendo operadores de justicia con perspectiva de derechos humanos que hacen posible que (se revisen casos de) personas como Irma, a quienes no se les consideraron sus derechos, pues ella tenía una atenuante para que su delito fuera penalizado de una manera menor, pero el haberle generado agravantes llevó a una pena que pudo haber sido menor a los 10 años, se fue a 45”, expuso la funcionaria.
El derecho a una defensa adecuada y a la presunción de inocencia, agregó, son los derechos que más se violentan al momento de revisar los expedientes de las personas que solicitan les ayuden para beneficiarse de la amnistía.